Editorial: Señores del SITP, ¡pilas!

Editorial: Señores del SITP, ¡pilas!

Lo que se ofreció como modelo de gestión y servicio de movilidad terminaría siendo todo lo contrario

10 de junio 2015 , 09:06 p.m.

El desafío que acaba de asumir la Alcaldía de Bogotá con la integración del sistema de transporte público (SITP) no puede verse opacado por una operatividad que nos devuelva a los tiempos aciagos del matoneo y la anarquía de quienes deben prestar un buen servicio.

Nos referimos en concreto a la serie de hechos que se vienen denunciando en torno al comportamiento de los conductores del SITP. El reclamo ciudadano es permanente: no respetan los paraderos, utilizan calzadas prohibidas, exceden la velocidad, recogen pasajeros en lugares no permitidos, regañan a quienes les reclaman y, en términos generales, no tienen un trato amable con los usuarios.

Entre enero y marzo de este año se habían presentado 5.281 quejas, 2.571 de ellas relacionadas con la demora de los buses. Otras 796 –la segunda causa en importancia–, por la forma en que conducen los choferes (620 han tenido que ser sometidos a cursos por infracciones). Según cifras de la entidad que agrupa a las empresas operadoras, las multas que acumulan los servidores del sistema, unos 17.000, suman casi 80.000 millones de pesos.

Y cuando se registran hechos como el ocurrido el pasado martes, en el que tres buses del SITP se vieron envueltos en un absurdo accidente que pudo terminar con víctimas fatales, pues el panorama no es nada alentador. Entre enero y abril se han contabilizado 1.242 percances en vía, que dejaron 9 personas muertas y 531 heridas.

Resultaría patético que lo que se les ofreció a los ciudadanos como un modelo de gestión y servicio de movilidad termine siendo todo lo contrario. Esa misma experiencia se ha vivido con TransMilenio, que prometió cambiarles la vida a sus usuarios y hoy está repleto de ambulantes que venden comida en descomposición; con estaciones invadidas y que además es inseguro.

Por si fuera poco, ha trascendido que los operadores quieren reducir aún más la frecuencia de rutas y eliminar tarifas subsidiadas, dado que la demanda no está cubriendo los gastos. Propuesta un tanto insensata mientras no se mejore la calidad del servicio. Gerente de TransMilenio, mucho ojo.

editorial@eltiempo.com

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