La censura estatal

La censura estatal

El vasto crecimiento de internet ha dado lugar a un debate mundial: ¿quién debe controlar la red?

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26 de junio 2015 , 09:52 p.m.

El vasto crecimiento de internet y la gran proliferación de medios y servicios digitales han dado lugar a un debate mundial: ¿quién debe controlar la red? Los defensores de la neutralidad de esta proponen que el acceso debe ser igual para todos, sin barreras económicas ni condicionamiento del contenido publicado, y sin trabas hacia quien se dirige el mensaje.

En EE. UU., la Comisión Federal de Comunicaciones emitió una orden que reclasifica la banda ancha como servicio público e impone regulaciones a los proveedores de acceso a internet para que todo ciudadano pueda acceder en igualdad de condiciones. Si bien la decisión parece beneficiosa para los usuarios, establece mecanismos para limitar y controlar quién y cómo difunde la información en la red.

El surgimiento de internet trajo una sensación de libertad absoluta, un mundo de libre flujo de las ideas y de la información. Pero, en pleno siglo XXI, la tradicional censura a la prensa se ha trasladado a internet. Los antiguos argumentos del desnivel informativo en el mundo, o flujo en una sola dirección, se han desmoronado con la difusión de noticias por medios sociales y la web. Ayer se reclamaba que el flujo de noticias provenía del norte al sur e imponía un dominio cultural e informativo. Hoy, internet ha permitido el balance del flujo, pero los detractores no están contentos, pues el fondo de la cuestión es el control del mensaje para reprimir una de las mejores formas de expresión y difusión de las ideas.

La censura da paso al control informativo de distintos gobiernos, que apagan la libre difusión de noticias pero amplían la hegemonía comunicacional controlada por sus propios aparatos. Hoy, los gobiernos disponen de múltiples herramientas para intentar controlar internet. Algunas son de tipo financiero, establecimiento de tarifas e impuestos que los usuarios no pueden cubrir; otras tecnológicas, con el filtrado y bloqueo de los servicios disponibles; o de tipo administrativo, imponiendo la obligación de registrar los sitios web que desean operar en su territorio nacional.

Las formas de control se acentúan en países donde Internet está viviendo un crecimiento más rápido. China, cuya Constitución señala respeto a la libertad de expresión de prensa, es uno de los países donde existe el mayor control del contenido que se difunde por Internet.

Los ejemplos de este tipo de censura ocurren por doquier. Corea del Norte, websites bajo control estatal; Cuba, Internet disponible en puntos de accesos controlados; Arabia Saudita, más de 400,000 sitios bloqueados; Siria, usuarios detenidos si amenazan la unidad nacional; o Vietnam, bloquean sitios que son críticos al gobiernos.

La relatoría de la CIDH, en su informe de marzo del 2015, apuntaba la necesidad de “garantizar que no haya discriminación, restricción, bloqueo o interferencia en la transmisión del tráfico de internet”, y pide a los Estados miembros abstenerse de darle a internet enfoques legislativos aplicados a medios como telefonía, radio y televisión; algo que debe ser asumido por los defensores de la libertad de expresión.

Julio E. Muñoz
* Exdirector ejecutivo de la SIP
@julioemunoz

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