Muse, retrato desolador de los últimos humanos

Muse, retrato desolador de los últimos humanos

Su álbum 'Drones' es una crítica a una sociedad que se dejó manipular hasta perder el control.

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13 de junio 2015 , 05:07 p.m.

Si algo específico le enseñó al mundo The Wall, de Pink Floyd, es que si el ser humano lo permite, puede ser carne de cañón, títere de gobiernos, niño alienado por maestros mediocres, para luego ser intimidado por sus propios temores. La única esperanza es que, al final, sobre las cenizas de una ciudad devastada, haya quien levante de nuevo a la sociedad.

Treinta y tres años después de la cinta de Alan Parker, el pesimismo está latente y otra banda británica le propina una soberana cachetada al mundo para intentar despertarlo: Muse presentó Drones, su séptimo álbum, un retrato de la deshumanización de seres que se convierten en títeres, o más exactamente, en drones piloteados a control remoto por un sistema voraz. Pero no los drones divertidos que se venden en las tiendas de gadgets, sino aquellos que arrasan con los pueblos.

El nuevo álbum tiene el potencial que tuvo The Wall en su momento para convertirse en un símbolo épico de la disidencia.

Bogotá tendrá la oportunidad de ver a la banda en vivo en su gira de promoción del disco, el próximo 27 de octubre (ver recuadro). Drones no es una rareza en el discurso de Muse: su crítica política siempre ha estado presente, especialmente en discos como H.A.A.R.P. (2008), que es una referencia al polémico proyecto militar del que se dice que ha causado catástrofes naturales, o Absolution (2003) que pinta un panorama apocalíptico. Todo se desprende de la mente de su líder, el cantante y guitarrista Matt Bellamy, y de su documentada personalidad excéntrica: un cerebro aceitado con cafeína.

Al publicarlo en su plataforma, Spotify se vio obligado a hacer la advertencia de ‘contenido explícito’ junto a ciertas canciones del disco. Es el caso de Psycho, que recrea a un maestro tirano entrenador de máquinas para matar que reza: “Tu mente es solo un programa, y yo soy el virus (...) tu trasero me pertenece”. El corte suena cercano musicalmente a Marilyn Manson.

Quien no está buscando las letras de Bellamy sino el despliegue musical de Muse se va a encontrar con otra pieza de electricidad absoluta que pareciera alimentarse de forma infinita de Queen, Black Sabbath y Radiohead.

Después de su álbum The 2nd Law (2012) , dijo Bellamy en una entrevista, “queríamos volver al sonido de tres piezas: un álbum de bajo, batería y una guitarra muy pesada, y distanciarnos un poco de tanta tecnología, así que no hay programaciones de batería, hay menos sintetizadores, menos instrumentos adicionales y sin orquesta, una aproximación más simplista”.

Bellamy asegura que también querían “distanciarnos de ser los productores”. Es por eso que acudieron a un hombre clave, el productor Robert ‘Mutt’ Lange, quien ha estado detrás de éxitos de AC/DC, Def Leppard, The Boomtown Rats, Foreigner, Nickelback, entre otros.

Sin embargo, también en ese terreno es demasiado pinkfloydiano –Lange trabajó con Bob Geldof, de ahí un posible hilo conector directo con Pink Floyd– en el momento en que acude a los monólogos de voz, extractos de discursos, algunos de tiranos imaginados, otros de líderes inmolados.

Uno de esos monólogos es el que pronunció John F. Kennedy el 27 de abril de 1961, en el que denuncia un sistema conspirativo en el que “la infiltración está por encima de la invasión; la subversión, en lugar de las elecciones; la intimidación en lugar de la elección libre (...) sus planes son concertados, no publicados, y sus errores son quemados, no son titulares; quienes disienten de él, son silenciados, no alabados”. Debajo de sus palabras, se descargan los riffs de una guitarra eléctrica imitando una máquina robótica. Para algunos críticos, este disco es el mejor de la banda en los últimos 10 años, pero para otros, “refleja agotamiento” ante el hecho de que “intentan ser más profundos que divertidos” (ver recuadro).

Al final de este trabajo conceptual que pasa por ópera rock, Muse baja las revoluciones con dos cortes singulares: el primero, The Globalist, es una ensoñación al estilo de Ennio Morricone y, luego, Drones, un ensamble a capela al mejor estilo renacentista que, según el cantante, es la agrupación de las voces de todas las víctimas de los drones asesinos, “aquellos fantasmas que dejó el daño colateral, aquellos que nunca verán la justicia ni quién oprimió el botón, pero vendrán por nosotros”.

Así lo ha visto la crítica

Pitchfork

“Cualquiera que sea el placer que pueda generar el admirable sentido melódico de Matt Bellamy y los exagerados ganchos de la banda, nos son negados por la insistencia de Muse en que ellos son más profundos que divertidos”. Ian Cohen, crítico musical.

The Guardian

“Este es el trabajo más enfocado de la banda en la última década, abandonando el género escapista de ‘The 2nd Law’, del 2012, para embarcarse en una variación más pulida de su sonido más temprano y despelucado”.
Gwilyn Mumford.

Rolling Stone Magazine

“Muse vuelve al rock fiero que mejor sabe hacer, conectado con nuevas pasiones y principios (...) Un salto lejos de recientes ornamentos extremos (...)El concepto es mucho más oscuro que su anterior álbum”. David Fricke, principal crítico de la revista.

¿Cuándo y dónde?

Concierto en Bogotá (Parque Deportivo 222), el próximo 27 de octubre, fecha confirmada por la banda en su web oficial. Boletas de 183.000 y 280.000 pesos (sin incluir servicio) disponibles en atrapalo.com.co.

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