Población Lgtbi se une con el fin de acabar con la discriminación

Población Lgtbi se une con el fin de acabar con la discriminación

El grupo de Medellín pide cambiar apartes de la Política Pública por la Diversidad Sexual.

notitle
23 de junio 2015 , 07:02 p.m.

Un grupo de 80 organizaciones, colectivos barriales, líderes y activistas, además de comerciantes y empresas, se unieron para formar la Alianza Social Lgtbi.

La intención de esa unión es construir nuevos escenarios de participación y actuación para las 400.000 lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgéneros y travestis de Medellín, y de otros 10 municipios de Antioquia.

Con esto, la Alianza busca establecer puentes entre el ciudadano del común, la población Lgtbi y la Administración, para crear programas conjuntos.

“Veíamos que los colectivos estaban desarticulados en sus acciones y realizaban procesos a parte. De esta forma es más fácil construir entre todos una nueva apuesta para la ciudad”, contó Fausto Arroyave, el presidente de la Alianza Social Lgtbi.

Para la construcción de esta propuesta –explicó el líder– enfocarán su trabajo en la movilización social, además de la puesta en marcha de eventos pedagógicos como talleres, encuentros, foros y debates.

A la par de estas acciones –señaló Arroyave– está la discusión política sobre los derechos de la población Lgtbi, que en la ciudad tuvo un gran avance con la formulación en el 2011 de la Política Pública por la Diversidad Sexual e Identidad de Género.

Sin embargo, a pesar de estos avances en la inclusión y en el desarrollo de políticas, la propuesta de algunos colectivos es la de reformar el documento para hacerlo más cercano a esta población.

Para Antonio Mejía Correa, activista y líder de la Alianza, en términos generales la política pública da cuenta del marco de derecho y de los nuevos espacios de participación social y política de la población Lgtbi, pero hay dos aspectos en que abría que reformarla.

Mejía explicó que pretenden que el Centro para la Diversidad Sexual y de Género sea una entidad comunitaria, donde los colectivos puedan crear los programas, actividades y talleres que allí se imparten.

Tampoco están de acuerdo –explicó Mejía– con que la política pública haya pasado a estar a cargo de la Secretaría de Cultura Ciudadana a la Secretaría de Inclusión Social. Con esto, dijo el dirigente, “dejamos de ser un asunto de educación cultural a ser un tema de asistencia social, cuando de lo que se trata es de transformar las estructuras patriarcales que nos tienen arrinconados”.

Para él, aunque la jurisprudencia de la Corte Constitucional sea demasiado avanzada en terminos de derechos y aceptación de la diferencias sexuales, el tejido cultural está atrasado, lo que ocasiona discriminación, desigualdad y violación de derechos.

“Yo, por ejemplo, no tengo acogida en la familia, no todos me quieren. Somos 10 hermanos y de ellos solo me hablan dos, ni siquiera me incluyen en paseos, almuerzos u otros planes. Estas son cosas cotidianas, son intimidades que duelen y llegan al alma”, contó Mejía.

Por eso, ahora la transformación que la Alianza Social Lgtbi espera lograr es en la cultura y la sociedad. Según Mejía, los habitantes de Medellín siguen siendo conservadores y ligados a las costumbres y tradiciones católicas, religión que aún no acepta el homosexualismo u otras formas de diversidad sexual.

La marcha gay

Este año el certamen por los derechos de la población Lgtbi se llamará ‘Marcha por la paz, la diversidad sexual e identidades de género’.

“Con este certamen queremos expresar nuestra sexualidad y decirle a la sociedad que no somos una comunidad sino una población que lucha por sus derechos”, dijo Johan Bueno Madrid, uno de los organizadores del certamen.

Este activista de los derechos de los homosexuales, de apenas 23 años de edad, expresó además que el propósito no es exhibir cuerpos desnudos y operados, sino conmemorar por medio de muestras artísticas los disturbios de Stonewall (Nueva York, EE. UU.) de 1969, que marcan el inicio del movimiento de liberación homosexual en el mundo.

Por su parte, la secretaria de Gobierno, Claudia Patricia Wilches, señaló que apoya la marcha y la Alcaldía hará el debido acompañamiento de la mano de la fuerza pública. Pero además, contó, un grupo de personas está organizando una marcha alterna que no fue aprobada.

“Estamos pidiendo a estas colectividades que se unan y hagan un solo recorrido, cosa que hasta ahora no ha sido posible. La que tiene permiso es la de la Alianza”, dijo Wilches.

El presidente de la Alianza aseguró que el grupo disidente tiene intereses más económicos “por eso quieren pasar por los sitios de rumba, mientras que nosotros queremos que esta tenga un tinte más político y social, que lleve a la reflexión”, agregó.

‘Los más excluidos son los transexuales’

Según una investigación realizada por Pablo Bedoya, investigador de enfoque de género del Centro Nacional de Memoria Histórica, en el campo laboral existen prejuicios que afectan a la población Lgtbi. Aseguró que dependiendo de su condición sexual, las personas pueden ocupar determinados cargos, pues no son juzgados por la idoneidad de su perfil profesional sino por sus preferencias sexuales.

Los más excluidos en esta cadena es la mujer transexual, pues aunque haya estudiado una carrera profesional y tenga experiencia en el sector, se le niegan las oportunidades laborales.

Esto es producto –señaló el doctor en Perspectiva de Género en Ciencias Sociales– de una cultura que no respeta la diferencia y la elimina por medio de la negación, la exclusión y la intimidación.

Debido a esta situación de violencia, las personas transexuales se ven obligadas a llevar una doble identidad, puesto que, cuando hacen visible su orientación sexual, existen toda clase de chistes, discriminaciones o exclusiones.

Las mujeres transgénero son muy visibles, no se pueden camuflar así que cuando llegan a pedir trabajo es evidente su orientación sexual y de género y no los contratan”, contó el investigador.

Por eso, muchas de las personas de este género recurren a trabajos en peluquería o se ven obligadas a ejercer la prostitución.

En el caso de los hombres transexuales, cuando llegan a la entrevista de trabajo y ven su cédula ocasiona dificultades por su identidad. Ellos tienen que trabajar en plazas de mercado, haciendo trabajos de fuerza.

“Es una tema muy grave, porque la mayoría de estas personas vive en la extrema pobreza. Quizá el sector público ha sido un poco más abierto, pero la empresa privada continúa siendo restrictiva y excluyente”, agregó Bedoya.

PAOLA MORALES ESCOBAR
Redactora EL TIEMPO
MEDELLÍN

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.