Assange , Snowden y usted

Assange , Snowden y usted

No es por casualidad que ni en Rusia ni en China hayan aparecido equivalentes de Assange y Snowden.

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20 de junio 2015 , 08:28 p.m.

WikiLeaks volvió a sus andanzas. Acaba de anunciar la divulgación de medio millón de mensajes y otros documentos secretos del ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita. También incluyen mensajes del ministerio del Interior y los servicios de inteligencia, así como a otros gobiernos. En su comunicado de prensa, WikiLeaks recuerda que esta divulgación coincide con el tercer aniversario de la reclusión de su fundador, Julian Assange, en la embajada de Ecuador en Londres. Assange se asiló para evitar ser extraditado a Suecia, donde enfrenta un juicio por la supuesta violación y abuso sexual de dos mujeres (Assange rechaza las acusaciones).

Otro que estuvo de aniversario fue Edward Snowden, el contratista de la CIA que divulgó una montaña de información secreta de EE. UU. Hace unos días se cumplieron dos años de estas revelaciones y Snowden publicó un artículo en The New York Times para celebrar sus logros. Recordó que gracias a sus filtraciones se produjo un intenso debate que forzó al Gobierno norteamericano a imponer límites al espionaje electrónico a sus ciudadanos que rutinariamente efectuaba su Agencia Nacional de Seguridad, la NSA. “Desde el 2013, instituciones de toda Europa han declarado ilegal este tipo de operaciones de espionaje y han impuesto restricciones a actividades similares en el futuro”, escribió Snowden. Y concluye así: “Somos testigos del nacimiento de una generación posterror que rechaza una visión del mundo definida por una tragedia especifica. Por primera vez desde los ataques del 11-S vemos la posibilidad de que la política se aleje de la reacción y el miedo y se mueva hacia la resiliencia y la razón”.

Puede ser. Y celebro que la NSA y otros espías estadounidenses ahora tengan más restricciones para leer mi correo electrónico o escuchar mis llamadas. Y que la lucha por proteger mi privacidad de las intromisiones del Gobierno de EE. UU. y de algunas democracias europeas se haya anotado algunas victorias. Pero a mí me preocupan más las amenazas cibernéticas a mi privacidad que emanan de Rusia, China y otros gobiernos autoritarios que las que vienen de Washington.

Por los mismos días en que Snowden publicó su artículo, se supo que piratas cibernéticos penetraron los sistemas de la oficina de personal del Gobierno de Estados Unidos y robaron información detallada de al menos 4 millones de empleados federales. La información robada incluye datos personales y profesionales que los funcionarios están obligados a revelar para tener acceso a la información confidencial del Gobierno. El principal sospechoso de este ataque es China. Según un reportaje de The Washington Post, “China está construyendo una masiva base de datos con la información personal de los estadounidenses, basándose en ‘hackear’ los archivos electrónicos de agencias gubernamentales y empresas aseguradoras de salud. Utiliza nuevas tecnologías para alcanzar un antiguo objetivo del espionaje: reclutar espías y obtener mayor información sobre su adversario”.

Pero los ataques no se limitan al espionaje ni, necesariamente, tienen un gobierno por detrás. También hay muchos hackers independientes, que se ganan la vida a través de la actividad criminal en internet. Así, han proliferado los robos de secretos comerciales, el robo de identidad de personas, la extorsión vía internet (“si no me pagas, publico las fotos comprometedoras que robé de tu archivo personal”) o el saboteo de infraestructura crítica. “Nuestro sistema de información es atacado varias veces al día, todos los días”, me dijo el presidente de una de las principales empresas de electricidad del mundo. Y añadió: “Hoy en día gastamos diez veces más en protegernos de ataques cibernéticos que lo que gastábamos hace tres años. Y aun así sentimos que siempre estamos por detrás de quienes nos tienen en la mira”.

Según el muy respetado informe que todos los años publica la empresa Verizon sobre ataques cibernéticos, estos están creciendo a gran velocidad y hay pocos sectores cuyas defensas informáticas no hayan sido violadas. Los más victimizados son el Gobierno, el sector de la salud (especialmente hospitales y empresas aseguradoras) y el sector financiero.

Los expertos también enfatizan que si bien los ciberataques originados en China son constantes y masivos, los que provienen de Rusia no tienen nada que envidiarles en cuanto a agresividad, frecuencia y sofisticación. Y seguramente los EE. UU. no se quedan atrás. Pero no hay que ponerlos a todos en la misma canasta. Estados Unidos es una democracia. Con todos sus defectos, allí hay separación de poderes y los gobernantes no gozan de la impunidad que tienen sus colegas en Moscú o Pekín.

Sí, es importante que las democracias no espíen a sus ciudadanos. Pero aún más importante es que las democracias tengan cómo defenderse y defender a sus ciudadanos del peligroso mundo cibernético que está emergiendo.

No es por casualidad que ni en Rusia ni en China hayan aparecido los equivalentes de Assange y Snowden.

Moisés Naim

@moisesnaim

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