¿Cómo enseñarles a sus hijos a cuidar su apariencia?

¿Cómo enseñarles a sus hijos a cuidar su apariencia?

No deje que sus niños se sientan mal por su físico debido a presión de publicidad y redes sociales.

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30 de junio 2015 , 03:53 p.m.

Definitivamente, es necesario hablarles y contestarles a los niños cuando buscan respuesta de cómo se ven. Un último estudio realizado en Inglaterra y que contó con la participación de 17.000 niños muestra que dos tercios de las niñas entre 10 y 11 años se sienten gordas.

Otras investigaciones también indican que una de cada cuatro niñas de 7 años ya han ensayado una dieta para adelgazar.

Estos datos son alarmantes, pues se demuestra que la apariencia física es motivo de gran preocupación entre niños y adolescentes. Parece ser normal que no les guste como se ven, en vez de estar contentos con su cuerpo y su apariencia. La investigación científica muestra claramente la relación entre una imagen corporal negativa y una baja autoestima en los niños.

Por esta razón, los padres deben enfrentar esta problemática hablando y comentando de frente con sus hijos las preocupaciones que ellos tengan sobre su apariencia física.

Es básico no decirles mentiras sobre cómo se ven y, más bien, preguntarles: ¿qué significa para ti estar gordo o con sobrepeso? Dependiendo de su respuesta, explíqueles que se habla mucho de la silueta y la gordura en la televisión y redes sociales, pero que esto no es lo relevante, sino estar sanos por dentro y por fuera, es decir, sin sobrepeso ni obesidad.

Un cuerpo sano

Celebren con sus niños y niñas todo lo que puedan hacer con su cuerpo en lugar de cómo lucen. Aquí se puede hacer énfasis en el ejercicio físico, los deportes y los juegos al aire libre. Los padres tampoco deben hablar excesivamente sobre su peso y sus dietas, al igual que sobre sus preocupaciones respecto a la ropa porque, inmediatamente, el niño va intentar imitar lo que dice y hace el adulto.

Un niño que vive inmerso en una casa donde el tema del peso y la apariencia personal es lo que predomina, también se va a preocupar mucho por esos aspectos y le dará una importancia mayor a la que merece.

Las niñas entre 9 y 11 años son más propensas a sentirse gordas, ya que en este periodo, antes y durante la pubertad, les puede salir barriguita.

El deporte en familia estimula y evita que los niños estén tanto tiempo en internet o viendo televisión; esto sube el sedentarismo.

El contrapeso se hace mostrándoles cómo están cambiando y cómo seguirá cambiando su cuerpo, y lo emocionante de la aventura de convertirse en pequeñas mujercitas.

Aquí les aconsejo que motiven a sus niñas a que practiquen una actividad como, por ejemplo, una manualidad, para que no estén pegadas al internet, pues sabemos que en las redes sociales estarán expuestas a cuerpos perfectos que harán que cada día se sientan más inseguras sobre su propia apariencia.

De igual manera, no hable en exceso de lo linda y bella que es su hija. Concéntrese más bien en sus destrezas, habilidades, talentos, buenos hábitos y su personalidad. Alabe su apariencia física solo cuando la vea bien arreglada, gracias a que se esmeró mucho en su aspecto personal.

Desde corta edad

Lo mejor es no esperar a que los niños sean adolescentes para que hablen de lo físico. Este debe ser un tema para tratar de manera natural siempre.

A los adolescentes se les debe hablar sobre los modelos, quienes se ven perfectos en las propagandas, pero en la realidad esto es producto del photoshop y otros arreglos que se pueden hacer con herramientas tecnológicas.

Lo que no debe permitirse es la burla de su físico, ni que se pongan apodos como gordo, flaquis, llantica, pues estas palabras son dolorosas y le hacen mucho daño a la autoestima.

En la adolescencia, la tendencia es a exagerar cualquier defecto físico, así sea un simple grano pequeño en la barbilla. Con ellos debemos hacer el ejercicio de buscar lo que tienen bonito, por ejemplo: ‘mira tus ojos, son de un color precioso’, ‘tus manos son finas y muy delgadas’. Hay que enseñarles a agradecer lo que tienen positivo y bello en su cuerpo para no dejarlos caer en la tentación de agrandar cualquier defecto, por pequeño que este sea.

Cuidado con el mal ejemplo

Los hijos imitan el 90 por ciento de lo que hacen sus padres, por lo que todo lo que hablen entre ustedes sobre sus cuerpos, su peso, las dietas que practican, lo cómodo e incómodo que están con sus cuerpos, y qué tanto valor se le dé a la estética, va a determinar en gran medida la percepción que tenga el niño de su imagen corporal. Es obvio que la imagen física es muy susceptible de ser criticada. No caigamos en esta trampa y hablemos mejor de la personalidad. Enseñe a sus hijos que existe una belleza interior que merece ser rescatada y contemplada.

ANNIE DE ACEVEDO
Psicóloga y educadora
Especial para ‘ABC del Bebé’

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