Francia, ahora golpeada por el nuevo 'lumpenterrorismo'

Francia, ahora golpeada por el nuevo 'lumpenterrorismo'

Ese país ha visto cómo atentados y varios intentos fallidos le ha planteado la realidad yihadista.

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27 de junio 2015 , 06:44 p.m.

Francia, el país europeo con un contingente de 1.500 yihadistas que han viajado a Irak y Siria para unirse a las filas del grupo Estado Islámico (EI), está viviendo dentro de sus fronteras lo que algunos consideran un nuevo tipo de terrorrismo: el ‘lumpenterrorismo’.

Solamente este año, en menos de seis meses, el país galo ha visto cómo dos hermanos atacaron el semanario satírico 'Charlie Hebdo' y dejaron 12 muertos; otro yihadista mató a una policía y luego a otras cuatro personas en un supermercado judío en París; otro radical islámico intentó atacar dentro de una iglesia a las afueras de la capital; y el capítulo más reciente: un padre de familia de 35 años, empleado de una planta de gas cerca de Lyon, que se había radicalizado hacia el islam en el 2006, decapitó a su jefe el viernes e intentó explotar la planta. (Lea también: La ola de terror del Estado Islámico que golpeó a tres continentes).

El modo de actuar de este último, Yassin Salhi, muestra las consignas dadas por Al Qaeda y el grupo EI a los aspirantes a yihadistas: golpear donde y como puedan, para crear eco mediático.

Desde hacía años que las autoridades lo habían detectado, pero no habían podido confirmar las sospechas que pesaban sobre él. Salhi habría puesto en práctica el manual de la organización fundada por Osama Bin Laden y el grupo EI.

Las directivas difundidas para hacer la “yihad global” animan a los simpatizantes de estos grupos radicales a que, en caso de que no puedan o quieran unirse a una “tierra de yihad”, actúen contra los “infieles”, militares, policías o civiles, de todas las formas posibles.

Incluso si las investigaciones demuestran luego que los movimientos extremistas no tuvieron vínculo entre las operaciones y los autores de los ataques, nada es más fácil que gritar victoria y alabar a los atacantes, elevados al rango de “mártires” si mueren en el intento.

Todo hace pensar que Yassin Salhi no tenía más armas que un cuchillo y esperaba perecer en una enorme deflagración en la planta de Air Products. Tras sobrevivir a la primera explosión, el acusado intentó un plan B tratando de abrir botellas de acetona, antes de ser reducido por unos bomberos.

‘Lumpenterrorismo’

Este patrón de actuación corresponde al anunciado el 4 de enero, tres días antes del atentado en París contra Charlie Hebdo, por Harith al Nadhari, un responsable religioso de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA). “No estaréis seguros mientras combatáis a Alá, a su mensajero y a sus fieles”, dijo en un video.

En septiembre del 2014, un portavoz del EI, Abu Mohamed al Adnani, exhortó en un mensaje de audio a asesinar a occidentales, sin diferenciar entre civiles y militares. “Si puedes matar a un infiel americano o europeo, en particular uno de esos franceses sucios y rencorosos o un ciudadano de los países que han declarado la guerra al Estado Islámico, confiad en Alá y matadlos, donde estéis y de la forma que podáis”, afirmó.

Desde finales del 2010, la revista yihadista en inglés Inspire, el convertido estadounidense Adam Gadahn evocaba “los deberes de la yihad individual”.

“Hemos pasado del hiperterrorismo (de Estados) del 11 de septiembre al lumpenterrorismo” explica el criminólogo Alain Bauer, autor del libro Terrorismos.

“Son los microatentados, llevados a cabo por una o dos personas, con simples cuchillos, con su carro. Están menos estructurados, menos profesionalizados y pueden realizar atentados más pequeños. Pero el efecto es el mismo, haya una víctima o 3.000”, aseguró.

Perfiles durmientes

Todos los autores de los últimos atentados o intentos frustrados en Francia habían sido fichados previamente por los servicios de inteligencia.

“En cada uno de estos casos, ningún elemento nos permitió prever semejante paso al acto”, afirma una fuente policial cercana a los servicios de inteligencia.

“El verdadero problema son los perfiles ‘durmientes’. Es casi imposible detectarlos. Cuando decidimos que determinados individuos no merecen un seguimiento, no lo hacemos a la ligera”, defiende esta fuente. “No tenemos los medios humanos para seguir a todo el mundo, lo decimos desde hace lustros”, se indigna un comisario parisino.
Esto no impide obtener resultados: cinco atentados desbaratados en Francia desde el inicio de año, dijo en abril el primer ministro, Manuel Valls.

Una controvertida ley de inteligencia, adoptada el miércoles por el Parlamento francés, está destinada a ayudar a estos servicios, desbordados desde hace meses, ofreciéndoles un marco más flexible y nuevos medios de acción en temas como las escuchas o la vigilancia de internet.

 Lo más grave, dice una fuente policial, “como demuestra este nuevo caso, no sólo hay que seguir a los sospechosos que han ido y regresado de Irak y Siria, pues el autor del atentado del viernes no regresaba de Irak”.

Redacción Internacional*
*Con AFP

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