No más Petro

No más Petro

Si Petro dice que tiene el otro 30 % para la construcción del metro, coronará su fama de mentiroso.

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30 de mayo 2015 , 10:26 p.m.

La campaña para la retoma de Bogotá comenzó. Ya no más Petro. Y aunque su actual inquilino no desocupará el Palacio de Liévano hasta el 31 de diciembre de este año, su ciclo se cierra anticipadamente, bajo el convencimiento de más del 70 % de los bogotanos de que el cuatrienio de Petro fue un desastre. No deja sino odio de clases, agresividad ciudadana, anarquía contra la ley, inseguridad, suciedad, improvisación, elevadísimos impuestos mal invertidos, clientelismo y falta de futuro urbano.

De sus promesas de campaña, Petro no construyó un centímetro de la ALO. No hizo el tranvía por la 7.ª: su máximo logro fue pintar unas rayas en un carril de uso exclusivo. No construyó la troncal de TransMilenio en la Boyacá. No reconstruyó la troncal de la Caracas ni de la Autopista, donde apenas hizo un deficiente reparcheo. Prometió pavimentar el 35 % de la malla vial y solo cumplió con el 1 %. De los tres cables aéreos que prometió en los barrios más pobres, apenas uno está saliendo a licitación. No montó el sistema público de bicicletas. Prometió 140 kilómetros de ciclorrutas y solo entregará 10, mordiendo de las vías principales demarcadas con unos palitos. No desembotelló la autopista Norte. No hizo infraestructura social. No aumentó el número de camas hospitalarias, pero sí compró un hospital que nadie sabe de quién es. De los 100 colegios nuevos que prometió, ni uno hizo; y de los 600 jardines infantiles que garantizó, solo edificó 3 de ladrillo y los pocos que funcionan nuevos lo hacen en containers industriales, sin licencia de construcción. Ah. Y deja una flotilla de carros de basura saqueados e inservibles.

Por eso es entendible que el vicepresidente Vargas Lleras, lleno de ideas para desembotellar a Bogotá con 21 proyectos que se construirán por concesión o por alianzas público- privadas, desde ahora haya decidido entenderse directamente más bien con los cinco excelentes candidatos a suceder a Petro: Peñalosa, Pardo, Pacho, Clara y De Roux. Esta semana todos se dieron cita en la Cámara de Comercio de Bogotá, bajo el auspicio de la Fundación Buen Gobierno, y, sin excepción, se mostraron sinceramente interesados en los planes de movilidad, bajo el entendido de que la era Petro terminó y llegó la hora de empezar a hablar del futuro.

La gran pregunta que queda es si habrá metro en Bogotá. Las apuestas están divididas. Pues, aunque por una jugada política, el Presidente resolvió entregarle esta semana a Petro un cheque simbólico de 9,6 billones que corresponde al 70 % que aportará la Nación para el metro, es evidente que el Alcalde no tiene el 30 % restante, y si dice que sí, estará coronando su fama de mentiroso irredimible.

Esa plata –más de 4 billones– no podrá salir del endeudamiento que le aprobó el Concejo, porque la gran mayoría tiene destinación específica en otras obras vitales para la ciudad. No podrá salir de las empresas de servicios públicos –Energía, ETB, Acueducto– porque no puede echar mano de unas reservas destinadas, por un lado a la ampliación de la cobertura de los servicios, y por el otro a los pasivos pensionales de sus exempleados. Pero, además, como en dos de ellas hay socios privados, tendrá que pasar por la autorización de sus asambleas de accionistas.

Solo le quedan los pagos por valorización. ¿Cuántos bogotanos estarán dispuestos a pagar hoy por una obra que no van a ver por lo menos en diez años, después de que el cuatrienio Petro los exprimió tributariamente hasta donde pudo? Por más amor que le tengamos a esta ciudad, no es sino repasar la experiencia del deprimido de la NQS con calle 94. En cuatro años no han podido terminarlo y hoy vale cuatro veces más por sobrecostos. Con un detallito adicional: no fuimos capaces con el hueco de este deprimido que tiene escasos siete metros. ¡El de una sola estación del metro podría llegar a tener 50 metros de profundidad!

Por todo eso, el candidato que gane la alcaldía de Bogotá será el que logre la gran hazaña de que los bogotanos recuperemos la confianza en la figura del próximo alcalde. Porque el daño que le hizo Petro a esta ciudad, fundamentalmente, fue que acabó con su fe.

Entre tanto... El expresidente Pastrana está dando una lección sobre cómo se exige el respeto por el derecho internacional humanitario.

María Isabel Rueda

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