Atraso sistemático

Atraso sistemático

Hay que ver si lo crónico de la región tiene que ver con la alternativa colombiana, hoy prioritaria.

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05 de junio 2015 , 06:33 p.m.

Las perspectivas apretadas de crecimiento de la economía regional amenazan con retroceder o paralizar lo conseguido en reducción de la pobreza durante lo que va de siglo, atribuible a expansión y a políticas de redistribución, que ahora es una víctima segura de la desaceleración. Hay que aclarar que lo positivo, que incluye aumento del ingreso per cápita y de poder adquisitivo, no alteró la desigualdad en la región con 10 países entre los 15 con la mayor ni la informalidad laboral de la economía sumergida a que estas sociedades se acostumbraron, tanto que se mezcle aumento de la clase media con acceso a empleo formal, sin que se haya acortado la distancia que separa en bienestar a Latinoamérica de países desarrollados, incrementado en otras regiones consideradas parte del tercer mundo.

Otro efecto inmediato es la pérdida de confianza y consiguiente disminución de inversión extranjera de regreso a la recuperación en Estados Unidos. A pesar de la bonanza, “los ciudadanos latinoamericanos y caribeños tienen, frente a EE. UU., un nivel relativo de ingresos per cápita inferior al que experimentó la generación de sus padres y abuelos,” según el BID.

Que el 28 por ciento de la población -70 millones de personas- viva aún en condiciones precarias y que su hipotético alivio vaya otra vez al estancamiento, si no al retroceso, permitiría aventurar que el atraso regional fuera una tendencia dominante. “Fenómeno estructural”, según la Cepal, diagnóstico que viene originando inmemorialmente la maraña de opinión de dolientes, encubridores y hasta defensores, en la que figuran factores de todo orden, no tanto ahora desorden financiero sino de debilidad productiva, de dependencia ancestral, la resignación a exportación de commodities y subordinación consiguiente a precios manipulados e inestables, o según experto de la Ocde, desperdicio de las bonanzas y, siempre, aunque desconocida sistemáticamente, atrofia política. Dice una experta cepalina: “No se hicieron los deberes en productividad, innovación tecnológica e industrialización… Tampoco ha sido capaz de ser libre y autónoma de lo que sucede internacionalmente. Sigue estando en la periferia”.

Pertinente es, si tal conformación socioeconómica tiene que ver con convulsiones aquí y allá y con la alternativa hoy bélica o pacífica del país, que sería novedad provechosa de considerar, frente a lo que otro experto llama ‘carácter sistémico’, el cuadro de corrupción, desigualdad, pobreza y violencia, quien recomienda lo de siempre: políticas redistributivas, tributarias por ejemplo, profesionalización del Estado, educación y “grandes pactos de Estado en los que tengan cabida no solo la fuerzas políticas, sino sectores sociales y económicos representativos”.

Jorge Restrepo

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