Sombras tras los edificios

Sombras tras los edificios

La posible maravilla para los constructores será la desgracia para los habitantes.

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06 de julio 2015 , 07:15 p. m.

He estado informándome sobre el decreto distrital 562 del 2014 “Por el cual se reglamentan las condiciones urbanísticas para el tratamiento de renovación urbana, se incorporan áreas a dicho tratamiento, se adoptan las fichas normativas de los sectores con este tratamiento y se dictan otras disposiciones”. Se trata ni más ni menos que de favorecer o auspiciar lo que yo llamaría la ‘manhattanización’ o ‘rascacielización’ de Bogotá. Grave, gravísimo, como bien lo describe el documental animado El lado oscuro de los rascacielos en Bogotá, el cual recomiendo y se encuentra en YouTube (https://youtu.be/9jhgp4TOgWU). La posible maravilla para los constructores será la desgracia para los habitantes.

No seré experto en estos temas, pero he padecido en carne propia aquello a lo que conduce la edificadera sin planeación. Me vine a vivir a Cedritos hace aproximadamente 27 años. Por aquel entonces el rascacielos de la localidad era un edificio de seis pisos, había uno que otro de cuatro pisos y la mayoría de las viviendas eran residencias familiares. La calle 147, en un buen tramo, era destapada y hoy está tapada de automóviles. Lenta, o quizás no tan lentamente, el barrio fue creciendo de manera exorbitante, sin planificación alguna, hasta llegar al caos en que hoy se encuentra. Curadores de todos los números aprobaron edificios que reemplazaban cuatro casas por edificios de diez pisos. De donde salían cuatro o cinco carros, hoy salen fácilmente cien. Edificios de cuatro pisos, hoy derruidos, crecerán quince pisos más. El barrio atascado y el trancón sólido, como dice una amiga.

La densificación se maneja con criterios simplistas y sin ninguna planificación. Falta poco para que Cedritos, que ya colapsó en términos de movilidad, lo haga en cuanto a agua y energía. Como bien se indica en el documental señalado: hay demasiadas sombras bajo tanto edificio. Lo verde va perdiendo terreno y solo permanece en el nombre de los monstruos que se van construyendo: Edificio Acacias, El Pinar, Conjunto Buganvilla, Los Saucos, El Limonar, El Parque (sobre un antiguo parque), Eucaliptos III (hubo que talar II), Las Palmas (tumbaron dos de tres), Las Magnolias (hay una moribunda en el antejardín), Bosque I, II y III y Bosque Alto (donde había bosques).
La ‘Cedrificación’ de la ciudad me resulta por tanto aterradora.

Mauricio Pombo

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