El sector joyero de Antioquía sueña con brillar de nuevo

El sector joyero de Antioquía sueña con brillar de nuevo

Con un proyecto se busca consolidar a los trabajadores y aumentar la promoción del gremio.

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08 de junio 2015 , 11:03 a.m.

Jaime* y Andrés Cano viven de la joyería. Mientras el primero lleva 30 años con su local, ubicado en los recónditos rincones de San Andresito (Centro), junto a otras tantas más que operan bajo la informalidad rebuscándose el ‘día a día’; el segundo lleva cuatro años con su joyería Aurum, en Santa Fe de Antioquia, y ya ha participado en ferias y eventos como el de Encuentros de Joyeros de Antioquia, que dejó ventas este año por 123 millones de pesos.

Jaime no dice cuánto gana, ni de dónde saca sus diseños o la procedencia de sus materiales. Ese mismo recelo es el común denominador de la mayoría de los joyeros informales que hacen parte de los 1.200 identificados (entre formales e informales) en el departamento por la Secretaría de Minas.

Según Juan Carlos Loaiza, director de Fomento Minero, el egoísmo de estos informales -más que ilegales- no es tanto porque la DIAN llegue a confiscarles la mercancía, sino más por una cuestión cultural, ya que ejercen esa actividad como una actividad familiar y por eso la mayoría no tiene ningún tipo de legalización.

“Hemos encontrado gran limitación en esa zona (Centro). La razón es más que todo que no quieren compartir su información, sus diseños y su forma de trabajar por ser minerales muy costosos”, cuenta el dirigente.

Hasta la fecha, han logrado formalizar 15 unidades joyeras y esperan que otras sigan el mismo ejemplo.

Pero la de Jaime no será una de esas. Al menos por ahora. “Uno tiene sus secretos y no tiene por qué compartirlos con otros”, explica de manera desconfiada.

Es precisamente por esa individualidad que en el departamento no hay capacidad de producción. “Si hoy nos hacen un pedido masivo de piezas, no estaríamos en facultad de responder”, confesó Loaiza, añadiendo que actualmente la producción joyera es solo para acceder a ciertas ferias.

Diagnóstico contradictorio, teniendo en cuenta que Antioquia representa el 30 por ciento del total de los títulos de minería del país entre 32 departamentos, siendo uno de los dos que cuenta con Delegación Plena de funciones del Ministerio de Minas, según datos de etnoterritorios.org.

Para solventar esta situación y hacer de la joyería una actividad que le genere riqueza a la región, la Secretaría de Minas, en asocio con Fenalco, y otras entidades, firmaron un convenio con el propósito de reestructurar el modelo asociativo de las unidades joyeras en el departamento.

A través de ese, también se potenciarán y capacitarán las Empresas Asociativas de Trabajo (EAT). Igualmente, se fortalecerán más de 100 unidades joyeras -algunas en proceso de formalización- que alimentarán nuevas estructuras organizacionales.

Para tener un diagnóstico acertado de la situación actual del sector, lo primero fue hacer un censo en el departamento. Según Loaiza, encontraron que se han hecho muchos esfuerzos para fomentar la joyería, pero de manera aislada.

Identificaron, también, que en el territorio los joyeros no tienen una estructuración. “Hacen todo: trabajo administrativo, diseño, producción y venta. Lo que genera déficit en calidad y en diseño”, explicó el funcionario.

Con la educación como base, el proyecto Joyeros de Antioquia busca capacitar, enseñar y cambiar la mentalidad de estas personas para que comiencen a exportar y crear un “ADN de la joyería en la región”.

El proyecto cuenta con un comité conformado por entidades públicas, privadas, educativas y representantes joyeros.

“Tenemos a Icontec que certifica la calidad de los productos, la Universidad Pontificia Bolivariana que tiene fortaleza en diseño, el SENA que los capacita en producción, la Universidad de Antioquia que conoce de procesos e innovación, y otros privados como Inexmoda y Fenalco que son un músculo fuerte empresarial”, contó Loaiza.

El objetivo: posicionar el sector y capacitar a las nuevas generaciones para que entiendan que con joyería legal se puede generar riqueza con productos y capacidad de exportar su talento de manera sostenible, cooperativa y articulada.

La inversión aproximada para generar esta reestructuración es cercana a 3.000 millones de pesos y se realizó con vigencias futuras, aprobadas por la Asamblea Departamental.

La importancia de esas vigencias futuras es que no aplican solo para esta administración, sino que están “blindadas” para la que venga, lo que evita que el proyecto se caiga o se cancele.

“El problema es que cada administración quiere comenzar de cero estas iniciativas y nunca alcanza. Con este proceso nos aseguramos de que los que lleguen sigan fortaleciendo lo ya construido”, dijo Loaiza.

Esa es la tranquilidad que hoy siente Andrés. Está siendo capacitado en Gerencia y Mercadeo para que las personas exhiban con orgullos sus joyas, y su negocio, que hoy hace solo, genere más empleo en una región rica en minería.

Jaime, por otro lado, ‘muere en su ley’. Dice no haber escuchado hablar del proyecto y poco parece interesarle. Sus secretos, morirán con él cual tesoros escondidos. No se come el cuento del panorama exportador porque para él “No todo lo que brilla es oro”.

Los futuros joyeros son formados en la ‘universidad del oro’

“Yo me ilusiono con que los jóvenes del Bajo Cauca, Nordeste, Occidente y Urabá sueñen con ser joyeros, que entiendan que así se puede generar riqueza y salir adelante”, confesó Juan Carlos Loaiza al explicar el proyecto Joyeros de Antioquia.

Uno de los ejes fundamentales de dicho proyecto es la educación. Por esa razón, y buscando mitigar la problemática de la calidad en las joyas y la “copia de diseños”, fue construido el Centro de Formación Minero-ambiental en El Bagre (Bajo Cauca Antioqueño).

“Es la primera ‘universidad del Oro’ en el país”, dijo Loaiza. La estructura, que tiene una extensión de 484,86 metros cuadrados, incluye simuladores de joyería, laboratorio de metales preciosos, laboratorio de beneficio de materiales, topografía y planoteca que están a disposición de los 500 estudiantes que iniciarán operación.

A esta nueva generación, la motivan con concursos de diseño. Este año se realizará la segunda versión de ese certamen para que participen con creaciones propias. “Buscamos mantener la tradicionalidad pero adaptándole nuevas tecnologías”, explicó Loaiza.

Mediante becas a estudiantes y con aprendices del SENA, en el Centro de formación se trabajará con la media vocacional de grados noveno, décimo y 11 tratando de introducir en ellos estas nuevas ideas de formación joyera.

“Es un tema netamente formativo, queremos que sea un organismo vivo, que los jóvenes que salgan de este Centro se articulen con las personas que ya hacen parte de las corporaciones o las EAT’s (Empresas Asociativas de Trabajo)”, dijo Loaiza.

De esta manera, se garantiza que estos jóvenes y futuros joyeros, terminen siendo joyeros legales, formados y capacitados para ser autosostenibles.

Doce son los municipios directamente beneficiados con este innovador Centro: El Bagre, Caucasia, Cáceres, Tarazá, Nechí, Zaragoza, Segovia, Remedios, Amalfi, Vegachí, Yalí y Yolombó.

DAVID ALEJANDRO MERCADO
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

 

 

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