Solterona y contenta

Solterona y contenta

Un libro sobre vivir sin convenciones femeninas

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18 de junio 2015 , 06:09 p. m.

Todavía hoy, después de tanto progreso en liberación femenina, ser calificada de solterona tiene connotación negativa. La palabra sigue asociada a una larga cola de estereotipos como poco atractivo físico, apariencia descuidada y conducta excéntrica. Pero esos estereotipos están cambiando y aunque para mucho es difícil creer que una mujer puede escoger, por voluntad propia, moverse sola en el mundo, más y más mujeres deciden mantenerse felizmente solteras o divorciadas a pesar de vivir en sociedades en las que se les enseña que casarse a toda prisa es imprudente pero quedarse soltera es aún peor. La defensa de la soltería femenina puede ser parte del movimiento global que incluye a las mujeres que deciden no tener hijos, e inclusive a las que, con o sin soporte de sus empresas, deciden congelar sus óvulos y dejar la alternativa de la maternidad pendiente para proseguir sus carreras sin impedimentos. Esos conceptos, sin embargo, todavía se asocian, como Meghan Daum explica en su libro Egoísta, superficial y ensimismada sobre gente que decide no tener hijos, con narcisismo y autoindulgencia.

“¿Puedo pasar mi vida sola y ser feliz?” es la pregunta que Kate Bolick intentó responder en un artículo para la revista The Atlantic en 2011 y que provocó una lucha por los derechos a un libro sobre el tema entre casas editoriales que Crown ganó con una cifra de 6 figuras y que fue recientemente publicado con el provocativo título Solterona. Haciendo una vida propia. El libro es un viaje bastante idiosincrático por el par de décadas en que la autora, que a propósito es una atractiva mujer de 42 años, ha explorado la mejor manera de vivir rechazando convenciones sobre la trayectoria femenina, incluyendo ejemplos de otras mujeres que escogieron vidas no tradicionales y lograron realizarse personalmente. ‘Solterona’ es una defensa valiente al derecho a “¡gozar la fiesta solas!”.

Las mujeres de edad de la autora crecieron recibiendo un mensaje contradictorio. Debían considerar sus intereses y lo que deseaban hacer profesionalmente antes de pensar en romance, pero el final feliz, como en los cuentos de hadas, seguía y sigue siendo el matrimonio. ¿Cómo construir una vida sola?, es la premisa del libro cuyo objetivo es desestigmatizar la soltería voluntaria y demostrar que puede ser forma positiva y viable para ser feliz, particularmente ahora cuando los números de ‘solteronas’ están aumentando. Según el libro, que incluye muchísima estadística y estudios, en 2013 el 53 % de mujeres americanas eran solteras, mientras que en 1960 eran solo un 17.

Bolick hace un trabajo admirable en desmantelar el estereotipo de la solterona que ha persistido a lo largo de la historia. Según su opinión, la soledad desesperada no es necesariamente peor que la claustrofobia de las vidas domésticas que sufren tantas esposas o novias. Aunque el libro no es necesariamente historia personal, la autora usa sus propias experiencias para explorar por qué ella y millones de mujeres en el mundo deciden quedarse solteras y construir vidas en sus propios términos. Usa también historias de varias pioneras cuyas vidas e ideas le ayudaron a formar su propia imagen, como Edith Wharton, Edna St. Vicent y Charlotte Perkins, a quienes llama sus ‘despertadoras’. Bolick ha dicho que con su libro desea hacer por sus lectoras lo que sus despertadoras hicieron por ella. “Mi esperanza es que la lectora inicie una conversación con el libro que existe dentro de ella y una conversación consigo misma, en la misma forma en que yo he estado conversando en mi propia mente con estas mujeres sobre las que escribo”.

La soltería voluntaria en el sentido del libro es acerca de disfrutar la soledad pero también, y sobre todo, acerca de hacerle honor a una gama más amplia de relaciones. “Me he dado cuenta de que al permanecer sola, al no acordonarme en un pequeño callejón sin salida con otra persona, me he visto en la necesidad de hacer amigos”, dice Bolaco. “Si usted es soltera o no, la realización personal depende de la calidad de sus vínculos con otras personas, reales o imaginarias, con las personas a quienes uno permite entrar en la mente”.

La autora describe su experiencia cohabitando agradablemente con uno de sus novios (que como otros en su vida, parece corresponder a la definición de ‘hombre ideal’, sin defectos discernibles) cuando descubre a la autora Maeve Brennan, quien escribió entre otras publicaciones para el New Yorker acerca de la vida de una mujer soltera en Nueva York en los cincuenta. “Maeve fue la primera mujer que leí, quien escribió sobre sí misma no en relación con alguien más –novio, marido, amante, padres o hijos–”, explica Bolick. Ella, como las otras ‘despertadoras’, algunas de las cuales se casaron, le enseñaron cómo arrancar sola, proclamado la alegría de ser libre, dejando el novio atrás, rechazando las demandas sociales e inventado una vida que no se limita a la autoabnegación inherente a la vida doméstica y de ‘ama de casa’. Esa visión, de hecho, aplica a todas las mujeres, no solo a las solteronas.

 CECILIA RODRÍGUEZ

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