Egidio Cuadrado, el hombre que toca sus 12 acordeones donde lo pongan

Egidio Cuadrado, el hombre que toca sus 12 acordeones donde lo pongan

Sin importar si sus conciertos son en Villanueva o Europa, este colombiano disfruta su música.

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21 de junio 2015 , 06:44 p.m.

Sentado sobre un piano de cola Yamaha, con gafas de aviador, chaleco negro sin mangas y un cordón dorado que colgaba del cuello, el puertorriqueño Wisin apareció entonando la primera estrofa de Nota de amor, uno de los éxitos de este verano en los Estados Unidos.

Era el lanzamiento mundial de la canción en el Bank Unite Center de la Universidad de Miami, en horario estelar, durante la más reciente edición de los Latin Billboards, el pasado 30 de abril, donde, seguidamente, en medio de luces robóticas, se escuchó el estribillo de la canción en la voz de Carlos Vives.

“Vivo en la luna por ti”, cantó el samario agazapado entre el público debajo del escenario, junto a despampanantes bailarinas y de su inseparable compañero Egidio Rafael Cuadrado Hinojosa, que también subió a la tarima para interactuar con el no menos famoso Daddy Yankee.

El acordeonero, de sombrero vueltiao y mochila arhuaca, apareció, en medio de reguetón, con el arrugado instrumento terciado al pecho. No tuvo complejos y lo hizo como con porte de juglar, ese que camina por los pueblos con historias cantadas.

Y es que el hijo de Agustín Cuadrado y Cristina Hinojosa, hermano del desaparecido cajero Heberth y de Dina Luz –musa tangible de los cantos de Rafael Escalona–, conoció el acordeón en su natal Villanueva (La Guajira), a los 6 años para no soltarlo jamás.

Coronado rey vallenato en 1985, el ‘compadre Egidio’, como le gusta que lo llamen, es de esos maestros que no se dejan cegar por la fama.

Como muestra de ellos, poco le trasnocha la nacionalidad del próximo público que lo verá actuar, pues dueño de una modestia que no es fingida, cristalina como los ojos que lo acompañan desde el 15 de febrero de 1953, admite que lo importante “es seguir mostrando el talento”.

“Sea en una parranda en mi casa o ante los reyes de España (como sucedió recientemente), me gusta es llevar mi arte por cualquier lugar. Ahora andamos contentos porque regresamos a lugares queridos y eso son bendiciones”, argumentó en su más reciente visitia a Barranquilla donde participó en el rodaje del reciente sencillo de Vives, titulado Las Cosas de la Vida, junto a la Miss Universo, Paulina Vega Dieppa.

Con la misma sencillez que lo define, Cuadrado no pierde la oportunidad para defender el vallenato puro, pero reconoce que siempre está abierto a descubrir distintas corrientes musicales. Y así como es capaz de grabar una puya o un merengue vallenato como los de antaño, no tiene problemas en plasmar sus notas en un blues o en la melodía más rockera.

Músicos tradicionales como Andrés ‘El Turco Gil’, director de Los Niños del Vallenato, no dudan en felicitarlo cada vez que se lo encuentran. Lo hacen para ponderarle su estilo porque para ellos permite que no se estanque el acordeón en la música.

Cuadrado explicó que solo pensando así ha sido capaz de hallarle la mejor expresión a arreglos como los que en regué hizo Eduardo de Narváez, productor del disco Clásicos de la provincia, al son vallenato Alicia adorada, de Juancho Polo Valencia.

“Lo escuché raro, pero mal no se oía y con el tiempo nos dimos cuenta de que tampoco se perdió el espíritu de la canción y se le dio una forma más internacional”, expresó.

Egidio Cuadrado, que cuando no está sobre un escenario, dando entrevistas, subido en una carroza del Carnaval de Barranquilla disfrazado de Rey Midas, o en estudios de grabación de cualquier parte del mundo, se le encuentra en su apacible finca de Villeta (Cundinamarca), es amigo de todo el mundo, incluso de la clase influyente de la capital del país, lo que tampoco parece trasnocharlo.

Admite que se ha codeado de manera natural y sin tener que vender sus costumbres, con personajes de la talla del expresidente Alfonso López Michelsen y Enrique Santos, entre otros.

Sin arrogancias

Acostumbrado a los gritos de fanáticos, a tertulias musicales con la élite, entregas de premios en lugares con los que todo músico sueña, Egidio solo cuenta los escalones sin olvidarse del paso por el primer piso.

Y sería durante aquellos encuentros que hoy se mantienen, cuando López Michelsen lo persuadiera del seriado que a principio de los años 90 se iba a grabar en homenaje a Escalona.

Fue una coincidencia más que Cuadrado haya sido como un hermano del compositor, ya que este tuvo amoríos con su hermana Dina Luz, por cerca de 15 años.

El expresidente no dudó en recomendarlo pues sabía que se conocía al dedillo las 85 canciones que escribió el mítico hacedor de cantos.

Aquel exitoso proyecto sería la consolidación de otro no menos grande que le cambió la vida y que hoy en día se mantiene: la unión con Carlos Vives.

“Años antes de Escalona, en una parranda de Caracol, conocí al ‘Gallito’ (Carlos Vives) y tras convidarlo a cantar lo acompañé en Ausencia y La Casa en el aire. Entonces me di cuenta del talento del hombre y le dije que algún día podíamos unirnos. Cuando arrancamos hubo crítica para mi compadre Carlos: me decían que yo qué hacía con ese pelúo y yo les contestaba que el pelo no cantaba”, recordó entre risas.

A Cuadrado también le da lo mismo si le toca entrar al estudio a grabar con un artista que comienza su carrera o con Julio Iglesias, Amaury Gutiérrez y Gloria Estefan, por citar algunos que lo han invitado.

‘El compadre’ Egidio es de los pocos acordeoneros que en cada uno de sus conciertos tienen la oportunidad de lucirse frente a su público. Con una luz que lo alumbra desde lo más alto del escenario, hasta con una cámara que solo registra su digitación, es de los primeros en ser presentados por Vives en cada espectáculo.

En palabras del mismo Carlos Vives, Cuadrado es ese músico típico del Caribe que sin pretensiones se logra ubicar al mismo nivel de los que por tener acuestas la academia son catalogados de virtuosos.

“Egidio es primero que todo un amigo. Nos conocimos en circunstancias especiales de trabajo. Es un músico muy humilde sin la arrogancia de muchos músicos de la época, una gran persona que nos ha mantenido conectados a lo raizal”, sostuvo.

El intérprete de La Gota fría guarda en la memoria un sinnúmero de anécdotas al lado de su acordeonero, pero confirmó la ocasión en la que haciendo la promoción de La tierra del olvido, en 1995, coincidió, junto a Cuadrado, con Gene Simmons del grupo Kiss, que hacía lo mismo en Buenos Aires.

Lo curioso ocurrió cuando Simmons, en la entrada a un ascensor, se hizo una foto con Vives y Cuadrado, cada uno sujetando el disco del otro.

“Egidio preguntó y al no conocerlo siguió sin importarle”, refirió Vives.

Terror a la tecnología

Egidio no pierde oportunidad para disfrutar de la música de Julio Iglesias, Claudia de Colombia y Juan Gabriel, sobre todo cuando se interna en su finca y se olvida de su pasaporte e incluso de sus 12 acordeones, que solo son reemplazados por el canto de los pájaros.

Allí, nada más es posible conseguirlo para citarlo a los compromisos a través de un teléfono celular sencillo, de los que solo sirven para llamar y recibir llamadas.

“No me gustan esos inventos de ahora y que el wasara (Watsup). No se cómo la gente cada día es más esclava de eso y se olvida de lo que realmente vale”, manifestó.

La tranquilidad de la naturaleza solo puede verse perturbada por aquella llamada que le avisa de un nueva gira por el mundo. Ese día, sus 12 acordeones están listos esperándolo.

Su legado quedará en disco en solitario

Con la ayuda de Carlos Vives y el productor y guitarrista de La Provincia, Andrés Castro, Egidio Cuadrado adelantó que está próximo a iniciar la preproducción de un disco en solitario.

Se tratará de un álbum con canciones inéditas de su autoría y otras de los llamados clásicos. El acordeonero de La Provincia dijo que habrá un tema denominado ‘El Roquero’, en la que se divierte demostrando que rock es lo que ha hecho todo este tiempo a pesar de ser de la cuota tradicional de la banda de Vives.

“Será un disco con factura típica tradicional. No lo quiero hacer para que se venda nada más, sino como legado para mis hijos y la música en general. Es algo que me tiene contento”, afirmó. El responsable del acordeón de Déjame entrar y de + Corazón profundo, los dos trabajos de Vives que han ganado Grammy Anglo, aseguró que en la vida lo que perdura es la originalidad y la sencillez a la hora de los triunfos. “La gloria solo es para Dios”, dice.

Andrés Artuz Fernández
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla.

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