Después del terremoto, Nepal tendrá una nueva constitución

Después del terremoto, Nepal tendrá una nueva constitución

Partidos alcanzaron por primera vez en siete años un acuerdo para darle una Carta Magna.

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14 de junio 2015 , 05:47 p.m.

Crisis y oportunidad son equivalentes", "no hay mal que por bien no venga". Dos frases que es común escuchar ante la ocasión de un infortunio, y que ahora se convirtió en real en Nepal, donde la tierra se partió en pedazos.

Los terremotos fueron brutales y devastadores. Miles de nepaleses quedaron aplastados bajo el derrumbe. Milenarios sitios y templos de valor histórico para toda la humanidad se volvieron escombros en cuestión de minutos. Pero, como la flor que crece en el pantano, la crítica situación logró lo que antes no pudo ninguna voluntad humana: que los partidos políticos logren un acuerdo para darle una constitución a la joven república, tras el fin de la monarquía en 2008.
El reciente acuerdo de 16 puntos nació, según analistas consultados, de la "desesperación" de los partidos políticos por dotar al país con un nuevo armazón legal; y fue firmado esta semana, con el monzón tocando a la puerta, ya que tradicionalmente su llegada desactiva la vida política del país.

"Desplazar la atención hacia la reconstrucción del país ha sido importante para que los partidos fueran capaces de llegar a un acuerdo rápido", indicó el ex parlamentario y prominente analista nepalí Hari Roka. "Los líderes políticos -explicó- estaban desesperados por alcanzar una constitución pero no estaban entusiasmados con el costo político de ceder para ello".

Según la estimación oficial del gobierno de Nepal, el país necesitará casi 7000 millones de dólares para recuperarse tras los terremotos de abril y mayo y sus réplicas, que han dejado casi 9000 muertos, más de 22.000 heridos, millones de desplazados y cientos de miles de viviendas destruidas y dañadas. Cerca de 1,7 millones de niños se vieron afectados, según Unicef.

"No había más alternativa que unirse -indicó el analista independiente Shree Krishna Anirudha Gautam, asesor del ex primer ministro Sher Bahadur Deuba. Durante la temporada del monzón, la gente está metida en los cultivos y no suele haber movilizaciones populares en las calles, según nos dice la historia de Nepal".

Roka coincide: "En la historia de Nepal, nunca ha habido un cambio político importante en el periodo que va de mediados de junio a agosto", lo que significa, en su opinión, que los pequeños partidos contrarios a la constitución no tendrán más sitio para protestar que en el Parlamento, donde no tienen mayoría.

Puja en las bancas

Los oficialistas Congreso Nepalí (CN) y el Partido Comunista de Nepal (UML, marxista-leninista) y los opositores Partido Comunista Unificado de Nepal (UCPN, maoísta) y el partido Madhesi (MJF, etnia del sur) manejan una amplia mayoría de dos tercios en el Parlamento, que es la Asamblea Constituyente designada hace más de un año con funciones legislativas.

Ambos bloques, el del gobierno y el de la oposición, han venido manteniendo diferencias profundas para aprobar la Carta Magna en aspectos como la forma del Estado, el tipo de repartición administrativa en provincias, atribuciones y poderes descentralizados y hasta en la forma de aprobar la constitución.

Hace siete años, cuando la Asamblea Constituyente puso fin a 240 años de monarquía, en pos de instaurar una república, fijar una Constitución se volvió un paso ineludible. La conversión al sistema republicano fue una de las demandas de los ex rebeldes maoístas para poner término a una década de guerra que dejó 13.000 muertos. El rey Gyanendra tuvo que desalojar el palacio real en Katmandú.

Un país en ruinas

El Parlamento, o Asamblea Constituyente, en realidad, designado hace dos años con el objetivo de sancionar una Carta Magna, volvió a fracasar en enero. La última sesión terminó con un boicot de los partidos minoritarios, y con parlamentarios a los guantazos, tirándose mutuamente sillas y micrófonos.

Y luego vino el terremoto. Y no quedó nada. O casi.

La ciudad quedó devastada, y el palacio real, en ruinas. Pero esta semana los partidos firmaron un documento de 16 puntos. Para Gautam, los partidos entendieron "el grado de desesperación que hay entre la gente por la falta de un acuerdo".

Por ello, los 16 puntos acordados, que contemplan la creación de una República Parlamentaria con dos cámaras legislativas y ocho provincias, cuatro de ellas en base a criterios étnicos, abren la posibilidad de llegar a un texto constitucional, incluso en semanas.

Para Gautam, "todos los factores parecen estar de cara para los partidos políticos y por eso no habrá grandes problemas para que logren cerrar el proceso de redacción constitucional".

Roka es menos optimista. En su opinión, subsisten todavía asuntos que necesitarán de un consenso aún no alcanzado, como la delimitación de las provincias y la transformación socioeconómica del país.

Tal vez sea cierto, y el acuerdo se fracture y los políticos tiren otra vez todo por tierra. O tal vez el terremoto, todavía fresco en el dolor de la gente, sea más fuerte.

GDA / LA NACIÓN

 

 

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