Claves del escritor Otto Morales Benítez

Claves del escritor Otto Morales Benítez

Desde su experiencia Morales entrega recomendaciones para formarse como escritor.

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18 de junio 2015 , 07:44 a.m.

‘Las Memorias, o (‘De cómo se forma un escritor’), muy completas de Otto Morales, dan una visión sobre el proceso que desde su niñez, su adolescencia, y juventud, le permitieron formarse como lector y escritor. En ese proceso le da gran importancia a la palabra oral, a las lecturas de novelas de amor y versos que en la casa paterna hacía su madre, y que habrían de despertar su interés por esos géneros. Con su padre, que era hombre de negocios, leía los periódicos y revistas nacionales, que publicaban noticias sobre la actualidad política y literaria. Trascribían los grandes debates del Congreso, que incidirían en su inclinación por la política.

El diálogo con los mineros de Riosucio, Supía y Marmato, el contacto con los arrieros, han sido importantes en su formación de escritor. Los mineros le enseñaron otras pedagogías, porque tenían “un diálogo iluminado”. A pesar de su pobreza, se hacían ilusiones: soñaban con ser ricos con el oro de la explotación artesanal. Eran muy generosos, sociales, compartían sus alegrías, sus penas, libando con mujeres amorosas. Las mujeres casquivanas del pueblo eran perseguidas por los alcaldes conservadores, se les restringía el derecho a vivir libremente. Los arrieros, en un lenguaje “viril, fuerte, descarnado, vulgar”, contaban la vida de otros lugares e historias de amor.

Los viajes de su infancia con sus hermanos, a caballo, en caravana, en los días, en las noches lluviosas, tempestuosas, por los caminos de la región, le abrieron un mundo aterrador, pero alucinante, que poblaron su imaginación y sus sueños, con los que empezó a forjar su carácter, que le ha servido para afrontar los grandes retos de la vida. Los extranjeros que visitaban a su padre le enseñaron la virtud de la tolerancia. Los mitos de los campesinos, de la ‘patasola’, de las aguas, los de los hombres que acosados por el deseo sexual oían el llamado de las mujeres de las montañas, los conoció en los relatos populares. Cree que hacen parte de la fuerza interior para poder explicar los misterios de la vida.

El mito del diablo del Carnaval de Riosucio, que preside la fiesta, es el mito mayor. Es una fiesta popular, colectiva, musical, de goce corporal, de los sentidos. A diferencia del católico, que es represivo y vengativo, el del carnaval, es festivo, porque deja en libertad a las gentes para la expansión. Confiesa que esos mitos, poderosas fuerzas de su mundo interior, también contribuyeron a su formación de escritor. Cuenta que cuando era estudiante de bachillerato en Popayán, tuvo el presentimiento de que iba a ser escritor y que ese interés surgió del contacto con profesores de la universidad del Cauca. Ese sería el punto de partida para que años después se planteara: ‘Qué es un escritor y cuáles son sus deberes’.

En cuanto a los libros que pudieron inducirlo a la escritura, no reconoce a ningún autor o libro que haya jugado ese papel. Dice que la vocación de escritor surge del interior, que la lectura enseña el uso de ciertas técnicas narrativas, orienta al escritor y enriquece su idioma. El escritor, ante todo, deber ser auténtico, original y no copiar modelos. El estudio de la historia colombiana como historia social, económica y política, ha sido quizás el tema principal de sus tareas como escritor. Le ha dado importancia a los estudios regionales, sin los cuales no se podría comprender la historia nacional como una totalidad. Su libro ‘Testimonio de un pueblo’, que tiene que ver con la colonización económica y la fundación de Manizales, con la disputa entre el título de propiedad de la tierra, y el derecho de los trabajadores a ella, es un ejemplo. La historia para él, “es un gran fresco humano”, porque en ella confluyen todas las fuerzas sociales, en las que el pueblo debe jugar un papel protagónico. El ensayo histórico, literario, social, económico, jurídico, ha sido el género por excelencia de su escritura. Le gusta porque condensa, resume temas de investigación de los que toma lo esencial, “consiente todas las posibilidades proteiformes de la inteligencia”.
El mestizaje racial, cultural, que destaca especialmente en su libro ‘Revolución y Caudillos’ (aparición del mestizo y el Barroco en Indoamérica) es para él un tema capital en la historia latinoamericana, como elemento integrador. En sus ‘Memorias’ habla de su primer libro ‘Estudios críticos’ de 1948, publicado por Iqueima, de otros de sus libros, de los escritores colombianos y extranjeros que ha conocido o leído: Jorge Zalamea, López Gómez, Isaacs, Caballero Calderón, Cepeda Zamudio, Picón Salas, Uribe Ferrer, Zapata Olivella, de sus libros de derecho. O de los libros que ha escrito sobre personajes de la cultura, de la política colombiana como la Antología de Alberto Lleras, Uribe Uribe, Sanín Cano. Su libro sobre Eduardo Santos, sobre el que trabajaba en los últimos meses, estaba muy adelantado. Y hace referencias literarias eruditas de autores de la cultura universal. Al final se refiere a la importancia que el periodismo ha tenido como medio de expresión y cita varios ejemplos. Es un libro que vale la pena publicar, para que se conozca y se valore la vida y obra de un colombiano eminente.

ÉDGAR BASTIDAS URRESTY

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