El paisaje cafetero del Quindío, visto desde las alturas

El paisaje cafetero del Quindío, visto desde las alturas

Es posible conocer la región a bordo de un parapente con motor. Pura adrenalina.

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13 de mayo 2015 , 05:00 p.m.

El Paisaje Cultural Cafetero, proclamado patrimonio de la humanidad por la Unesco en el 2011, se puede contemplar desde las alturas. En el municipio de Quimbaya (Quindío), el Club Aéreo del Campo incursionó en el 2014 con un novedoso servicio turístico: recorridos en paratrike.

Un paratrike –explica Mario Carrasco, gerente de esta empresa– viene siendo un parapente, pero con motor. Es decir: no vuela solo por el impulso del viento, sino con la fuerza de un motor. A lo lejos parece un paracaídas, pues lleva una vela de colores que lo cubre –similar a la de un globo aerostático– y que ayuda a controlar los vientos.

Unas breves instrucciones de seguridad, casco y a volar. Pero tranquilos: no hay que ir solos. Pilotos certificados y con mucha experiencia en vuelos recreativos –y comerciales en algunos casos– se encargan de todo.

Lo único que debe hacer es disfrutar de la experiencia. El piloto va en la parte de atrás y, por medio de un equipo de comunicación, va dando las indicaciones del caso. Más tarde, por este medio, explicará lo que veremos allá abajo.
La máquina se enciende y arranca a rodar en la pista, autorizada por la Aeronáutica Civil. La vela se infla y empezamos a volar, como a bordo de una alfombra mágica.

La sensación de libertad y el aire fresco son la primera recompensa. Luego aparece el paisaje: los cafetales perfectamente delineados, las matas de plátano muy verdes, las orquídeas florecidas que arman un tapete, los hoteles de la zona con sus piscinas y las casonas de arquitectura tradicional cafetera.

Se ven los labriegos en su jornal, desgranando café maduro. Más adelante recorremos el pueblo: la parroquia de Jesús, María y José, con su fachada de ladrillo y su torre puntuda y larga, con su Cristo de 10 metros; los parques, las casas.

La máquina alcanza una altura máxima de 300 metros y el recorrido dura 15 minutos; el circuito es de entre 22 y 25 kilómetros.

“La única restricción es para las mujeres con más de siete meses de embarazo”, dice Mario Carrasco –un chileno que se quedó a vivir en este paraíso cafetero– al aclarar que no hay ningún límite para quien quiera vivir esta experiencia. Obviamente, los que tengan problemas cardiacos y aquellos que les temen a las alturas, deben abstenerse.

Vale aclarar que el recorrido se realiza bajo supervisión permanente. Tampoco hay que ser un deportista extremo. Arriba, sobrevolando este espectáculo natural del Quindío, el regocijo se mezcla con mucha emoción y un poco de susto. Adrenalina pura.

Según Carrasco, son las mujeres las que más vuelan. Y entre ellas, las abuelas no se quedan atrás. “Hemos volado con unas 20 señoras de más de 70 años, valientes y felices, que al aterrizar dicen que es la mejor experiencia de sus vidas”.

Si usted va

Para volar en paratrike –o paramotor– debe llegar hasta la pista del Club Aéreo del Campo, en Quimbaya, en la vereda Kerman, kilómetro 7, cerca de Panaca.

Informes en los teléfonos: 311-3824705/310-3821765.

Los precios del recorrido van desde $ 150.000.

El Club Aéreo del Campo también ofrece recorridos en globos aerostáticos y clases de aeromodelismo. También se puede ser piloto por un día (en avioneta).

En el lugar se degustan sánduches y vinos chilenos.

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