¿Hay sonrisas y abrazos cuando se habla de Venezuela en la Celac-UE?

¿Hay sonrisas y abrazos cuando se habla de Venezuela en la Celac-UE?

Cumbre de países de Latinoamérica, el Caribe y Unión Europea aborda la crisis en el país de Maduro.

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10 de junio 2015 , 07:50 p.m.

Sonrisas, apretones de manos y buenas palabras. La cumbre que reúne en Bruselas a 61 países de Latinoamérica, el Caribe y la Unión Europea (UE) es el intento de ambos bloques de reforzar unas relaciones que podrían ser más profundas.

No hay grandes diferendos políticos y Europa ya trata incluso con Cuba. Pero ayer miércoles surgió, con el nombre de Venezuela, un obstáculo que aparenta no tener solución.

El jefe de Estado de Ecuador, Rafael Correa, copresidente de la cumbre con el europeo Donald Tusk (del Consejo Europeo), pidió en Bruselas que la cumbre demande “la derogatoria de la orden ejecutiva del presidente de EE. UU., Barack Obama, imponiendo sanciones unilaterales a Venezuela por supuestamente constituir un peligro para su seguridad nacional”.

Muchas delegaciones latinoamericanas apoyaron el pedido de Correa. Un delegado brasileño explicó a EL TIEMPO que la presidenta Dilma Rousseff rechaza las sanciones estadounidenses como “una injerencia”. Pero Europa lo ve diferente y critica cada vez con más contundencia lo que considera una peligrosa tendencia autoritaria del gobierno de Nicolás Maduro.

Mientras el boliviano Evo Morales llegó a la cumbre criticando al expresidente español Felipe González por haber visitado “a la extrema derecha” en Venezuela, el español Mariano Rajoy decía que para Caracas quiere “libertad, democracia, derechos humanos, respeto de la ley y Estado de derecho”.

El Parlamento Europeo ha aprobado en los últimos años varias resoluciones muy duras contra el gobierno venezolano y crecen las voces que piden que se impongan sanciones porque Caracas en la Eurocámara ya tiene apenas el respaldo de los grupos de extrema izquierda. Las posturas están tan alejadas que en la noche del miércoles se veía como única solución hacer solo referencia a que “la UE toma nota de la preocupación de la Celac” con respecto a la actitud de Washington hacia Caracas.

La cumbre deja algunos avances claros. Europa pide, junto a los países de Latinoamérica, que EE. UU. ponga fin al embargo a Cuba, con la que intenta avanzar rápido tras años de bloqueo para que las empresas europeas estén bien posicionadas ante el nuevo escenario que se abre en la isla.

También se dio un impulso político para empezar a renovar los acuerdos comerciales de la UE con México y Chile, se avanzó con Cuba porque Europa no quiere perder el paso en la isla ante el avance de Washington y se espera a ver si Argentina sigue a sus socios del Mercosur o si Bruselas ya empieza a negociar con Brasil y Uruguay –la duda es Paraguay– dejando atrás a Buenos Aires.

La diplomacia argentina intentó que los países europeos apoyaran un pedido de Buenos Aires para crear en la ONU un marco multilateral de reestructuración de deudas.

El canciller Héctor Timerman dijo en una conferencia que “algunos Estados piensan que no les va a pasar, pero le puede pasar a cualquier país del mundo, desarrollado o en desarrollo”. Pero Europa no tiene ningún interés por hablar de reestructuraciones de deudas justo cuando está a días de cerrar un acuerdo con Grecia que evite un default.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO

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