No hay gol porque no hay juego

No hay gol porque no hay juego

Está claro que el desperfecto de Colombia es de tres cuartos de cancha hacia adelante.

notitle
22 de junio 2015 , 09:24 p.m.

Datos objetivos: 1) Colombia marcó un gol en tres partidos, y por un rebote en el área ‘pescado’ por un zaguero (Murillo se sacó la lotería). 2) No tenemos anotado un solo mano a mano de un delantero colombiano frente a ninguno de sus rivales de primera fase. Ante Perú tuvo tres posibilidades de gol, pero no mano a mano, es decir, un atacante libre para definir contra el arquero.

Hay un déficit ofensivo indiscutible. Estos son los síntomas. ¿El diagnóstico…? Falta de creación. La creación es al fútbol lo que es la gasolina al automóvil. Si no hay de lo primero, no funciona lo segundo. El sistema de Colombia es con dos volantes puros de contención, uno creativo (James) y uno de desequilibrio con base en arranques y gambetas (Cuadrado). Cuando les tapan a estos dos últimos, se apaga la fuente generadora de juego. Al no haber volantes mixtos (ejemplos: Vidal en Chile; Banega en Argentina; Guerra o Seijas en Venezuela; Joel Sánchez en Perú; Chumacero en Bolivia, jugadores que además de marcar pueden elaborar una jugada, acompañar en el toque o quitarse un hombre de encima), la creatividad queda reducida a nada. Con Guarín o Aguilar es otra cosa.

Hay un problema añadido: Cuadrado y James juegan bien abiertos, a 40 metros uno del otro, no hay posibilidad de asociación entre ambos. De hecho, es raro verlos juntarse en una pared, que hasta nuevos inventos es la fórmula más letal que existe en este deporte. La pared, la gambeta y el centro atrás. Todo lo demás puede ser bueno o muy bueno, eso es lo máximo. Y aparte, James es un volante de asociación, de toque; Cuadrado es de romper líneas individualmente. Son muy diferentes.

La gente se ha malquistado con Falcao, y no es la intención defenderlo (ya está grandecito), pero Radamel no tuvo una sola pelota con ventaja en tres partidos. No estará en un momento excepcional, pero si no hay pique no hay pesca. Ante Perú, el '9' generó la ocasión más clara de gol, la media vuelta y el zurdazo bajo que le sacó Gallese en el minuto 2. Eso fue todo mérito de él, nadie se la pasó, supo anticipar para capturar un rebote y el muy buen prospecto de arquero peruano produjo el córner con reflejos de gato.

Lo mismo acontece con Teo. Si cambian a los dos atacantes pensando que con ello mejorará la producción goleadora es porque no se ha detectado el problema. En últimas, se podría sacar a Falcao, pero jamás a Teo, porque de los atacantes es el que puede hallar el hueco con un toque de clase, como el que le hizo a James en el minuto 68 y lo dejó cerca del gol. James estaba un poco esquinado, aunque igual no le salió un tiro potente ni colocado.

Tampoco hay laterales 'a la brasileña', que llegan con peligro a la otra área y hacen un aporte extra, caso Dani Alves (vino en el estribo del avión y está haciendo una gran Copa), el notable mexicano Gerry Flores, el ecuatoriano Paredes, el peruano Advíncula o el chileno Isla, que suben y lastiman.

Desde luego, no intentamos armarle el equipo a Pékerman; José es un talento inmenso en su profesión. Él es médico, nosotros apenas modestos enfermeros. Pero es lo que vemos.

Ospina continúa en un momento inmejorable, la defensa no ha tenido problemas en esta primera fase (apenas un gol recibido) y de los mediocentros ‘tapones’, Carlos Sánchez fue de lo mejor de Colombia y Edwin Valencia no desentonó.

Está claro que el desperfecto es de tres cuartos de cancha hacia adelante. El mejor ejemplo es el nerviosismo de los armadores: Cuadrado muestra una cierta inestabilidad emocional, que ya exhibió ante Brasil en el Mundial. Está más preocupado en dar una patadita, en el roce con los rivales o en protestarle al árbitro que en construir juego. Y a James se le vio nervioso, al punto de dar un codazo inaceptable por el cual debió ser expulsado. Pero Pitana no lo vio, como no vio algunas cositas de Cuadrado. Y además le dio a Colombia una falta inexistente cerca del área a los dos minutos. Eso le costó a Perú un tiro libre, dos tiros de esquina, la media vuelta de Falcao y varios minutos de asedio en los que no podía salir de su casamata. Digámoslo: fue un arbitraje muy conveniente para los de amarillo.

Ahora que no estarán ni Sánchez ni Valencia, Pékerman tiene la posibilidad de poner gente con más dominio de balón. Y tal vez mejore todo el equipo.

Último tango...

JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.