Editorial: Sobre conductores del SITP

Editorial: Sobre conductores del SITP

Dos realidades invitan a reflexionar sobre el papel de estos servidores de la capital del país.

07 de julio 2015 , 08:32 p. m.

Dos historias reflejan el contraste de lo que sucede a menudo con los conductores del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), de Bogotá. La una, más amable que la otra; pero, en el fondo, dos realidades que invitan a reflexionar sobre el papel de estos servidores de la capital del país.

Avergonzado porque olvidó avisarle a un hombre de la tercera edad en qué paradero debía bajarse, Mauricio Rojas no tuvo reparo en estacionar su bus azul, ayudar a descender al abuelo, llevarlo hasta el paradero donde debía tomar el vehículo de regreso y pagarle el pasaje. Esto, a pesar de que su jornada había comenzado a las 3 de la madrugada, y ya llevaba ocho horas tras el volante.

Su acción se conoció en medios y redes sociales, que no dudaron en destacar a Mauricio como un ejemplo para la sociedad. Fue un gesto de humildad y el reconocimiento de un error venial. Casos así deberían ser más reproducidos que las noticias malas y pesimistas que invaden nuestro entorno.

Pocos días después se produjo otro incidente. Pero esta vez la historia fue menos agradable: otro conductor de un SITP no soportó el alegato de un grupo de pasajeros por la demora que generó la discusión entre este y dos personas que pretendían ingresar sin usar la tarjeta electrónica. Al parecer, los reclamos de los usuarios exasperaron tanto al chofer que optó por abandonar su bus, tomar un taxi e irse a casa. Los ocupantes quedaron a merced de la noche.

Condenable actitud, sin duda, pues para incidentes como el registrado bastaba una llamada a la empresa para pedir apoyo. Pero también es el destello de algo que ya es más que evidente: el estrés que afrontan estos conductores, que a menudo deben enfrentar reclamos por las demoras y la poca frecuencia, soportar a los colados, resignarse frente a los atracadores y hasta ver cómo sus buses se incendian por falta de mantenimiento.

No se justifica el proceder del conductor, y la empresa debe dar las explicaciones del caso. Pero un papel más reflexivo de los usuarios del sistema sobre la manera como tratan a estas personas también valdría la pena.

editorial@eltiempo.com

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