Las pistas no exploradas en el caso de Jineth Bedoya

Las pistas no exploradas en el caso de Jineth Bedoya

CTI recapturó a Alejandro Cárdenas, señalado del ataque a la periodista. Planeaba salir del país.

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06 de junio 2015 , 09:02 p.m.

Eso venía de adentro de la (cárcel) Modelo; del señor Arroyave, del señor Gaitán Mahecha y un general, no sé si de la Policía o del Ejército, y del señor Víctor Carranza”.

Esta versión, entregada por el recapturado exparamilitar Alejandro Cárdenas, ‘J. J.’, el 6 de septiembre del 2011, es una de las pistas que la justicia no ha seguido para llegar a los autores intelectuales y materiales del secuestro, tortura y violación de la periodista Jineth Bedoya Lima, cometidos hace 15 años.

Aunque es amplia la lista de personas mencionadas en el expediente y señaladas por desmovilizados de participar en el plan criminal, hasta ahora la Fiscalía solo ha llevado a juicio a Mario Jaimes, ‘el Panadero’. También está vinculado Jesús Emiro Pereira, ‘Huevo de pisca’, cuñado de Carlos Castaño y uno de sus hombres de confianza en el centro del país.

La investigación contra ‘J. J.’ (quien fue recapturado por el CTI el viernes luego de quedar libre por una polémica decisión que echó para atrás el propio fiscal general, Eduardo Montealegre) fue asignada a un nuevo fiscal que tendrá que examinar todo el caso y determinar si hay evidencias para llevarlo a juicio.

‘J. J.’ fue recapturado en la localidad de Kennedy, suroccidente de Bogotá, y según la Fiscalía se alistaba para huir a Venezuela con destino final a Brasil. Será enviado a La Picota, afirmaron fuentes judiciales.

En el expediente aparecen como partícipes o conocedores de los hechos Carlos Castaño, máxima figura de las Auc hasta su muerte en el 2004; los asesinados narcotraficantes y paramilitares Ángel Custodio Gaitán y Miguel Ángel Arroyave, Daniel Rendón, ‘don Mario’.

También figuran el teniente Reinaldo Fierro, director de la Modelo para la época de los hechos; el coronel Jorge Eliécer Plazas, llamado a juicio por el homicidio del periodista Jaime Garzón. También el dragoneante del Inpec Marcos Javier Morantes y dos hombres del mundo de las esmeraldas: Jesús Pimiento Traslaviña y su jefe, el ‘zar’ del negocio, Víctor Carranza.

A lo largo del proceso, también fue mencionado el general en retiro de la Policía José Leonardo Gallego, que en el 2000 era el jefe de la Dijín. El oficial fue citado a versión libre en tres ocasiones, pero nunca asistió a la Fiscalía. Uno de los testigos que mencionó al general Gallego terminó internado en un pabellón psiquiátrico y su testimonio no fue considerado.

En el 2011 el ente acusador planteó un plan de trabajo que se concentraría inicialmente en descubrir a los autores materiales y el proceso no ha avanzado de allí a pesar de que el caso fue declarado como delito de lesa humanidad y de que la víctima ha sido reconocida en el país y en el exterior por su labor en contra de la violencia sexual en medio del conflicto armado.

En 15 años de investigación no ha avanzado la hipótesis sobre la posible participación de guardianes del Inpec en el ataque; de hecho, el ente acusador tardó 11 años para identificar al guardia que atendió a la víctima minutos antes del secuestro.

Nunca se estableció la identidad de los uniformados de la Policía que prestaban seguridad en la parte externa de la cárcel el día de los hechos y que habrían podido reaccionar para evitar el secuestro.

Tampoco se profundizó en la posible participación de militares. En medio del proceso fue llamado a declarar el general Rito Alejo del Río, quien cumple una condena de 25 años por un crimen cometido por los paramilitares y que también fue citado a interrogatorio por el homicidio del periodista Jaime Garzón. Del Río es señalado como cercano a ‘Huevo de pisca’, el cuñado de Castaño.

Los investigadores no han determinado a quién pertenecía la bodega en la que fue torturada la periodista y tampoco se accedió a las cámaras de seguridad de los peajes de la vía al Llano, por donde fue movilizada por sus secuestradores.

Aunque en la época era poca la cantidad de celulares en el mercado, no se hicieron las triangulaciones a las torres de comunicación aledañas a la cárcel La Modelo, en donde se cometió el secuestro.

En los 15 años de investigación se perdió una grabación que está relacionada en el listado de pruebas y que correspondería a la declaración de uno de los responsables del secuestro.

También desaparecieron nueve folios de uno de los cuadernos de evidencias. No existen los listados de ingresos al pabellón de máxima seguridad de la cárcel en donde estarían los intermediarios del ataque. En el expediente hace falta una parte de los exámenes médicos practicados a la periodista luego de la agresión, y se perdió una de las actas del laboratorio de fotografía y video del CTI.

EL TIEMPO

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