Luces y sombras de un Ecuador en plena ebullición

Luces y sombras de un Ecuador en plena ebullición

El autoritarismo y la búsqueda de reformas de Rafael Correa han generado tensión y protestas.

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26 de junio 2015 , 06:30 p.m.

Hacer una reflexión sobre el presente del Ecuador no es fácil. Toda su actualidad se explica por su pasado reciente, por la forma infame como ese país fue esquilmado por un grupo de políticos, quienes aliados con el sector privado conformaron el mejor ejemplo de lo que hoy puede denominarse una banda de asaltantes de cuello blanco. (Lea también: 'Ecuador no es Venezuela', le gritaron miles de personas a Correa)

Durante la década de los noventa y los primeros años del siglo XXI, Ecuador era un país inestable –tres presidentes derrocados–, con un menguado crecimiento, una pobreza galopante, una ausencia de políticas sociales y un éxodo de más de 1,5 millones de personas en un país de 12 millones. Todo era producto del robo colectivo en que se enfrascó esa nación, liderado por varios grupos económicos del momento.

Los ecuatorianos aún recuerdan a los banqueros huyendo del país; el asilo en Panamá del presidente Abdalá Bucaram y las triquiñuelas del otro presidente, Lucio Gutiérrez, repartiendo a diestra y siniestra cargos públicos a familiares. Ni hablar de lo que significó el infausto feriado bancario, o corralito, de 1999 bajo el gobierno de Jamil Mahuad.

Todo eso llevó a que esa pequeña nación buscara un nuevo rumbo y optara, en 2007, por la alternativa social propuesta por el actual presidente, Rafael Correa. Este profesor universitario y exministro de Economía del expresidente Alfredo Palacio, delineó un ambicioso proyecto de gobierno llamado la ‘Revolución Ciudadana’, con el cual le dio un nuevo rumbo a esa nación. Eso le daba un sentido histórico a Correa.

La idea inicial fue reordenar el Estado. Para ello se planteó la necesidad de convocar una Asamblea Nacional Constituyente que llevó a la elaboración de la Constitución de 2008 realizada en Montecristi (Manabi).

El proceso constituyente aglutinó gran parte de la intelligentsia ecuatoriana y fue un inmenso escenario de conjunción de fuerzas vivas y sociales del país. Sumó lo antes impensable líderes empresariales y políticos con las principales fuerzas indígenas, sindicalistas e independientes.

En el texto constitucional se incluyeron principios, como el del ‘Sumak Kawsay’ (Buen vivir); se establecieron los derechos de la naturaleza, y se instauró una política ambiental a través de la protección de la extensión selvática denominada mediante una interesante propuesta ofrecida a la comunidad internacional bajo el nombre Yasuni ITT, aquel recóndito lugar en la región amazónica del Ecuador donde se encuentran importantes reservas petroleras del país.

La propuesta impactó el escenario internacional al ofrecer, a los países del primer mundo, principales defensores de políticas de conservación y sostenibilidad ambiental, la opción de pagarle al Ecuador por no explotar sus grandes reservas petroleras.

Del mismo modo, propuso una moratoria de la deuda externa del 39 por ciento, con el argumento de que la deuda otorgada fue ilegítima merced a la existencia de ilegalidades en la contratación de los empréstitos internacionales. La moratoria fue aceptada, aunque el proyecto Yasuní- ITT no tuvo el éxito esperado.

El 26 de abril de 2009 se organizaron otras elecciones presidenciales que Correa ganó en primera vuelta con el 52 por ciento. Al año siguiente, se presentó una grave crisis institucional en el Ecuador, cuando el 30 de septiembre miembros de la Policía Nacional iniciaron una huelga nacional por la expedición de un decreto que afectaba sus derechos laborales en la institución.

Correa se arriesgó innecesariamente, dirigiéndose al cuartel donde se encontraban amotinados gran parte de ellos para explicar la norma y así desactivar la crisis. En medio de la asonada, fue llevado al Hospital Quito n.° 1. y en un enrevesado operativo fue rescatado por el ejército. A partir de ese momento quedó trazado un conflicto que aún existe entre los medios de comunicación privados y el Gobierno por una columna del periodista Emilio Palacio del diario El Universo, que acusó a Correa de cometer delitos de lesa humanidad.

En el 2011, Correa presentó una reforma constitucional que alteró parte de la estructura de control implantada en el 2008.

El presidente Rafael Correa presentó un proyecto en 2014 para impulsar la reelección indefinida. Reuters

Avance social

La reforma fue apoyada masivamente por el pueblo. Entre los temas abordados se encuentra la creación de un Consejo de Regulación para los medios de comunicación, la reestructuración de la justicia, la prohibición de juegos de azar y de crueldad contra los animales en espectáculos públicos.

Esta reforma dividió a su grupo político que lo había apoyado en el proceso de reforma constitucional en el año 2008.

El 17 de febrero de 2013, Correa se presentó para la reelección y ganó con el 57,17 por ciento de los votos la postergación de su período hasta el año 2017.

El gobierno de Correa presenta avances inobjetables desde el punto de vista social y cultural. Eso ha llevado que su acción de gobierno sea un ejemplo latinoamericano.

En lo social, según el Banco Mundial, del 2006 al 2014, Ecuador disminuyó su pobreza del 37,6 por ciento al 22,5 por ciento y redujo la pobreza extrema del 16,9 por ciento al 7,7 por ciento. En el mismo período, logró variaciones importantes en el coeficiente Gini, al pasar del 54 a 46,7 por ciento.

En términos de infraestructura los resultados son destacados. Se han construido más de 9.660 kilómetros de carretera.

Se han hecho inversiones por 7.592 millones de dólares de inversión en infraestructura aérea, marítima y fluvial. Un ejemplo palpable es el nuevo aeropuerto de Quito, que fue construido con vías de acceso a la ciudad en tiempo récord.

El salario mínimo pasó en el año 2006 de 170 a 340 dólares. En salud se ha invertido 8.374 millones de dólares y en educación 2.541. Pasó en el escalafón mundial de competitividad del puesto 105 al 71.

Deuda externa

Buena parte de los anteriores indicadores se lograron vía recursos de deuda externa, hecho que se refleja en su aumento al pasar del 21 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2006 al 44 por ciento del PIB en el 2013.

Del mismo modo, Ecuador gozó de las mieles de la bonanza petrolera en épocas en que el precio del barril bordeó los 100 dólares.

Pero después de la fiesta viene la resaca, y esto es lo que hoy empieza a padecer nuestro vecino país. Las protestas y manifestaciones hacen sentir que a pesar de los logros y avances, la gente se cansó de una acumulación impensable de poder y de una soberbia infinita.

Luego de los resultados reseñados, las vicisitudes económicas nublan el panorama de Ecuador con dos consecuencias: primero, el sostenimiento de la economía; segundo, problemas políticos.

En cuanto al primer punto, es destacable que el presidente Correa haya planeado el futuro del país a través de una inversión focalizada como medio para equilibrar socialmente a la nación. Sin embargo, la disminución del precio del barril del petróleo tomó al Gobierno fuera de base pues no es sostenible el ritmo de inversiones que tiene previsto como tampoco tienen identificadas fuentes de financiación complementarias a las que traía de antaño.

Su endeudamiento externo aumentó notablemente respaldado por el petróleo que tiene. El pago de esa deuda pone en dificultades al país porque no tiene de donde echar mano en este momento.

Incluso, tener a China como el principal sostén financiero tiene enormes riesgos en términos de soberanía y autonomía a largo plazo. Más allá del modelo de desarrollo implementado por Correa, Ecuador se enfrenta a un desafío y es la posibilidad de sostenerlo. Esa es una futura vicisitud.

Esta situación fue el origen de los dos proyectos de ley orgánica que debió retirar –temporalmente– producto de las manifestaciones generadas en gran parte del país.

Los proyectos buscan gravar a los ciudadanos y a las empresas. El primer proyecto grava las herencias –ley de redistribución de la riqueza– y el segundo grava la plusvalía de predios valorizados.

Frente al primer proyecto se enunció que gravaría los patrimonios de herederos directos y no directos. Para los directos, sería a través de una tasa marginal entre el 2,5 al 47,5 por ciento. Para los indirectos, iba del 2,5 por ciento hasta el 77,5 por ciento. Luego del caluroso debate, se unificaron las tablas.

El segundo proyecto gravaría la plusvalía de las propiedades. De tal forma que, sobre el valor de compra de los inmuebles, se reconoce una tasa anual del 7 por ciento y una ganancia justa de 20 salarios básicos. Sobre el diferencial, se debe pagar el 75 por ciento al Estado al venderlo. Para el presidente, esa es una ganancia ilegítima.

¿Desdolarización?

Un segundo tema es la posible desdolarización de la economía. Este aspecto es peligroso, pues hacerlo implicaría una multiplicación importante de su deuda externa que se encuentra en dólares por la existencia de una nueva moneda local devaluada.

En cuanto a los problemas políticos, Correa pasa en la actualidad un proyecto de enmiendas constitucionales que, entre algunos aspectos, pretende establecer la reelección indefinida. Esa reforma, aunada al abuso y concentración de poder alrededor del presidente, impedirá seguramente su reelección en el año 2017. De hecho, la oposición tiene Guayaquil, Quito y Cuenca, ciudades principales del Ecuador. Eso pesa.

Incluso podría pensarse que las estruendosas manifestaciones en Guayaquil, Quito, Cuenca, Machala, entre otras, que se viven en la actualidad, podrían poner fin a un régimen que se transformó en un simulacro de democracia, en una nación que se puede aproximar al fiasco venezolano.

El control de los medios es la regla. A dos años de la Ley de Comunicación, se han iniciado 505 procesos y sancionado a 198 medios, y su uso se ha enfocado en beneficiar a los funcionarios públicos y privilegiar las investigaciones de oficio adelantadas por la Superintendencia de Comunicaciones, órgano administrativo. Con este procedimiento arbitrario se viola la Convención Americana de derechos humanos.

Parece ser que el futuro de Ecuador se realizará con alteraciones institucionales y con graves fluctuaciones económicas. Correa debe saber que la historia de su país es gran consejera.

Ni las reelecciones, ni los grandes caudillos o revolucionarios han terminado bien. En un principio el pueblo los aclama, luego los abuchea y, por último, los descarta. Habrá que ver si ese será el final del líder histórico de la ‘Revolución Ciudadana’.

FRANCISCO BARBOSA
Para EL TIEMPO
*Ph. D. en Derecho Público (Universidad de Nantes (Francia) y profesor Universidad Externado de Colombia. Twitter: @frbarbosa74

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