'Suspenden agua en Tibú'

'Suspenden agua en Tibú'

¿Por qué no causa mayor alarma el daño que se produce a diario en comunidades como Guapi (Cauca)?

18 de junio 2015 , 04:22 p.m.

El derrame de petróleo en Tibú y otras partes del país ha causado profunda alerta, tanto por el daño ambiental como por la amenaza a la salud humana que supone el consumo de aguas contaminadas.

¿Por qué no causa mayor alarma en los organismos de protección ambiental el daño más enorme que se produce a diario en comunidades como Guapi (Cauca), donde 35.000 personas viven sin alcantarillado, sin planta de tratamiento de aguas, ni siquiera recolección de basuras, y por ende todos los desperdicios van a dar al río Guapi, nuestra fuente de agua, a falta también de acueducto?

Esta lamentable situación, que sabemos se repite en cientos de comunidades de Colombia, no produce titulares de prensa, ni recriminaciones, ni investigaciones, ni siquiera lástima.

Ricardo Gómez Fontana
Fundación Pacífico del Cauca
Guapi (Cauca)

El Acueducto, en barrena

Señor Director:

El editorial sobre la nómina del Acueducto (18-6-2015) trae un dato escalofriante, que es a todas luces tan asustador como increíble desde el punto de vista de los ejercicios empresariales: “El año pasado la utilidad neta de la empresa fue la más baja de los últimos 7 años, pasó de 234.000 millones de pesos en el 2008 a 155.000 millones en el 2014, fruto del crecimiento en costos y gastos”.

Es urgente que la Contraloría nacional entre a estudiar el grave decrecimiento de las utilidades del Acueducto, que es un porcentaje mayúsculo. Las familias de Bogotá no pueden estar expuestas a que en el futuro las tarifas estén sujetas a drásticas elevaciones para compensar posibles malos manejos. La Superintendencia de Servicios Públicos debe estar atenta al delicado asunto. Las empresas del Estado tienen que ser manejadas con mucha seriedad y eficiencia.

Rogelio Vallejo Obando

Aprendamos a celebrar

Señor Director:

Fue una noche de felicidad de todos los colombianos por la forma avasalladora en que jugó el seleccionado ante Brasil, ese gol de Murillo fue un solo grito de 48 millones, a quienes la piel se les erizó.

Pero luego de esas emociones y alegrías que nos brindan Pékerman y sus muchachos, las celebraciones trajeron luto y dolor a varios hogares. En Bogotá, en el sur, fueron los buses 22 con vidrios rotos, y les robaron hasta los extintores. En Medellín, una niña muerta y varios heridos por arma de fuego, y en otras regiones se incrementaron los accidentes de tránsito y las riñas. ¿Cuándo celebraremos sin violencia, aunque no podamos quitarnos esa imagen del país más violento de América?

Sigan jugando bien en la Copa América, necesitamos muchas más alegrías, pero, por favor, aprendamos a celebrar con alegría y sin violencia gracias a ese seleccionado que hizo por fin reír a carcajadas a todos los colombianos en el mundo con ese magnífico triunfo de verdaderos guerreros de paz.

Luz Cuartas Zapata

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