¿Cuáles serían los límites para la justicia en el proceso de paz?

¿Cuáles serían los límites para la justicia en el proceso de paz?

Análisis sobre uno de los debates más trascendentales en los diálogos entre el Gobierno y las Farc.

notitle
19 de mayo 2015 , 07:06 a.m.

Luego de presentar la doctrina del Margen Nacional de Apreciación como alternativa para destrabar el tema de la justicia en la Habana (Cuba) se han planteado una serie de interrogantes por parte de algunos analistas sobre los límites que tendría esta doctrina a la luz del derecho internacional de los derechos humanos e incluso de la idea del “bloque de convencionalidad”.

En ese orden de ideas y, antes de explicarlos, debe recordarse que el Margen Nacional de Apreciación consiste en que los tribunales internacionales otorgan a los Estados, en casos particulares, la posibilidad de interpretar y aplicar los derechos humanos consagrados en los instrumentos regionales e universales. Estas particularidades tienen que ver con circunstancias que son propias tanto de su cultura como de su historia.

Las condiciones para aplicarla en Colombia, grosso modo, son su particular guerra, inédita en el continente americano y la inexistencia de parámetro jurisprudencial tanto en la Corte Interamericana de derechos humanos, como en la Corte Penal Internacional para casos donde se aplique la justicia transicional.

Sin embargo, la particularidad no permite pensar que “el Margen Nacional de Apreciación” no tenga límites. Por el contrario, a pesar de la existencia del particular e histórico conflicto armado, existirían dos límites a cualquier acuerdo, incluido el colombiano.

El primero tiene que ver con la inclusión de una política sobre víctimas ─evento que se está negociando en La Habana (Cuba)─, reconocimiento de responsabilidad de las partes como lo recordó el expresidente César Gaviria ─Estado y guerrilla─, reparaciones y garantías de no repetición. No puede pensarse para este proceso amnistías totales o indultos a la usanza de lo que existió con el M-19 en 1990. Ese acuerdo careció de cualquier elemento de reparación para las víctimas, blanqueó al M-19. Era otro tiempo.

Una vez se lleguen a acuerdos generales sobre estos aspectos, se daría la posibilidad de aplicar medidas de justicia transicional limitadas a los máximos responsables, que excluyan la reclusión carcelaria permitiendo un ejercicio político local, la puesta en marcha de los modelos de desarrollo ─derivados de los acuerdos y su adopción en una constituyente─ en diversas zonas del país.

Ese nuevo proyecto político debe estar acompañado de un reconocimiento de responsabilidad conjunta de las partes para no volver a repetir el infierno de la guerra y actos de perdón en todo el territorio nacional.

Se trata, ni más ni menos, que de involucrar a las Farc en el desarrollo de los territorios que históricamente han sido ocupados por ellos y en donde se han arraigado. Eso cambia la lógica del conflicto armado y saca al Código Penal del diálogo. No sobra decir que los guerrilleros que no son “mandos responsables” deben ser amnistiados de forma absoluta a la luz del artículo 6 del protocolo adicional II de 1977. Los militares que por virtud del conflicto armado estén detenidos y condenados también deben ser sujetos de esa exclusión penal.

Debe recordarse que esta carencia de persecución penal se sustentaría en que la paz es un derecho simbiótico que involucra todos los otros, dejando de lado la falsa disyuntiva entre paz y justicia.

La idea de la paz es trascendente frente a lo que el jurista uruguayo Juan Llanbias de Acevedo llamó como “justicia prospectiva”, en la cual se hace necesario poner de presente los valores de las futuras generaciones para efectos de resolver los conflictos del presente y no perpetuarlos.

El segundo límite es que cualquier acuerdo debe tener una refrendación popular. He reiterado que el único camino para hacerlo es la convocatoria de una asamblea nacional constituyente que entre a blindar el acuerdo logrado y modifique la parte orgánica de la Constitución que comporta gran parte de las salvedades en los acuerdos parciales.

Ese límite es aceptado por las partes y no constituye ninguna alteración o preocupación. El principio democrático en un conflicto inédito en este continente le daría legitimidad al proceso, concediéndole toda la respetabilidad y la protección internacional.

Estos dos límites evitarían la injerencia de los órganos internacionales en la paz colombiana que se firme. El margen nacional de apreciación le permite al Estado lograr cualquier acuerdo sobre justicia, tomando en consideración esos dos aspectos que hacen parte de la mesa de negociación.

He indicado en mis análisis que el voto razonado de cinco jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso “El Mozote c. Salvador” admite que existan amnistías que ponderen los “contextos en los que pudieran surgir tensiones entre las demandas de justicia con los requerimientos de una paz negociada en el marco de un conflicto armado no internacional”. Del mismo modo, si hay reconocimiento de responsabilidades de las partes podrían utilizarse sanciones diversas a la reclusión carcelaria. Esta postura es un elemento esencial teniendo presente que este tribunal no tiene estándar definido para un caso como el colombiano.

La doctrina del Margen Nacional de Apreciación, reconocida por las Cortes Internacionales de Derechos Humanos, no es un instrumento de impunidad. Es un camino que permite poner la casa en orden con criterios de justicia prospectiva y restaurativa, verdad, reparación a las víctimas y garantizando la no repetición. Ese camino es concordante con las normas internacionales. Su utilización permitirá ponerle fin a nuestro largo conflicto armado y encontrar la reconciliación.

FRANCISCO BARBOSA
Ph. D. en Derecho Público de la Universidad de Nantes (Francia) y profesor de la Universidad Externado de Colombia
@frbarbosa74
margencultural.blogspot.com

 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.