Papa Francisco, una gira en tierra convulsionada

Papa Francisco, una gira en tierra convulsionada

El pontífice llegará a Ecuador en medio de las más grandes protestas contra el régimen de Correa.

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04 de julio 2015 , 09:30 p. m.

La justicia social, la defensa de los pobres y del planeta serán los temas principales que abordará el papa Francisco en su gira por tres países suramericanos –los tradicionalmente más pobres de la región–, que iniciará hoy en Ecuador, para luego trasladarse a Bolivia y Paraguay.

Es un viaje clave, porque es el primero que hace desde que su polémica encíclica Laudato Si’ (Alabado seas) vio la luz, y también porque es el primero que hace a la América hispana. En el continente ya había estado en julio del 2013, en Brasil, donde participó en la Jornada Mundial de la Juventud. Su Argentina natal, y otros países como Colombia, esperarán hasta 2016.

“Él quiere demostrar que se puede ver más claramente desde la periferia que desde el centro”, dijo un asesor cercano al Papa que habló bajo anonimato. “Eligió a los países de Suramérica con la historia más pesada de pobreza, desigualdad y dificultades, pero que ahora están emergiendo con impresionantes tasas de desarrollo”, agregó.

Los analistas esperan que el centro de sus homilías no sea la defensa de su encíclica, en la que hace una dura defensa de la protección al medioambiente contra el apetito del capitalismo salvaje y la sobreexplotación de recursos, porque suponen que ese será el tema central de su visita de septiembre a Estados Unidos, país donde más recelo ha despertado el documento y que más críticas ha generado en diversos sectores.

“Viaja a tres países que son periferias, pero que yo digo que son periferias emergentes”, explica el profesor uruguayo Guzmán Carriquiry, vicepresidente de la Comisión Pontificia para Latinoamérica.

“El Papa va a comunicar con su pueblo en lengua materna. Va a potenciar su expresividad y su libertad. Nos esperamos muchas sorpresas y salidas fuera de los discursos”. Pero la visita papal va a tener que enfrentar varios desafíos, en particular en su visita a Ecuador, dada la efervescencia social desatada en el país por causa de leyes que gravan las herencias y la plusvalía y que han provocado más de dos semanas de manifestaciones a favor y en contra, y en las que el presidente Rafael Correa ha anunciado presuntos planes golpistas.

Herencia y plusvalía

Las más recientes protestas contra Correa se registraron el pasado jueves. Sectores sociales, políticos opositores, médicos y ciudadanos descontentos marcharon en Quito exigiendo reivindicaciones laborales y cambios en el manejo económico del país.

El oficialismo, con el mandatario a la cabeza, contrarrestó el movimiento con un masivo plantón para demostrar el apoyo al proyecto de revolución ciudadana que lidera el oficialismo desde el año 2007, año en que Correa llegó al poder.

Las protestas se generaron por los proyectos de ley que incrementan los impuestos a las herencias y a la plusvalía. Pero, paulatinamente, se han sumado otros reclamos, principalmente el de rectificación de las medidas económicas que maneja el régimen y abrir el diálogo ciudadano. La intención oficialista de aprobar, mediante enmiendas constitucionales, la reelección presidencial indefinida también es rechazada por más del 80 por ciento, según la firma Cedatos.

Ante este panorama social, los representantes de la Iglesia católica han pedido que no se politice la presencia del Papa en medio del caldeado ambiente político. “No viene a Ecuador para consagrar ninguna ideología y régimen político, sino a anunciar a Jesucristo”, enfatizó el presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, Fausto Trávez, tras insistir en que “no es momento de manifestar ideas o proyectos políticos, ni de armar polémicas ni división”.

Esto, porque sectores de oposición han denunciado el uso político que el Gobierno está dando a la presencia del pontífice con decenas de vallas puestas en la ciudad y mensajes, mediante espacios televisivos obligados, que aluden a frases del papa Francisco sobre la distribución de la riqueza que asumen para justificar decisiones de gobierno.

“Son frases ya escritas por el Papa y hay que leer no solo el texto sino el contexto”, matizó el arzobispo Trávez.
Pese al llamado de la Iglesia al diálogo, los ánimos están exacerbados y con el riesgo de que se registren manifestaciones y muestras de descontento durante la estadía del Papa, tanto en la capital como en la costera Guayaquil.

“Correa, ni el Papa te salva”, decía un cartel durante las marchas del jueves, mientras que en las redes sociales se incita a gritar “fuera Correa, fuera” o “Francisco, sí; Correa, no”, después de la misa campal que oficiará el Papa ante más de un millón de personas.

La asambleísta indígena Lourdes Tibán, mediante una carta abierta al Papa, le advirtió que “si ve una movilización o protesta, no es contra usted sino contra el presidente Correa”.

Más allá de eso, el Papa se verá con un presidente muy católico que, a pesar de considerarse ‘socialista’ y progresista en cuanto a lo político y económico, maneja un discurso de cristiano conservador en lo moral, radicalmente opuesto al matrimonio gay y al aborto.

Xavier Brito, profesor de Sociología y Política de la Universidad Técnica de Machala, señaló a EL TIEMPO que lo que actualmente se registra en Ecuador es “consecuencia de la apertura de varios frentes por parte del Gobierno: con indígenas, trabajadores e incluso con una parte del sector productivo y de la inquietud sembrada en la clase media por las leyes propuestas”.

Campaña en ciernes

Luis Verdesoto, analista político, da una explicación electoral al escenario reinante. Según él, lo que ocurre “es producto del interés del Gobierno de polarizar al Ecuador en pos de la campaña electoral de 2017”.

En Bolivia, por su parte, el gobierno de Evo Morales también intenta sacar provecho político: “De verdad tenemos enormes coincidencias en lo político (...), en lo social y en el tema económico”, dijo al inaugurar una escuela con el nombre del pontífice en una región cocalera del centro. “A mí me han sorprendido algunas palabras del Papa cuando coincidimos sobre el tema del capitalismo y de la madre Tierra”, dijo.

Precisamente uno de los temas de comidilla ha sido si el Papa mascará hoja de coca para paliar los efectos de los 4.000 metros de altitud del aeropuerto de El Alto, o los 3.600 de La Paz.

El portavoz vaticano Francisco Lombardi salió al paso de las versiones al decir que no está confirmado si mascará o no, pero que de hacerlo no hay problema ya que al Papa le gusta “acoger” las costumbres de los países que visita.

Respecto a Paraguay, se ha dicho que el Papa no hará pronunciamientos políticos durante su gira, pero no extrañaría que hiciera algún comentario contra la corrupción, ya que es uno de los grandes males que aqueja al país.

MARÍA JOSÉ CEDEÑO
Para EL TIEMPO

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