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'Medellín pertenece a la historia del tango'

'Medellín pertenece a la historia del tango'

Ariel Ardit, premio Gardel 2015 a mejor Intérprete de tango, cuenta su admiración al Zorzal Criollo.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de junio 2015 , 03:43 p. m.

El primer tango de Carlos Gardel que Ariel Ardit escuchó cuando era un niño se quedó grabado para siempre en su voz.

“Yo no quiero que nadie se imagine / cómo es de amarga y honda mi eterna soledad. / Pasan las noches y el minutero muele / la pesadilla de su lento tic tac”.

'Soledad', en la voz del mítico Gardel, sonaba en la casa de Ardit en la ciudad de Córdoba y terminó por definir la vida de este cantante de 41 años, que hoy es reconocido como el Mejor intérprete de tango en Argentina y el encargado del homenaje que Medellín le hace al Zorzal Criollo, 80 años después de su muerte.

Ardit es uno de los invitados especiales del Festival Internacional de Tango de Medellín: el miércoles presentó un concierto y este sábado dará otro con la Orquesta Filarmónica de Medellín, un Gardel sinfónico.

Fue luchador y futbolista, ¿cómo terminó en el tango?

Cuando tenía 8 años veía por televisión a un coloso de la lucha al que le decían Míster Moto. Y en la secundaria conocí a su hijo, le dije que quería hablar con su viejo; así que fui al gimnasio, lo conocí y le dije que quería ser como él. Me miró y me dijo: ‘vos sos muy chico y aparte acá somos grandotes’. Así que aumenté 20 kilos en seis meses, practiqué y luché durante dos años.

Y entonces, ¿cómo el tango se lo robó a la lucha?

Por Gardel. En realidad, llegó Gardel, si él hubiera sido cantante de otra música, yo no estaría en el tango. Vengo de una familia de folcloristas en la que a todos les gusta cantar y yo había empezado a estudiar canto lírico, era un poco revoltoso, aunque luego me volví un tipo simpático. Ese año, mientras estudiaba canto, reescuché a Gardel, que era lo que sonaba en casa. A partir de ahí la fascinación con la voz de Gardel, con el personaje, con su historia. Hoy es mi faro. Definió el camino para saber lo que yo quería hacer en este mundo.

¿Ha querido ser como él?

Uno puede tener muchos anhelos, pero lo que digo es que tengo una admiración por un ícono, que además con los años se transforma, para mí, en la imagen más representativa de la fe; porque es algo mucho más poderoso que la admiración. Si antes creía en Dios, ahora creo en Gardel. Nunca escuché un disco de Dios, en cambio de Gardel, sí. Es una imagen muy fuerte y muchas veces Gardel es el objetivo, algo que vos sabés que es la superación constante.

¿Sigue siendo Gardel el faro de los músicos argentinos?

Gardel es referente de muchas cosas. Hay frases populares que se instalaron en Argentina: cuando hacés algo bien, te dicen, ‘sos Gardel’. Él es la representación de lo más alto, de lo mejor. Podés ser buen futbolista y te dicen ‘vos sos Gardel’, vas a hacer un negocio y decís: ‘si me sale bien, soy Gardel’. Y entonces, lo es también para los músicos de distintas maneras.

¿Cómo surge el homenaje de ‘Gardel sinfónico’?

Es un sueño que tiene veinte años, cuando vi, en el canal 13, un especial de Gardel que se hacía desde Toulouse (Francia) con una orquesta sinfónica y un solista de bandoneón, pero no cantaba nadie. Dije: qué lindo sería, yo que estaba en esta cosa de la familia del canto popular y el lírico, algún día hacer un homenaje a Gardel en el ámbito sinfónico, que tiene que ver con la música de sus películas. Lo vi probable pero muy a largo plazo.

Los músicos de la Filarmónica de Medellín, durante los ensayos para el concierto ‘Gardel sinfónico’, que se repite este sábado.

¿Y Medellín fue clave?

Hace dos años estuve en Medellín y fui a conocer el aeropuerto, ahí sentí que era el momento de encarar el homenaje porque venían los 80 años. Nadie me lo propuso, no gané ningún casting, era un sueño y yo creo mucho en Gardel, él siempre da una mano. A partir de ahí, se trabajó con la Filarmónica, tuve la suerte de conocer a Gonzalo Ospina, y que músicos como Andrés Linetzky trabajaran en los arreglos desde hace un año. Sin duda, esto es lo más importante de mi carrera, porque es homenajear al máximo referente por el que yo canto tango y hacerlo el día y en la ciudad que murió, al cumplirse los 80 años... No hay escalón más alto.

Esa muerte marcó a esta ciudad, definitivamente...

Los 80 años se los puede conmemorar en cualquier parte de mundo pero murió aquí, así que Medellín pertenece a la historia del tango. Muchos músicos argentinos dicen que hasta que uno no conoce el público de Medellín no se recibe de cantor de tango, porque acá es donde están el fervor y el cariño. Yo digo que Gardel eligió el lugar para morirse, por las mujeres, el cariño de la gente.

Usted dice que el tango no es triste, ¿entonces qué es lo que trae en las entrañas?

Creo que hay una mirada parcial cuando se habla del tango triste; el tango básicamente es el mejor reflejo del transitar del hombre en la vida, piensa que hay tangos que hablan del barrio, de los amigos, de la mamá, de la novia, el amor, la nostalgia del inmigrante, entonces uno en esta vida no está siempre feliz, pasa por muchos momentos: amargura, reflexión alegría, todo eso encierra el tango, con lo cual, decir que es triste es mirar solo una cara del tango.

¿Cómo es eso de que ve el tango en colores?

En realidad, hay una visión un poco estática del tango y es como no animarse a correr nuevos riesgos, por supuesto que la esencia del tango sí es lo que debe conservarse como un altar, en un lugar de mucha protección, pero todos los artistas necesitamos y tenemos la obligación de correr todos los riesgos, de actualizar el género para mantenerlo vivo. Todo lo que se estanca se pudre, y el género siempre necesita de nuevas miradas, pero partiendo de una base que es la raíz más fuerte, que es la del tango.

¿Es cierto que hay crisis de letras en el tango?

La crisis tiene que ver con difusión, no con el cese de la creación poética. Todos los tangos famosos nacieron jóvenes y se hicieron viejos a fuerza de buena calidad y porque tenían un ámbito en el cual hacerse conocidos y viejos. En Argentina, lo que sucedió es que el tango perdió carácter masivo; sigue siendo la música popular por excelencia, pero perdió ‘masividad’. Puede haber distintas calidades, pero encontrás mucha poética nueva y actual, que dice cosas que suceden hoy. El tema es que es muy difícil popularizarlo porque la difusión cuesta mucho. Hay muchos poetas, el tema es que no tienen artistas muy populares que le graben la obra y que la puedan hacer conocida con el paso del tiempo.

Y la industria, ¿qué lugar le da al tango?

El tango, generalmente, es una industria de autogestión, la industria está enfocada en comercializar otro tipo de música. Aún así, sigue siendo uno de los géneros que más se graba, que más se compone y que más jóvenes saca. Te sorprenderías mucho yendo a una milonga a ver chicos de 20 años bailando y tocando el bandoneón. Antes, la gente grande era la que tocaba tango y no había gente joven. Eso cambió a partir de los 90 y ahora hay chicos de 20 años que tocan el bandoneón, eso antes no pasaba.

¿Dónde y cuándo?

Ariel Ardit y la Orquesta Filarmónica de Medellín se presentan este sábado, en el Teatro Metropolitano de Medellín, a las 6 p. m. Arreglos: Andrés Linetzky. Bandoneón: Ramiro Boero. Director: Gonzalo Ospina.
Boletería: 60.000 y 80.000 pesos.
Informes: 262-5500 y 232-2858.

CATALINA OQUENDO B.
Cultura y Entretenimiento
@cataoquendo
*Invitacion del Medellín Convention Bureau

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