Toda una fábrica habilitada para producir tres toneladas de alucinógenos mensuales, en medio de la selva, quedó al descubierto tras un operativo del Ejército.
El complejo, ubicado en zona rural del Valle del Guamuez (Putumayo), era una de las principales fuentes de financiación del bloque Sur de las Farc.
Fuentes en el proceso dijeron que los militares llegaron hasta el lugar con información suministrada por dos desmovilizados del grupo subversivo.
El general Alfonso Vacca Torres, comandante de la Brigada de Selva, indicó que el cristalizadero, además de procesar base de coca, tenía capacidad para producir droga sintética de exportación.
La fábrica operaba en ocho ranchos de madera que difícilmente se detectaban pues estaban rodeados de altos árboles.
El complejo laboratorio estaba a cargo de unos 30 guerrilleros del frente 48 de las Farc y, según cálculos del Ejército, reportaba ingresos cercanos a los 30.000 millones de pesos mensuales.
En el lugar, los uniformados descubrieron tonelada y media de insumos químicos sólidos y 2.300 galones de disolventes.
Además, el Ejército encontró enclavados dos destiladeros en serie compuestos por varios tanques elevados para procesar acetona y un potente generador de energía con capacidad de 1.500 vatios.
También fueron incautados los víveres que las autoridades encontraron en un depósito, cuya cantidad era suficiente para alimentar a los guerrilleros, al menos, por un mes de operaciones de la fábrica. Dijeron también que dos pabellones del complejo estaban destinados para instalar 30 camas y varios baños con duchas.
Fuentes militares indicaron que la droga que ahí se procesaba, especialmente las pastillas de éxtasis, salía del país por el océano Pacífico para México, donde, al parecer, era comercializada por el cartel de Sinaloa.
“Para ellos resultó más fácil, por movilización, peso y por la novedad del producto, producir y sacar al exterior la llamada droga sintética”, explicó una fuente de inteligencia del Ejército a este diario.
EL TIEMPO