Xiaomi, el gigante chino de la movilidad, llegó a Occidente / Análisis

Xiaomi, el gigante chino de la movilidad, llegó a Occidente / Análisis

El fabricante de teléfonos ensamblará y venderá en Brasil. Se expandirá a otros países de la región.

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02 de julio 2015 , 06:34 p. m.

 Xiaomi es una compañía joven, con apenas cinco años la escena corporativa. Es, junto con Uber, uno de los tres emprendimientos más valiosos del planeta. Dow Jones y The Wall Street Journal estimaron su valor en el mercado en 46.000 millones de dólares al cierre de 2014. A modo de comparación, una firma más reconocida en Occidente como Spotify apenas llega a 8.500 millones de dólares.

En 2012 vendieron 7,2 millones de teléfonos, en 2013 llegaron a 18,3 millones y en 2014 escalaron hasta las 61 millones de unidades para ubicarse como uno de los principales actores de la manufactura de ‘smartphones’ en el mundo.

Durante sus primeros cuatro años de operación, la compañía de origen chino centró su operación en el mercado asiático, incluyendo Indonesia, India, Filipinas, Hong Kong, Taiwán, Singapur y Malasia. En el cierre de 2014, la consultora Gartner la ubicó como la tercera potencia en unidades despachadas, por detrás de Apple y Samsung. Incluso, llegó a ostentar el liderazgo en el mercado chino gracias a un crecimiento de 336 por ciento en el último trimestre del año con respecto a 2013.

La meta de Xiaomi (cuyo nombre traduce pequeño arroz) es vender 100 millones de unidades en 2015. Durante el primer semestre llegaron a 34,7 millones de teléfonos, para un crecimiento de 33 por ciento con relación al mismo periodo de 2014. Enfrenta a duros rivales: Lenovo y Huawei son los más relevantes.

Aunque parece difícil que consigan concretar su objetivo para este año, han empezado a expandir su operación a Occidente. Brasil es el país elegido por la marca para ensamblar, por primera vez, producto por fuera de su país de origen.

Dado que la carga impositiva, para productos importados, en Brasil es alta, Xiaomi contrató a manufacturera de origen taiwanés Hon Hai Precision Industry (Foxconn) para ensamblar los dispositivos en territorio carioca. Algunas partes se importarán y otras se trabajarán con recursos brasileños.

Este constituye un primer paso en la expansión de la firma china. Se espera que lleguen también a Rusia, Turquía, México y otras regiones del sudeste asiático en breve.

Siendo fiel a su esquema operativo, solo venderán los teléfonos a través de internet. En Brasil adquirir ciertos dispositivos es mucho más costoso que en Estados Unidos. Por ejemplo, el iPhone 6 de 16 GB, libre, se consigue por 1.130 dólares; en EE.UU. se consigue por 650 dólares, reportó The Wall Street Journal. Ante dicho contexto, Xiaomi ve una oportunidad de negocio porque piensan atacar con precios bajos.

El modelo de Xiaomi

Xiaomi fue fundada en abril de 2010 por Lei Jun, un ingeniero electrónico y empresario de 45 años de edad, y Bin Li, otrora director de Ingeniería de Google a escala internacional. En 2013, contrataron a Hugo Barra como encargado de dirigir la expansión de la empresa a otros territorios. Barra solía ocupar la vicepresidencia de Android. Ello resultó ser un movimiento de impacto para la industria y otorgó visibilidad a la naciente compañía.

La empresa empezó creando su propio sistema operativo basado en Android: MIUI. Lo ofrecieron sin costo y alcanzó medio millón de descargas en los primeros seis meses.

En un reportaje publicado por Bloomberg Business, se destaca la cultura de trabajo sin descanso que imperó en la compañía desde sus inicios. “Los fundadores acordaron una jornada que se extendía de 10 de la mañana a 10 de la noche, de lunes a sábado”, se consigna en el texto.

Para iniciar su epopeya en el ámbito de la fabricación de teléfonos, esperaron un año y contrataron a otro cofundador, Zhou Guangping, quien había estado a cargo de la producción de la línea Ming de Motorola en China.

El primer teléfono se denominó Mi 1 y fue lanzado en agosto de 2011. Lei se vistió con la ropa distintiva de Steve Jobs, camisa negra y bluyines, el día de su presentación. Esperaban vender 300.000 unidades, pero superaron todas sus expectativas con 7 millones. Al año siguiente lanzaron el Mi 2 y fue el primero en incluir el procesador Snapdragon.

Xiaomi fabrica los teléfonos sobre pedido. Los compradores los reservan y los adquieren en un día determinado. Su modelo de negocio, que permite ahorrar costos debido a que su operación se centra en internet y el precio de fabricación se maneja al mínimo que permita la cadena de suministros, favorece que el costo del celular sea hasta de la mitad de lo que vale algunas de las apuestas de la competencia.

El Mi Note, lanzado en enero de este año cuenta con características propias del iPhone 6, pero a un precio menor: 315 euros para la versión estándar y 450 para la versión Pro.



La empresa no solo ofrece el dispositivo, sino que diseña accesorios y actualiza el software con una periodicidad casi semanal. También desarrolla sus propios servicios, entre ellos uno de mensajería instantánea llamado MiTalk.

Adicional a esto, han ampliado su gama de productos a otras familias, como tabletas (Mi Pad), televisores inteligentes (Mi TV de 47 pulgadas), manillas inteligentes (Mi Band), baterías externas (Mi Power Bank de hasta 16.000 miliamperios) y audífonos (Mi Headphones).

Estos productos se pueden adquirir desde mayo en Estados Unidos, pero aún no desconoce cuándo empezarán a vender teléfonos en territorio norteamericano.

Xiaomi ha logrado ganar un sequito fiel de seguidores que aprecian el trabajo de la compañía tanto en el campo de hardware como de software. Las presentaciones de Lei Jun son recibidas con ovaciones y expectativa y ya hay quienes lo califican como el Steve Jobs chino.

No obstante, su ingreso al mercado de Occidente enfrenta varios desafíos. Uno de ellos es el sobrecosto adicional que supone la importación o la creación de fábricas en territorios lejanos de su centro de operaciones, donde el valor de la fuerza laboral, entre otros factores, no es el mismo. Otro escollo que enfrentan son las posibles demandas que podrían recibir por parte empresas como Apple o Samsung, dado que ya han sido acusados de copiar algunas de las características de diseño de sus rivales. Además, su deseo de mantenerse al margen de los operadores de telefonía podría suponer una dificultad en ciertos países. En China, solo se pueden conseguir en algunas tiendas, pero por un precio 30 por ciento mayor al de internet.

ÉDGAR MEDINA
Tecnósfera
@EdgarMed en Twitter


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