'Escuchar a las mujeres, gran reto del posconflicto': Limpal Colombia

'Escuchar a las mujeres, gran reto del posconflicto': Limpal Colombia

Esta liga de mujeres cumple cien años. Su directora en Colombia resalta el papel de la organización.

20 de mayo 2015 , 07:16 p.m.

El empoderamiento de las mujeres víctimas del conflicto armado y la lucha para que ellas sean agentes de transformación para construir la paz han sido las banderas de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (Limpal), la organización feminista pacifista más antigua del mundo, en estos cien años de fundación.

Hoy, luego de la celebración por el primer centenario, la directora para la organización en Colombia, Katherine Ronderos, cuenta el papel clave que ha tenido Limpal en el apoyo a las mujeres desplazadas, víctimas de violencia sexual y del conflicto armado, para quienes realizan acompañamiento psicosocial y legal para que puedan reconciliarse con ellas mismas y con una nueva sociedad, entre otras acciones.

Así mismo, buscan la aplicación de instrumentos internacionales, entre ellos la resolución 1325 del 2000 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas o Resolución sobre Mujeres, Paz y Seguridad, en la que se urgió a que se elevara el papel femenino en la toma de decisiones cruciales en el mundo.

“Buscamos que sus voces sean escuchadas, que sean agentes de transformación y que construyan elementos de paz”, señala la directora.

Ronderos asegura que uno de los mayores desafíos que tiene Colombia en el tema de las mujeres víctimas del conflicto es trabajar en la reconciliación, darles mayor participación política desde espacios comunitarios hasta altos cargos públicos, pero sobre todo, darles voz y voto.

“Todavía las mujeres en este país no son escuchadas. Además, Colombia tiene una alta necesidad de apoyo psicosocial y aún no está preparada para esa demanda. Es un reto grandísimo que tenemos, de cara al posconflicto”, manifiesta.

Dice, además, que debe haber justicia para los delitos cometidos en contra de las mujeres y agrega que “no importa bajo qué modelo sea, pero que haya justicia”.

De acuerdo con Ronderos, otro de los desafíos que tiene el proceso de paz y un eventual escenario del posconflicto es que todo el marco de acuerdos se aplique a cabalidad a nivel regional.

En estos aspectos coincide Carmen Magallón, presidenta de Limpal España y directora de la fundación Seminario de Investigación para la Paz, quien hace parte de las invitadas al foro ´Mujeres feministas y antimilitaristas en Colombia: historias y retos’, que se realiza este viernes en Bogotá para celebrar en el país los cien años de la organización.

Magallón también está de acuerdo con que el desafío del proceso de paz, además de visibilizar las historias de mujeres víctimas de la violencia, es incluirlas en los diálogos para conformar mesas paralelas, “para que ellas brinden sus perspectivas”.

“No solo se trata de que sean tenidas en cuenta como víctimas, sino también que aporten sus propuestas. Ellas tienen propuestas para salir del conflicto, para el desarme, para consolidar la seguridad”, explica Magallón.

Agrega que es necesario, en un escenario de posconflicto, reconocer a las mujeres en todos los papales sociales de la guerra. “Hay mujeres en las Fuerzas Militares, en las guerrillas, en los pueblos víctimas de la violencia. Hay que hacer mapas de su situación en el país y proporcionar recursos para reconstruir la convivencia y la reinserción”, señala.

En otro de los puntos en los que es enfática es en no ver a las mujeres solo como a un grupo que debe recibir protección, sino verlas como agentes de cambio. “Las mujeres queremos ser pactantes, no pactadas”, puntualiza.

Entre las estrategias que desarrolla Limpal en el país se encuentran unos semilleros de jóvenes que desarrollan con el fin de apostarle a procesos de reintegración de mujeres desplazadas “para que vuelvan a sentir que hay oportunidades para ellas”.

De igual forma, hay escuelas de liderazgo para mujeres, en las que, con ayuda de profesionales, las proveen de herramientas de comunicación y plataformas de participación con el objetivo de formarlas en empoderamiento político y desarrollar en ellas habilidades que las permitan ver como líderes, tanto dentro como fuera de sus comunidades.

¿Cómo nació Limpal?

La historia de Limpal en el mundo comienza en abril de 1915 cuando la socióloga y periodista Jane Addams promovió un encuentro en La Haya (Holanda) con el fin de que mujeres de diferentes partes del mundo realizaran un manifiesto que buscaba terminar con la Primera Guerra Mundial.

En Colombia, la presencia de esta organización se remonta a los años 30, cuando se oficializó la membresía de mujeres. Sin embargo, la Limpal solo comenzó a consolidarse hacia la década del 90, con un grupo de mujeres con cercanías políticas al partido socialista en el que se dictaban talleres de capacitación en temas propios de la lucha socialista.

Con el paso del tiempo, la organización se disolvió, entre otras razones, por la determinación de varias asociadas de crear sus propios colectivos, de unirse a otras o por las persecuciones políticas.

En 1998, Amparo Guerrero y Adriana González aceptaron el ofrecimiento de Felicity Hill, quien dirigió la oficina de Limpal ante la ONU en Nueva York, para reactivar la sede de la organización en el país, enfocada a dignificar la vida de las mujeres víctimas del conflicto armado.

El trabajo de la organización en Colombia se concentra en Bogotá y los departamentos de Bolívar y Meta, lugares a los que han llegado gracias a acercamientos con la Iglesia, fundaciones y organizaciones que buscan velar por los derechos de las mujeres.

Foro de Limpal en Colombia, este viernes

Desde las 8 a. m. se realiza el foro ´Mujeres feministas y antimilitaristas en Colombia: historias y retos’, que tendrá lugar en el auditorio Virginia Gutiérrez del edificio Rogelio Salmona en la Universidad Nacional, sede Bogotá. Tendrá la participación de Carmen Magallón, presidenta de Limpal España; Karin Verbaken, asociada de Limpal Holanda; Katherine Ronderos, directora de la organización en Colombia; Luz Gabriela Arango Gaviria; directora de Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional, y Dora Isabel Díaz Susa, integrante del grupo Mujer y Sociedad.

CRISTHIAN FRANCO CASTAÑO
ELTIEMPO.COM

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