Compañeros despiden al bombero Diego Fernando Castro

Compañeros despiden al bombero Diego Fernando Castro

El joven se suicidó tras la muerte del niño de 7 años, Nicolás Rodríguez, en un curso de bomberitos.

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06 de julio 2015 , 09:29 p. m.

En medio de la controversia que ha generado su fallecimiento,  tras el impacto que recibieron los bomberos por la muerte de un menor de edad que estaba a su cuidado en un curso de bomberitos, el joven bombero es velado este martes en la sede principal del Cuerpo de Bomberos de Bogotá, con la asistencia de sus compañeros de trabajo, familiares y amigos.

Aunque son varias las versiones que se han escuchado por la muerte del bombero Diego Fernando Castro, la Fiscalía General y la Policía de Bogotá aún no se pronuncian sobre el caso.

El hombre (32 años), que apareció ahorcado en un árbol en el Centro Don Bosco, en el occidente de la ciudad, trabajaba en la estación de Kennedy y hacía parte del grupo de instrucción de los bomberitos.

Según familiares, García entró en depresión luego de que el pequeño Nicolás Rodríguez, de 7 años, murió ahogado en una piscina de la misma estación –donde realizaba un curso de bomberitos en las vacaciones–, y al parecer García era uno de quienes cuidaba a los menores ese día.

El Instituto de Medicina Legal, luego de realizarle la necropsia al cuerpo, afirmó que su muerte se produjo por ahogamiento y presentaba un trauma leve en su cabeza. Hasta ahora, esa es la hipótesis más fuerte sobre lo que ocasionó su deceso. Sin embargo, la entidad dará a conocer el examen final, el 15 de julio.

Camilo Burbano, director nacional del Sistema Penal Acusatorio de la Fiscalía, señaló que desde el día del fallecimiento del niño se iniciaron las investigaciones para establecer una posible responsabilidad penal de las personas que estaban a cargo de los 28 menores. Esto establecería un posible homicidio culposo.

“Lo primero que se hizo fue recoger entrevistas de padres de familia, los videos propios de la zona donde ocurrió el hecho y se están estableciendo posibles testigos, para saber si en la protección que debían brindar las personas a cargo hubo algún tipo de omisión o falla que pudo determinar la muerte”, dijo el funcionario.

Agregó que la Fiscalía ya recolectó los protocolos que maneja la escuela de bomberitos hace 50 años, los cuales están escritos e identificados para determinar tanto en las prueba técnicas y testimoniales si las reglas fueron cumplidas o si desde un principio estaban mal diseñadas o no eran suficientes. Según Burbano, los niños estaban en una actividad que se salía de los parámetros del curso bomberitos, pues esta era extracurricular ya que era más recreativa.

“El deber de protección estaba en cabeza de las personas del Cuerpo Oficial de Bomberos”, agregó.

Cuando esta investigación estaba en su primera etapa, se conoció la noticia sobre la muerte del bombero Castro.

Fue tanto el impacto mediático que la unidad administrativa del Cuerpo Oficial de Bomberos emitió un fuerte comunicado, en el cual hacía responsables a “algunos influyentes medios de comunicación” de la depresión de su compañero de trabajo.

En el boletín se publicó también que hubo un uso indebido de la información que hace parte de la reserva del sumario de la investigación por parte de la Fiscalía y demás entes de control. “Ellos de manera previa y sin respetar el debido proceso enjuiciaron a miembros de nuestra institución. Exigimos respeto y comprensión a la doble tragedia. Instamos a evitar falsas especulaciones en ambos casos”.

Un rastreo de medios de comunicación que informaron sobre ambos hechos daba cuenta de que la mayoría se limitaron a contar cómo ocurrieron y a concluir que sería la Fiscalía la que determinaría la responsabilidad de las partes en la muerte del niño por ahogamiento, según las primeras informaciones oficiales.

Liseth de Pablo, sicóloga clínica de la Fundación Libérate, dijo que la noticia como tal del hecho no genera en sí la ideación suicida de una persona. “Eso sí, puede ser un evento disparador en un persona vulnerable con un trastorno de depresión, por ejemplo. En estos casos, el evento puede generar un impacto emocional diferente”, añadió.

Por su parte, Javier Darío Restrepo, periodista ganador del Premio Gabriel García Márquez en la categoría excelencia periodística, analizó la situación: "Lo que sucedió pudo haber sido un factor para que el bombero tomara la decisión de quitarse la vida, pero no se puede responsabilizar a los medios de comunicación de su muerte”.

BOGOTÁ

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