Hallado tesoro arqueológico en el Parque Natural Chiribiquete

Hallado tesoro arqueológico en el Parque Natural Chiribiquete

El ambientalista Francisco Forero Bonell descubrió una serie de pictogramas de gran valor.

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07 de julio 2015 , 08:53 p.m.

El verdadero mundo perdido. La ‘capilla Sixtina’ de la Amazonia. Un milagro de la naturaleza. Tres títulos con los que se conoce al Parque Nacional Natural Chiribiquete, uno de los lugares más inhóspitos y exuberantes de Colombia.

Chiribiquete, que con sus 27.000 kilómetros cuadrados es el parque natural más grande del país, sorprende con su naturaleza virgen y con sus imponentes tepuyes –altas montañas de roca de hasta mil metros de altura, coronadas por una espesa vegetación– que brotan en medio de la selva.

Ríos, cascadas y bosques tupidos complementan este santuario natural, ubicado entre los departamentos de Guaviare y Caquetá, que no solo ostenta naturaleza: las paredes de sus montañas contienen más de 20.000 muestras de arte rupestre que podrían tener hasta 20.000 años.

Y hace un poco más de un año, en junio del 2014, el viajero y fotógrafo colombiano Francisco Forero Bonell –cocreador de la Fundación Ecoplanet– identificó una nueva y reveladora serie de pinturas que se suma al inventario de hallazgos arqueológicos de otros expedicionarios.

“He ido cinco veces a Chiribiquete porque es un lugar fascinante desde muchos puntos de vista; no solo por el paisaje, que es espectacular, sino porque es el verdadero mundo perdido. Todo el que visita Chiribiquete queda asombrado de lo que es: un lugar sin tiempo, eterno e inviolable”, dice Forero sobre su fascinación con este parque, que se destaca además por ser de muy difícil acceso para el hombre. De hecho, es considerado uno de los lugares más inaccesibles del planeta.

Fue el quinto viaje de Forero a Chiribiquete, como siempre, a bordo de una avioneta. Lo acompañó el piloto Óscar Sandoval, mientras él buscaba nuevas pinturas y hacía fotografías de ríos, cuevas y cascadas.
También buscaba locaciones para la película Colombia, magia salvaje, que se presentará el próximo 10 de septiembre.

En el 2011, recuerda Forero, hizo unos primeros avistamientos y por eso regresó. Y lo que se encontró fue toda una revelación, que después sabría que no estaba documentada. ¡Él era su descubridor!

“Lo interesante de estas nuevas figuras es que van apareciendo temas especiales, que no están en otras pinturas halladas en el parque: caimanes, jaguares, unas cornamentas extraordinarias de ciervos... Nos encontramos ante la maestría de un avezado pintor”, expresó Forero.

Entre las pinturas aparece también la representación de una figura humana en posición tranquila y con los brazos plegados sobre los hombros. Podría ser alguna autoridad indígena, sentada en un banco de baja altura para poder ofrecer su ejercicio de consejería.

En las nuevas figuras aparecen temas como caimanes, jaguares y ciervos, ejecutados con una pericia pictórica que sorprende a los expertos.  Francisco Forero Bonell / Ecoplanet

Estas figuras, añade Forero, están plasmadas en la base de un cerro de abrigo rocoso, protegidas de la intemperie, cerca de una cueva. Son varias decenas de imágenes, en tres paredes. No da muchos detalles de la ubicación con el fin de preservarlas mientras se realizan más investigaciones.

El hallazgo

¿Por qué, si el hallazgo fue hace un año, no se da a conocer hasta ahora? Forero explica que, inicialmente, no estaba del todo seguro de que se tratara de una novedad. Aunque tenía indicios de que era un interesante hallazgo arqueológico, prefirió dejarles esa tarea a los expertos.

Uno de ellos fue Fernando Urbina Rangel –filósofo, profesor emérito de la Universidad Nacional y estudioso de la literatura indígena–, quien conoció tres de los murales encontrados por Forero.

“Me dejaron muy admirado las cornamentas de dos ciervos; son naturalistas y de un elegante trazo, que da testimonio de la pericia de un maestro del arte. Contrasta con el extremo esquematismo o mínima frecuencia de cérvidos plenamente caracterizados en las publicaciones de Carlos Castaño y Thomas van der Hammen, detectados entre 1990 y 1992”, afirma Urbina.

Castaño y van der Hammen, valga aclarar, lideraron dos expediciones con la participación de más de veinte investigadores nacionales y extranjeros. En ellas se lograron algunos registros fotográficos y fílmicos de pinturas rupestres. Entonces, recuerda Urbina, se hallaron 90 conjuntos pictográficos, repartidos en 31 paredes rocosas, que comprenden más de 20.000 figuras individuales.

El primero que detectó pinturas rupestres en este territorio –explica el profesor Urbina– fue el botánico estadounidense Richard Evan Schultes, a finales de la década del 40, en el siglo pasado. Más adelante, entre 1986 y 1987, fue el geólogo Jaime Galvis, quien fotografió algunas de estas pinturas por primera vez en Chiribiquete.

Hoy, explica el mismo Carlos Castaño, exdirector de Parques Nacionales y uno de los ambientalistas que mejor conocen la serranía de Chiribiquete, se cuentan 36 abrigos rocosos en los cuales, si se detalla pintura por pintura, el inventario asciende a más de 600.000 representaciones diferentes.

En el mismo panel de los ciervos, añade Urbina, aparece la figura dominante del jaguar, en un estilo similar a los ya inventariados. Lo mismo ocurre con las figuras humanas de guerreros blandiendo sus armas.

“La hipótesis que formulan muy acertadamente Castaño y van der Hammen para explicar estas figuras se basa en una ceremonia que perduró en grupos indígenas de las Guyanas: se trata del rito del Malaké, acto de iniciación de los guerreros y cazadores que consistía en fajarse con una esterilla rala, en la que se incrustaban avispas vivas”, agrega Urbina.

Los misteriosos autores

Según Carlos Castaño, la investigación demuestra que las pinturas halladas en Chiribiquete son una de las manifestaciones culturales más antiguas e importantes del continente y la muestra de que este pulmón natural colombiano es un lugar extraordinario.

Este sitio, explica, fue utilizado de manera ininterrumpida durante muchos siglos, hasta el siglo 17 después de Cristo, como un lugar sagrado de representación ritual. “Y las pinturas dan claridad de esta importancia y esa duración en el tiempo, que es extraordinaria, es muestra de algo único en el mundo”, afirma el experto.

Pero ¿a quiénes se les pueden atribuir?

“Hay toda clase de conjeturas. Sin lugar a dudas, estamos hablando de los primeros pobladores del continente. Estas pinturas se les han atribuido a los indígenas karijonas –etnia caribe procedente de las Guyanas–, pero evidentemente no es así porque, muchos siglos antes de que ellos llegaran al territorio, ya las pinturas estaban siendo utilizadas”, sigue Castaño. Vale recordar que se habla de que las figuras inventariadas podrían tener hasta 20.000 años.
Sin embargo, exalta la labor de los karijonas como los últimos guardianes de Chiribiquete, quienes dejaron el área protegida ante cualquier intervención.

Entre tanto, el profesor Fernando Urbina añade un dato que él considera “espectacular” sobre Chiribiquete: la presencia de grupos “indígenas aislados”.

“De los ‘aislados’ que persisten en Colombia, al menos uno de ellos continúa pintando en los muros de esa serranía”, aclara Urbina, quien recuerda que hace algunos años unos indígenas que desertaron de las Farc, mientras huían en esa zona, encontraron a unos nativos que estaban pintando en las paredes.

“Intentaron hablar con ellos y no reconocieron su lengua”, agrega el experto, quien exalta la labor de Forero como un aporte invaluable a la investigación y preservación de Chiribiquete como un santuario natural y arqueológico que hay que proteger para siempre.

Muchas culturas transitaron por esta intrincada serranía. Sin ser un experto en estos temas, pero orgulloso de su hallazgo, Forero dice sobre estas pinturas “podrían ser de épocas recientes o de hace varios miles de años”. Su origen y sus autores son, por ahora, un misterio.

Un escenario de película

La selva exuberante de Chiribiquete fue uno de los escenarios utilizados por el cineasta británico Mike Slee para producir la película ‘Colombia, magia salvaje’.

La cinta, que se presentará en los cines del país en el próximo mes de septiembre y que cuenta con la coproducción del Grupo Éxito, va a permitirles a millones de colombianos ver, por primera vez, la majestuosidad de Chiribiquete (entre muchas otras cosas del país), de sus recursos naturales y sus misteriosas pinturas.

JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO
Redactor de EL TIEMPO

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