Los mitos de los señores sobre sexo / Sexo con Esther

Los mitos de los señores sobre sexo / Sexo con Esther

Los hombres crecen sintiéndose graduados en materia sexual. Pero ignoran que creen en prejuicios.

27 de junio 2015 , 03:43 p.m.

Los señores, que creen haber nacido graduados en materia de sexo, cargan con una serie de creencias que a lo largo de la historia se han convertido en verdades absolutas para ellos.

Sin embargo, una mirada a algunas de las más comunes demuestra lo equivocados que están.

Muchos señores consideran que el alcohol es indispensable para el aquello; es más, insisten en que su pareja tome también. Lo que no saben es que el licor es un depresor del sistema nervioso, y si bien una copa puede desinhibir y atenuar la apatía, en mayor cantidad funde al hombre y sus herramientas.

La otra creencia tiene que ver con la vasectomía, que según los señores es la vía más expedita a la impotencia sexual. Como los hombres piensan que el equipamiento de su departamento inferior es intocable, todo lo que lo toque puede causarles, en su imaginario, daños severos... Y mucho más, si hay que cortar, como en este caso. ¡Qué mentira más grande! Este método de planificación para nada se relaciona con lo que a ellos les importa: las erecciones y los orgasmos.

Qué me dicen del cuento aquel de que toda mujer virgen debe sangrar la primera vez. Ese mito ha generado, desde siempre, dudas, frustraciones, peleas entre parejas y hasta maltrato. Ojalá supieran que el himen no es más que una membrana elástica que bordea la pared vaginal y que no necesariamente se desgarra con la primera relación. Y váyanse de espaldas: hay mujeres que nacen sin esta membrana, que está en desuso.

También deberían saber los señores que, sin eyaculación, puede haber embarazo. Basta con que conozcan un poco cómo funciona su mejor amigo, que es lubricado, en los momentos previos, por un líquido seminal que lo prepara para la tarea y que contiene espermatozoides. Así de simple.

De ahí que siempre se les recomienda que desde el inicio mismo de la faena usen un condón, si no quieren llevarse sorpresas.

Por andar más metidos en la anatomía femenina, ellos piensan que el punto G es patrimonio exclusivo de las mujeres, y que en los varones estos puntos de placer no pasan de ser leyenda. Pues bien: en años recientes se ha descubierto que los señores sí tienen un punto parecido, ubicado en la parte frontal de su recto. Entrando y adelante.

Ese es un sitio vedado para algunos, por lo menos de dientes para afuera.

Los hombres también han llegado al colmo de creer que las pastillas para favorecer la erección son afrodisíacas. En otras palabras: que el solo consumo de la píldora les alborota las ganas y los deja cual sementales. Nada de eso es cierto. Ese medicamento solo aumenta el flujo sanguíneo del pene. Y si no hay estímulo ni ganas, pues de nada sirve.
Ya que en la cabeza masculina el sexo ocupa tanto espacio, les doy un consejo: lean. Hasta luego.

Esther Balac
Para EL TIEMPO

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