Optimismo entre los cubanos por reanudación de relaciones con EE. UU.

Optimismo entre los cubanos por reanudación de relaciones con EE. UU.

Decenas de cubanos hicieron fila frente a la oficina de la representación estadounidense.

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01 de julio 2015 , 10:25 p. m.

El optimismo se reflejaba entre decenas de cubanos que este primero de julio hacían cola frente a la oficina de la representación diplomática estadounidense en La Habana.

Por el boca a boca se enteraron que Raúl Castro y Barak Obama habían fijado el 20 de julio9 como fecha para sellar 54 años de enemistad y volver a ser amigos.

Aguantando una cola de horas bajo un sol de justicia, todos esperan obtener un visado, bien de visita o definitivo, para viajar a los Estados Unidos. El cambio de política podría afectarles.

“¡Perfecto!. A ver si nos facilitan los contactos familiares y quitan la visa”, comenta una joven que dijo llamarse Sharay y estar desde la cinco de la mañana en el parque frente al cementerio de la calle Calzada y K.

Espera su turno para tramitar el permiso para reunirse con su esposo –un cubano que adquirió la ciudadanía estadounidense después de que en el 2010 entró por la frontera de México para acogerse a la ley de “ajuste” o de “pies secos-pies mojados” que favorece con residencia y trabajo solo a los ciudadanos cubanos que piden asilo una vez puesto el pie en aquel país. De otras nacionalidades son deportados.

“Cómo me nieguen el visado me lanzo al mar antes de que quiten esos privilegios, y si ahora vamos a ser amigos seguro que eso viene pronto”, indica un joven mulato un poco más atrás. Según datos de los guardacostas, las salidas ilegales aumentaron desde que los presidentes Castro y Obama anunciaron el 17 de diciembre el proceso de acercamiento.

En poco más de seis meses y tres rondas oficiales de altos funcionarios –cuatro si se cuenta la breve visita de Roberta Jacobson en marzo-, y el encuentro de ambos mandatarios en la Cumbre de Panamá, sus Gobiernos están listos para pasar página a esta primera etapa.

Raúl Castro confirmó en una misiva al jefe de la Casa Blanca entregada por el jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, José Ramón Cabañas Rodríguez, en el Departamento de Estado, la decisión de restablecer las relaciones la decisión de “restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América y abrir misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países, el 20 de julio de 2015”, animados “por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos”.

Los gestos

El canciller Bruno Rodriguez izará la bandera cubana en el mástil de la embajada en Washington. El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry viajará “este verano”, según Obama, para hacer lo propio en La Habana. Falta la fecha exacta pero se estima será días después, quizá antes de que el 26 de julio la mayor de las Antillas celebre su fiesta nacional.

Para la normalización completa el proceso se anticipa, por ambas partes, “largo y complejo”. Cuba exige el levantamiento “del bloqueo económico, comercial y financiero que se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano, es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía, constituye una violación del Derecho Internacional y afecta los intereses de todos los países, incluyendo los de los Estados Unidos”.

Igualmente, como lo recordó una Declaración del Gobierno isleño, será “indispensable” la devolución del territorio que ocupa la Base Naval en Guantánamo, que “cesen las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba”, que se eliminen los programas que promueven “la subversión y la desestabilización internas” y que “se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas de los Estados Unidos”.

Casi nada. No es de extrañar que algunos analistas estimen que las negociaciones durarán unos diez años.
Sin embargo, el día de ayer también fue reseñable. Por primera vez el representante diplomático de Estados Unidos en la isla, Jeffrey DeLaurentis, era recibido con todos los honores en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX).

Otra foto para la historia. Pero el jubilado Mario Figueroa aspira que no se quede solo en eso. “Hasta ahora todo el pueblo esperaba cambios que mejoren la vida de la población y nada. Todo lo contrario. El desabastecimiento en las tiendas es alarmante, el transporte igual de mal, las telecomunicaciones fatal, y en verdad se sabe que los cambios no pueden ser de inmediato pero tampoco esperábamos empeoramiento de la calidad de vida. A ver si aumentan los salarios, aumentan las jubilaciones y el salario sirva realmente para satisfacer las necesidades fundamentales”.
“Es una noticia buenísimo pero vamos a ver que nos toca, no creo que sea mucho. Yo como Santo Tomás ver para creer” expresó una artista plástica a este diario.

Un vendedor de ferretería, nos dijo que era “escéptico porque a Obama le queda poco. Nadie puede asegurar que cuando termine su mandato den a todo marcha atrás”.

El plomero Sergio, uno de sus clientes, agregó: “Son más de 50 años de escuchar que ellos, los gringos, son los malos. Es un poco prematuro tener que cambiar ahora de pensamiento y que ahora sean los buenos.
Creo que es positivo para el comercio y el desarrollo, incluso el intercambio de ideas puede aportar mucho al socialismo”.

En general, y especialmente quienes tienen familiares viviendo en el poderoso vecino del norte, se manifiestan “contentos” porque “siempre es bueno que haya más facilidades de viajar y de comunicarse”.

Sergio apunta que “internamente tendrá consecuencias. No podemos ser ciegos aquí hay un movimiento opositor que vivía del negocio del enfrentamiento. Quizá ellos pierdan pero las ideas opositoras crecerán con la apertura. Porque incluso el papa pide que se reúna con los opositores. Aunque es cierto que la mayoría de los cubanos lo miramos primero desde un punto de vista económico. El gobierno lo mira desde el punto de vista político y toda esta cautela se debe a eso”.

El profesor de la Universidad de La Habana, Carlos Alzugaray calificó de “ponderada y serena” la declaración del Gobierno cubano sobre el restablecimiento de embajadas consideró que “se inicia una nueva etapa en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, preñada de posibilidades. El objetivo principal de Cuba: relaciones civilizadas en las cuales ambas partes aprendamos a respetarnos mutuamente”.


Milagros López de Guereño
Corresponsal de EL TIEMPO
La Habana

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