Los culpables

Los culpables

Hay que celebrar que, gracias a Charris, al menos esté preso Jaime Blanco Maya.

notitle
27 de junio 2015 , 04:32 p.m.

Aunque lograron cerrar el caso en Estados Unidos, en Colombia sigue abierto pese a los intentos de los abogados de la Drummond de desacreditar testigos de cargo.

Por eso me sorprendió que la Fiscalía detuviera hace unos días a uno de sus directivos, Alfredo Araújo, dentro de la investigación del asesinato de los sindicalistas Valmore Locarno Rodríguez y Víctor Hugo Orcasita el 12 de marzo del 2001, en el Cesar, aunque lo soltaran después.

Hasta ahora habían ignorado la alianza que selló la multinacional con los paramilitares de ‘Jorge 40’ para que los protegieran de las Farc.

Las pruebas existentes y los testigos no dejan dudas de que la compañía carbonera pagó a las Auc no una ‘vacuna’, que tendría excusa en aquellos años terribles, sino cantidades voluntarias a cambio de que les dieran seguridad y los blindaran del sindicato, al que consideraban cercano a las Farc. Pero, por alguna razón que no entiendo, a los investigadores de la Fiscalía les parecen creíbles las declaraciones de los paramilitares, salvo cuando señalan directamente a la Drummond.

Si alias ‘Tolemaida’, comandante ‘paraco’ en su día de la zona, y Jairo de Jesús Charris, uno de los asesinos, aseguran que Drummond conocía la intención de matar a los sindicalistas y pagaba a las Auc una cuota voluntaria, no les creen, para la Fiscalía son mentiras.

Pero lo cierto es que Augusto Jiménez, que fue presidente, y Miguel Linares, que lo sucedió en el cargo, así como el dueño de la compañía, Gary Drummond, estaban al tanto de esas alianzas, de todo lo que pasaba, y no hacían nada para evitarlo. Contaban con la asesoría de un siniestro personaje, Jim Adkins, persona de la máxima confianza del señor Drummond en todo lo relativo a la seguridad de sus operaciones. Había pertenecido a la CIA, ayudó a los contras nicaragüenses y debía pensar que las Auc de finales de los 90 y principios del presente siglo eran casi que lo mismo.

Como la empresa no podía cumplir sus compromisos contractuales internacionales porque las Farc los tenían atosigados con los atentados contra la vía férrea, y como él consideraba que el sindicato estaba aliado con la guerrilla, no tuvo reparos en contratar a los paramilitares para que los ayudaran a salir de ambos problemas. Desde el primer día conoció y fomentó las relaciones con las Auc, como confirman testigos. En todo caso, nunca pagará por lo que hizo. Ya está jubilado y reside en Estados Unidos.

Tampoco confío mucho en que les caiga el peso de la justicia a Jiménez y Linares, que continúa en la presidencia pese a las evidencias en su contra, y espero que no sea por la íntima amistad de su abogado, Jaime Bernal Cuéllar, con el Fiscal General.

Hay que celebrar que, gracias a Charris, al menos esté preso Jaime Blanco Maya, hermano del Contralor y condenado por su participación en el crimen de los sindicalistas. Tenía estrecha relación con alias ‘Tolemaida’, comandante de la zona, y conocía como pocos lo que se cocinaba en la Drummond. La Fiscalía debe obligarlo a declarar lo que sabe para llegar a la cabeza de la trama.

NOTA: la Corte Constitucional debería leer la tutela de Luz Estella Puerta Hoyos, una extraordinaria golfista que vio truncada su carrera porque el oftalmólogo Ruiz Murcia la dejó sin un ojo por negligencia. Y pretende indemnizarla con una limosna.

Salud Hernández-Mora

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.