Un referendo engañoso en Grecia contra la Unión Europea / Análisis

Un referendo engañoso en Grecia contra la Unión Europea / Análisis

La UE no puede ceder al chantaje del gobierno de Tsipras.

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30 de junio 2015 , 08:27 a.m.

Sería irresponsable por mi parte ponerme a analizar los pormenores o detalles técnicos que impiden que se llegue a un acuerdo entre la Unión Europea y el Gobierno griego, puesto que no soy un experto en asuntos monetarios y económicos y se me escapan muchas causas y consecuencias de lo sucedido o de lo que puede suceder en dichas materias.

Sin embargo, como estudioso y conocedor del proceso de integración europeo, sí puedo afirmar que la UE no debe ni puede ceder al chantaje que le está proponiendo Grecia. Me explico: la convocatoria de un referéndum en este momento y sobre lo que quiere realizarlo el Gobierno griego, es demagogia y chantaje camuflado de falsa democracia, puesto que los gobernantes son elegidos precisamente para que tomen las decisiones que se suponen más beneficiosas para sus ciudadanos y, sin duda, lo que más le conviene al pueblo griego, es permanecer en la Unión Europea.

De esta manera, es demagógico preguntarles si prefieren hacer esfuerzos que van a suponer un descenso en el nivel de vida de los griegos o, por el contrario, prefieren no realizar esos esfuerzos y quitarse las ataduras que supone la UE. ¿Quién diría sí a esa pregunta? Efectivamente, nadie.

La democracia representativa es tan democracia como la democracia directa. En la UE ya hemos tenido varios ejemplos de convocatoria de referendo que, a mi modo de ver, suponen una falta de responsabilidad por parte de los gobiernos elegidos democráticamente para representar a sus ciudadanos. La Constitución Europea, tras haber sido aprobada por 18 países de 25 de la UE, se frenó porque al presidente Chirac (Francia) y al Gobierno holandés les pareció que hacer un referéndum era algo más democrático que asumir la responsabilidad de acoger un texto que ellos mismos ya habían firmado meses antes.

Así, la baja popularidad del presidente francés, como las reacciones xenófobas de los partidos extremistas holandeses, mucho más ruidosas que las voces favorables al texto constitucional, provocaron que ambos referendos tuvieran un resultado negativo y, así, frenar el proyecto constitucional europeo que, como había mencionado, ya habían aprobado la mayoría de estados de la Unión que comprendían una mayoría de la población de esta. Y esos estados, que no realizaron ningún referéndum, no se les puede tachar de antidemocráticos, puesto que entre ellos estaba Alemania o Bélgica.

Como gobernante de un estado, no se debe convocar un referéndum para perderlo, puesto que eso le resta legitimidad al Gobierno que lo realiza. Ese fue el error que cometió el presidente francés y el Gobierno holandés hace más de diez años, y lograron con eso paralizar el avance de la integración europea durante cinco años hasta que se aprobó el Tratado de Lisboa en 2009.

El gobierno de Tsipras, con su actitud frente a la UE, pretende frenar algo que yo no puede ser detenido: todas las reformas que se han realizado en materia de unión monetaria y económica que han consolidado más una zona euro que estaba desprotegida ante posibles crisis.

En el 2009, habría sido una catástrofe que Grecia saliera de la zona euro, no se estaba preparado para que esto aconteciera. En la actualidad, todos están preparados para este eventual desenlace que, según expertos, no haría cambiar nada, puesto que los griegos van a tener que hacer los esfuerzos que les demandan (al igual que los han tenido que hacer los portugueses, irlandeses, españoles, italianos…), dentro o fuera del euro.

Poner a tu población en contra de la UE, haciendo ver que le están obligando a hacer cosas que no quieren hacer, no es responsable. Se pueden buscar culpables, los bancos que prestaron sin condiciones a los gobiernos griegos, los mismos gobiernos griegos corruptos (elegidos democráticamente y de los que nadie protestaba mientras se gastaban lo que no tenían en mantener un estado de bienestar, incluso en mejores condiciones que España, un país mucho más rico que Grecia). El caso es que cuando se asume gobernar un país, no se puede chantajear con echar a la gente a la calle, porque los ciudadanos no tienen la culpa de que gobiernos anteriores hayan arruinado a su país, algo que el gobierno de Tsipras también sabía cuando asumió la responsabilidad de gobernar.

Se tiene que frenar en Europa la tendencia de todos los políticos de que, cuando todo va bien, es porque ellos son magníficos gobernantes, mientras que si las cosas no funcionan, es porque la UE les obliga a hacer cosas que ellos no quisieran hacer.

La Unión es, en la actualidad, el proceso de integración más exitoso del planeta porque los gobernantes han sabido asumir que no siempre se puede ganar todo y que cooperando (aunque no quede nadie del todo contento) y a veces cediendo, es la única manera de seguir avanzando juntos, y nadie prefiere estar fuera, ya que eso supone no pertenecer al club más rico (y solidario a la vez) del planeta.

Por tanto, poner en manos de ciudadanos desesperados por una situación insostenible, de lo que no ha sido culpable la UE, sino los gobiernos griegos que falsificaban cuentas, que se gastaban más de lo que eran capaces de recaudar, y que fueron elegidos democráticamente, no es responsable, puesto que las decisiones tomadas en estado de desesperación nunca serán acertadas y, en la actualidad, con ciudadanos griegos que se sienten “acorralados” (ya ha comenzado el corralito a la europea en Grecia), lo más probable es que digan que 'no' a mantener los esfuerzos, pero ese 'no' significa, a la larga, mucho más, porque cuando no estás en la UE, te quitas obligaciones, es cierto, pero también te dejas de beneficiar de la solidaridad europea que, hasta la crisis, había logrado un grado de cohesión económica y social inigualable en otra región del mundo, alzando a países como Irlanda o España, que en la década del ochenta eran máquinas estatales ineficientes, a ser potencias económicas globales.

En la actualidad, el éxito de cualquier estado de la UE no se puede comprender sin esta, y espero que el Gobierno griego entienda esta realidad y logre llegar a un acuerdo antes de que su población sufra de verdad la peor de las consecuencias que podrían surgir, la salida de Grecia de la zona euro.

MIGUEL MARTÍNEZ
Profesor de la Universidad Externado de Colombia.

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