Fallas de Electricaribe tiene molestos a los habitantes de la Costa

Fallas de Electricaribe tiene molestos a los habitantes de la Costa

Protestas por problemas en el servicio de energía desbordan la capacidad de la Policía.

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14 de junio 2015 , 08:20 p.m.

El viernes, a las 10 de mañana, en el restaurante La Guajirita, tras 96 horas sin luz, José Pinto Álvarez, al ver que ya se había derretido todo el hielo del enfriador, dio la orden de botar toda la comida.

Por culpa de la falta de luz fueron a parar a la basura 20 kilos de pescado, 10 kilos de pechuga, 8 de muslos y 5 de alas de pollo, 10 kilos de hueso y dos canastas de fruta.

Pinto, que maneja el restaurante desde hace 45 años, dice que el calor le afecta la salud, pero lo pone más mal botar la comida.

Apagones como el que sufrió, tras un fuerte aguacero, el barrio Montes, en el centro de Barranquilla, se han convertido en cotidianos. La empresa Electricaribe reportó que en esa ocasión atendieron más de 300 daños por explosión de transformadores y daños en líneas.

“Llamé tres veces a Electricaribe; venían, miraban y se iban, no solucionaron nada, hasta que la gente se rebotó”, contó Pinto.

La falta de energía provocó desórdenes en unos 20 barrios que terminaron en bloqueos en vías, quemas de llantas, ataques de buses de servicio público, carros, establecimientos comerciales y enfrentamientos con la Policía, que solo en un día debió sofocar 16 bloqueos.

La falta de luz no solo afectó las viviendas del barrio sino el sector comercial. En la zona funcionan unos 10 talleres de metalmecánica, 3 restaurantes, 4 tiendas y varios locales comerciales.

Milena Quintero, que tiene una venta de minutos de celulares con los que mantiene a sus cuatro hijos y una nieta, aseguró que se la pasó con los brazos cruzados porque no tenía dónde cargar los aparatos.

“Ya me comí los últimos ahorros. Pero lo más terrible es dormir con estos calores y sin luz”, dijo.

El problema del barrio Montes es solo un ejemplo de lo que ocurre a diario en barrios de Riohacha, Santa Marta, Valledupar, Cartagena, Montería y Sincelejo, o en cualquier pueblo del Caribe colombiano en donde las interrupciones del servicio de energía y bajones del fluido eléctrico son frecuentes.

Estas fallas se han convertido en el principal motivo de alteración del orden público en la Costa y en el dolor de cabeza de los mandatarios, que tienen que lidiar con las quejas de sus habitantes.

Es tan grave el asunto para las autoridades que el director de la Policía Nacional, general Rodolfo Palomino, calificó estas protestas de un desgaste tanto para la Policía como para la comunidad, por lo que les pidió a los usuarios imponer la cultura de pago y de la ilegalidad, y a la empresa, más eficiencia.

En las afueras del recinto donde el viernes se reunieron el Gobierno y Electricaribe, se realizaron protestas. Guillermo González / EL TIEMPO

La comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Sandra Vallejo, manifestó que las protestas obligan a la disposición de un número alto de efectivos. “Cada protesta me genera un número de policías que se tienen que dedicar a contener el desorden, y la seguridad ciudadana, que es por la que tenemos que velar, queda sin efectivos”, dijo la oficial.

Según estadísticas de la Superintendencia de Servicios, en un año las quejas contra la empresa sobrepasan las 80.000, y cuando cae un aguacero en ciudades como Barranquilla se han reportado hasta 2.000 afectaciones o interrupciones del servicio.

Protestan alcaldes

Los problemas en muchos casos, ha dicho el gobernador del Atlántico, José Antonio Segebre, son provocados por la falta de mantenimiento y reposición de la infraestructura, como postes, redes y transformadores, además de nuevas subestaciones eléctricas, y por falta de cuadrillas con equipamientos que atiendan con prontitud los reclamos de la gente.

“Le hemos dado a Electricaribe unos 3.000 millones de pesos, recursos suficientes para atender algunas de estas necesidades en nuestros pueblos”, dijo el mandatario.

En un recorrido hecho por la Superintendencia Delegada de Energía y Gas en ocho barrios de la ciudad se detectó que 80 transformadores y 300 postes necesitaban ser cambiados, además se recogieron unas 600 inquietudes de usuarios, la mayoría por reclamos por el alto costo de la tarifa.

El desespero de la región llegó a tal punto que 10 alcaldes de municipios del norte y centro de Bolívar, acompañados de concejales y líderes comunitarios, decidieron el martes pasado encadenarse como una forma de protestar por el mal servicio de Electricaribe, el cual desemboca en protestas que terminan siendo más costosas que las mismas reparaciones de los daños eléctricos.

“Aquí va a ocurrir una tragedia de grandes proporciones. La gente no entiende que nosotros también somos víctimas y lo primero que hacen es atacar las oficinas de la Alcaldía”, señaló Diana María Mancilla, alcaldesa de Marialabaja.

Desde su cuenta de Twitter, el alcalde de Cartagena, Dionisio Vélez, anotó: “Lo he dicho y lo repito: Electricaribe es un palo en la rueda para el desarrollo de Cartagena, Bolívar y todo el Caribe”.

“La Costa no aguanta más”, replicó en su cuenta el gobernador del Magdalena, Luis Migue Cotes, uno de los departamentos más golpeados por la mala calidad del servicio de energía.

Invertirán 4 billones

Ante la ola de protestas y quejas en la región, el Gobierno lanzó un plan que contempla inversiones por 4 billones de pesos en los siguientes cinco años para recuperar el sistema y prestar un mejor servicio de energía a los costeños.

El anuncio lo hizo el viernes el ministro de Minas y Energía, Tomás González, durante una reunión en Barranquilla convocada por la bancada costeña y que contó con la asistencia de la superintendente de Servicios Públicos, Patricia Duque Cruz; mandatarios y representantes de Electricaribe.

Electricaribe señala que el 60 por ciento de los clientes a los que se les corta el servicio se reconectan de forma ilegal. Archivo/ EL TIEMPO

El Gobierno destinará 3 billones de pesos del Plan Nacional de Desarrollo, y Electricaribe, un billón, con lo que se financiarán 394 proyectos relacionados con ampliación de cobertura y normalización del servicio, en especial para los estratos 1 y 2.

El superintendente explicó la nueva capacidad sancionatoria de la entidad, que comprende multas hasta 64.000 millones de pesos a las empresas con deficiencias en la prestación de los servicios públicos domiciliarios, y le exigió a Electricaribe atención prioritaria para los más de 2’300.000 usuarios en este sector del país.

Para garantizar que este plan funcione, el gobernador del Atlántico pidió un seguimiento a los compromisos anunciados.

“Se requiere que todos estos cambios que anuncia aquí Electricaribe y las acciones que anuncia la Superintendencia de Servicios Públicos puedan tener un seguimiento, porque lo que los usuarios quieren es tener la certeza de que hay un cronograma que se va a cumplir y que esas inversiones se van a ejecutar en los tiempos que se requieren”, anotó Segebre.

Según el gobernador, si no se cumplen estos requisitos se seguirían afectando el sistema eléctrico y, por ende, la competitividad y la productividad de los departamentos del Caribe.

‘Hay que pagar la luz’: García Sanleandro

El gerente de Electricaribe, José García Sanleandro, que reconoce fallas en la infraestructura, recordó que también hay un lastre de deudas por 1,5 billones de pesos (118.000 millones, de entidades públicas) de parte de clientes y que afectan el flujo de caja de la compañía.

“Algunos alcaldes nos reclaman un mejor servicio cuando realmente no están pagando ese servicio. Que todos entendamos que las inversiones salen de la caja de la compañía, y esta caja se nutre de los pagos”, dijo.

Aseguró que el 80 por ciento de los clientes necesitan ayuda del Estado para pagar la factura; que 40 de cada 100 hogares que reciben el servicio no pagan la factura y que al 60 por ciento de los clientes a los que se les corta el servicio se reconectan de forma ilegal.

Sobre el nivel de fraude, García explicó que la energía que no se puede facturar supera el 20 por ciento, lo que le genera a la compañía pérdidas anuales de 200.000 millones de pesos.

“Imagínense las subestaciones que se pudieran hacer con ese dinero, o la cantidad de líneas que podríamos colocar: podríamos duplicar el valor de la red actual. Es una cifra que la compañía ha tenido que ir aportando con endeudamiento, pidiéndoles dinero a los bancos”, destacó.

En la Costa, recordó, está el 80 por ciento de la subnormalidad eléctrica. “Esas 400.000 familias tienen instalaciones en malas condiciones técnicas”, sostuvo.

“Tenemos que decirle a la gente que la energía es un servicio que hay que pagar, tanto como el agua, como el teléfono”, dijo e insistió en que el Ministerio de Minas y Energía, en conjunto con la compañía, tiene identificados los proyectos que se deben realizar para que el sistema se siga expandiendo, porque no solo son inversiones de Electricaribe sino de las otras empresas en niveles superiores.

“Hay que seguir desarrollando las autopistas eléctricas en la región Caribe para que la región pueda seguir afrontando esos crecimientos de energía”, puntualizó.

LEONARDO HERRERA DELGHAMS
Corresponsal de EL TIEMPO

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