Cada vez invaden más territorios de fauna silvestre en Antioquia

Cada vez invaden más territorios de fauna silvestre en Antioquia

Cacerías ilegales en contra de felinos son comunes en algunas zonas de Antioquia.

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26 de junio 2015 , 07:15 p.m.

Cuando la frontera que separa el bosque de los asentamientos humanos es transgredida, el equilibrio biológico desaparece.

Eso dijo Sergio Solaria, biólogo y profesor de la Universidad de Antioquia, para quien las pérdidas de hábitats naturales son causadas por la destrucción que produce la ganadería, la agricultura, la minería, la tala de árboles y el desarrollo urbanístico.

Para el ambientalista, todos esos factores causan la muerte y extinción de especies de fauna y flora silvestre, además de una pelea constante entre los lugareños y los animales carnívoros, que ante la falta de alimento entran a las parcelas para buscarlo.

En medio del territorio que consideraban suyo algunas especies silvestres encuentran que no hay barreras para acceder a los animales de cría. Esta situación trae la represalia de los campesinos que se arriesgan a perseguirlos y cazarlos”, contó Solaria.

De tal manera sucedió en el municipio de Santa Rosa de Osos, en el norte de Antioquia, donde ganaderos y agricultores de la zona protestaron la semana pasada por la presencia de pumas, que atacan a su ganado y otros animales de cría.

En contravía de lo indicado por Corantioquia, algunos campesinos emprendieron la cacería de los felinos, los más grandes de América y nativos de Colombia, que según la Fundación Guanacas, están a punto de desaparecer en esa zona de Antioquia.

Situaciones como esta son constantes, explicó Solaria, a la vez que aseguró que los campesinos en su afán de extender las tierras de cultivo, transforman y destruyen el hábitat, de tal forma que queda incapaz de mantener a las especies silvestres.

La ardilla es una de las especies silvestres que se ve afectada por la tala de árboles en los bosques antioqueños. Foto: Guillermo Ossa/CEET

“El hecho de que alguien corte 100 o 200 metros de bosque no provocaría que animales grandes, y que se muevan mucho, se extingan, pero donde antes encontraban comida no lo van a hacer, pues este es ya un lugar abierto, lo que no les gustará porque ya está desprotegido”, dijo Solaria.

El biólogo además detalló que en durante el trayecto que los depredadores recorren para llegar a sus refugios se ven obligados a pasar por potreros y corrales. En esta ruta se encuentran con animales de cría, de fácil acceso para cazar.

“Al modificar el terreno, los colonos le cambian a los animales su perspectiva, les ponen barreras y estos tienen que caminar en medio de los árboles sembrados alrededor de la finca. Al final se encuentran con gallinas y terneros que pueden llegar a ser sus presas”, reiteró Soliari.

A pesar de todos los peligros a los que se ven expuestos los felinos, son las especies pequeñas, como los sapos, murciélagos y lagartijas, las más afectadas por la deforestación, la pérdida de humedad y sombra. Debido a esto las especies comienzan a emigrar a otros sitios.

“Para ellos la tala de 100 metros de bosque es como destruirles la casa, pues aumenta la temperatura, cambian las condiciones ambientales. Todos huyen y muy pocos sobreviven”, contó el biólogo.

Según Juan Guillermo Páramo, director de AnimaNaturalis, la educación en el cuidado de medio ambiente que han recibido las personas que viven en el campo es nula, por eso “las autoridades ambientales además de castigar deben hacer énfasis en proyectos de prevención”, enfatizó.

El fenómeno más frecuente es que los campesinos corran la cerca o talen árboles, que son la barrera que separa el bosque de los cultivos y pastos.

Por eso, añadió el ambientalista, los planes de Ordenamiento Territorial deben asegurar la conservación de las especies y restringir a los pobladores, pero eso no se hace en la mayoría de los municipios.

Quieren devolverle el bosque a los animales

Con la declaratoria de nuevas área protegidas, proyecto del Ministerio de Ambiente, las autoridades ambientales de Antioquia, pretenden conservar los bosques naturales y las especies de fauna silvestre.

Así lo aseguró David Echeverry López, biólogo de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), que aseguró que 20.000 hectáreas en su jurisdicción ya están siendo protegidas.

“En nuestra jurisdicción, donde hay 815.000 hectáreas, aún hay más de 300.000 que están bajo la cobertura de bosque natural. Así que hay mucho por proteger y restaurar”, contó Echeverry.

Para el biólogo, aunque la protección de los ecosistemas es difícil, la mejor manera de llegar a los campesinos es reconociéndoles y retribuyéndoles su tarea como protectores del medio ambiente.

Por eso, la corporación lanzó hace dos años el proyecto Banco CO2, que busca reconocerle a los campesinos el valor del costo y oportunidad que les genera su riqueza natural, y todos los servicios ecosistémicos que le brindan a la humanidad al proteger los bosques.

Para la vigencia 2015, una tonelada de carbono capturada tiene un costo de 8.000 pesos.

Algunas especies de pumas son cazados en el Norte de Antioquia por campesinos que se quejan de que estos entran a sus fincas. Foto: Guillermo Ossa/CEET.

A su vez, la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia), realiza proyectos pedagógicos y educativos con los campesinos y estudiantes de su jurisdicción para capacitarlos sobre la importancia de los felinos en el hábitat natural.

Para ella la gran barrera es cultural, pues en muchas zonas de Antioquia, sobretodo en el Norte, la cacería de animales silvestres está ligada a las costumbres y tradiciones.

En cuanto a la protección de los felinos, Corantioquia realiza una investigación que da cuenta del territorio por donde el felino se moviliza, caza y se reproduce, además de un estudio técnico y socioeconómico de la región.

“Es necesario conocer más sobre la población y la ecología del felino. Estamos hablando de toda la zona norte, donde tradicionalmente se ha desarrollado la actividad ganadera para la producción de leche”, aseguró Luz Adrina Molina, subdirectora de Ecosistemas de Cornare.

A la par de estas acciones desarrollan proyectos, prácticas productivas amigables con el medio ambiente y convenios de proceso silvopastoriles, donde buscan que los ganaderos de la región reforesten sus fincas, a la vez que los educan en el cuidado de la fauna.

PAOLA MORALES ESCOBAR
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

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