Corte definirá tutela que protege bienes a familiares de desaparecidos

Corte definirá tutela que protege bienes a familiares de desaparecidos

Esposa e hija de desaparecido de la UP reclaman protección de sus derechos económicos como víctimas.

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02 de julio 2015 , 07:05 a. m.

 Una casa adquirida en 1979, con un préstamo del Fondo Nacional del Ahorro, fue el patrimonio que los exsindicalistas Miguel Ángel Díaz y Gloria Mansilla comenzaron a construir después de su matrimonio y cinco años antes de la desaparición de Díaz.

El 5 de septiembre de 1894, Miguel Ángel Díaz y un compañero suyo llamado Faustino López, ambos miembros de la Unión Patriótica (UP), se dirigían a la oficina de Registro de Instrumentos Públicos del municipio de Puerto Boyacá (Boyacá) para legalizar la escritura de la casa que habían comprado para las reuniones del partido político de izquierda. Luego, ese mismo día, fueron interceptados por un grupo de hombres que los subieron a un carro a la fuerza. Hasta ahora no se conoce su paradero.

Fue a partir de esa fecha que inició el calvario para la esposa de Díaz, Gloria Mansilla, quien hoy, 20 años después de la desaparición de su marido, no deja de padecer el tormento de ese flagelo que para ella es “una política de tortura muy bien diseñada”.

Después de que desaparecieran a su marido, Mansilla tuvo que hacerse cargo de sus tres hijas. Además de ser padre y madre al mismo tiempo, también tuvo que ocuparse de buscar a su esposo durante el día. En las noches se encargaba de trabajar.

Para esa época ella era funcionaria del Concejo de Bogotá, pero le tocaba adelantar las labores desde su casa al finalizar cada día, según relata.

Como si fuera poco, según cuenta Gloria, ella y sus hijas empezaron a recibir llamadas amenazantes después de la desaparición de Díaz.

“Nos llamaban y nos decían que nos iban a matar”, señala Luisa Fernanda, una de las hijas de Mansilla.

Fue por esas amenazas que Gloria Mansilla tuvo que acudir a un movimiento político y social de España, llamado Izquierda Unida, para que le ayudaran a conseguir asilo en ese país puesto que, según ella, por parte del Gobierno Nacional no recibió ese apoyo.

De esta manera, ella y sus tres hijas se fueron para allá a partir del año 2002, donde, después de ocho años, “pudieron volver a salir a la calle sin miedo”, como lo asegura Luisa Fernanda.

En medio de esa época de confusión y con las nuevas cargas que tuvo que empezar a llevar la señora Mansilla, para ella se volvió imposible pagar las cuotas del préstamo que le hizo el Fondo Nacional del Ahorro para comprar la casa que adquirió con su esposo. Es por ello que por la mora de los intereses, esa entidad, en octubre de 2006, presentó una demanda para lograr el pago de cinco millones de pesos.

Ya en 2005 Gloria Mansilla había informado a un juez sobre la desaparición de su esposo y las dificultades que tenía para pagar el préstamo, así que en el proceso el despacho decidió proteger solo los bienes de Miguel Ángel Díaz y no los de ella. Por esto, el Tribunal Superior de Bogotá decretó la venta en subasta pública de la casa para cancelar la deuda que tenía. Finalmente la parte de Mansilla fue adquirida por otra persona por un valor de 40 millones de pesos.

En este momento el inmueble no puede ser ocupado por la familia de Díaz. Los recuerdos que tienen sus hijas de su esposo “están en esa casa y para ellos son importantes”, como lo indica una de ellas.

Casa

Esta placa es símbolo de la memoria de Miguel Ángel Díaz. Su familia sigue esperando respuestas para conocer su paradero.

Es por esta razón que DEJUSTICIA, organización dedicada al apoyo y fortalecimiento de organizaciones sociales para contribuir con la vigencia del estado democrático de derecho, se unió a la lucha de Gloria Mansilla y su familia, puesto que consideró que a ellas se le violaron sus derechos al debido proceso, igualdad y a la memoria, debido a que, a pesar de ser familiares de un desaparecido, no se tuvieron en cuenta las obligaciones especiales del Estado para las personas que tienen esa condición.

De esta manera, por al remate de la casa de Gloria Mansilla y su esposo, se presentó una tutela ante la Corte Constitucional en la que piden que se suspendan los procesos adelantados en contra de las víctimas de desaparición forzada, que se devuelva el inmueble y que indemnice a Mansilla por el 50 por ciento del valor de la venta de la casa.

Como argumento, DEJUSTICIA, apela al artículo 14 de la Ley 986 de 2005 que “ordena la suspensión de los procesos ejecutivos adelantados en contra de las víctimas de la desaparición forzada, sus familias y las personas que dependen económicamente de ellas”.

Cabe anotar que esta tutela ya fue negada en primera y segunda instancia por la Sala de Casación Civil y la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia por considerar que “el proceso civil hipotecario se hizo conforme a los parámetros del derecho civil”.

Ahora el futuro de la casa que guarda las memorias de Gloria Mansilla y sus hijas con el desaparecido Miguel Ángel Díaz, queda en manos de la Corte Consitucional, que deberá definir si un inmueble que para esa familia significa mucho más que una estructura de cemento, vuelve a las manos de las personas que perdieron a un ser querido.

“La expectativa que tenemos es que por fin veamos una luz de justicia. Ahora los responsables están libres y además nos quitan la casa, así que tenemos la esperanza de que la Corte no sea indolente”, asegura Masilla.

 

Familia

Para Gloria Mansilla y Luisa Fernanda Díaz, la casa representa la memoria de Miguel Ángel Díaz.

María Fernanda Zuluaga Gómez

JUSTICIA

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