Cómo jalan los senos... / Sexo con Esther

Cómo jalan los senos... / Sexo con Esther

En estos tiempos la frase 'un par de tetas jalan más que una carreta' cobra mucho sentido.

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20 de junio 2015 , 04:31 p.m.

Que los genios del mercadeo vendan desde llantas hasta compotas utilizando modelos pechugonas, ha incorporado la visión de los senos al paisaje general.

Eso bastaría para que ciertamente no hubiera alboroto cada vez que estos saltan a los titulares o colman las redes sociales, por cuenta del actuar de sus propietarias. Por eso me sorprende haber sido testigo de más de una conversación por cuenta del busto de Melissa Bermúdez. Sí, señores: la misma que encaró e insultó a los agentes de tránsito que inmovilizaron el carro que ella y su papá conducían en aparente estado de embriaguez.

Pues el bochornoso proceder de esta mujer acabó opacado por los comentarios relacionados con su pronunciado escote. Los hombres, cuya genética los privó de la capacidad de fijarse en detalles, sorprendieron con sus descripciones sobre la trayectoria descrita por el botón que saltó de su blusa, el tamaño de la copa de su brasier y la forma en que “le puso el pecho” a la pelea con los atónitos policías.

Queda claro que las glándulas mamarias agigantadas pueden hacer que un hombre pierda el foco. Y no me vengan con la disculpa de que sus reacciones obedecen a cuestiones genéticas o evolutivas.

Si así fuera, si todos los varones se comportaran de la misma manera boba ante la presencia explícita de un par de mamas, pues sería imposible que los hombres pudieran ejercer la ginecología o la mastología. Tampoco podrían vivir en paz en comunidades indígenas o nudistas, llenas de mujeres torsidesnudas.

La explicación va más allá de lo cultural, y pega con el morbo y la mojigatería, que arrastran público. O qué me dicen del fenómeno en el que se convirtieron las predicciones de la Copa América hechas por una presentadora del programa Desnudando la noticia. En la sección ‘la teta Teresa’, la dichosa modelo pega en cada pezón la bandera del país en contienda; se supone que la primera en caer mientras ella baila, pierde el partido.

Que hasta ahora no haya sido infalible no le ha restado audiencia; esta bobería de mal gusto confirma el adagio aquel de que “un par de tetas jalan más que una carreta”. Hasta luego.

Esther Balac
Para EL TIEMPO

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