¿Este gobierno es proclive al haraquiri?

¿Este gobierno es proclive al haraquiri?

Todos queremos el proceso de paz, pero sin que nos sintamos engañados.

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11 de mayo 2015 , 07:45 p.m.

La baja de popularidad del presidente Santos, con un 64 % de descalificación ciudadana, debería llevarlo a ponerse la mano en el corazón y preguntarse si lo que quiere de una vez es hacerse el haraquiri.

Digo esto porque una cosa es la oposición y sus intereses y otra cosa es la voz del pueblo, a la que llaman ‘la voz de Dios’, y cuando la voz del pueblo no se escucha es porque se está procediendo dentro de los esquemas de la dictadura, palabreja que a los colombianos no nos gusta y no nos merecemos.

Todos queremos el proceso de paz, pero sin que nos sintamos engañados. Todos sabemos que nuestro Ejército se ha equivocado en ocasiones, pero ninguno acepta que los errores de algunos de sus miembros se conviertan en cárcel sin apelaciones para ellos, mientras las atrocidades de otros se vuelven fiestas.

Todos debemos reconocer que hemos alimentado y seguimos alimentando la guerra con la injusticia social y que debemos saber perdonar y tragar sapos como una forma de reconocer nuestros errores, pero sin que nos ahoguemos o ahoguemos al país en el intento. Todos queremos autopistas para la prosperidad sin que ello implique entregar nuestros recursos naturales. Si este Gobierno insiste en vender Isagén, el Presidente se estará haciendo el haraquiri porque, eso sí, podrá estar seguro de que su popularidad bajará a cero pollito con todo lo que eso implica. ¿Será posible gobernar con todo el pueblo diciendo no, ese no es el camino, rectifique y hablamos?

Otra cosita: ¿qué pasa con el vicepresidente Germán Vargas Lleras? Con tantas ganas de presidencia y siguiendo como borrego las directrices de un gobierno que se va haciendo cada vez más impopular. ¿Qué estará pensando? ¿Qué camino va a coger? ¿O también le jala al haraquiri? ¿Qué va a pasar con Álvaro Uribe subiendo en popularidad? ¿Qué estará rondando por su cabeza? ¿En qué va a parar este gobierno? ¿En golpe? ¿En dictadura? ¿Para dónde va el llamado equilibrio de poderes?

Hay que revisar el curso de las negociaciones con la Farc con nuevos actores que refresquen el proceso y traigan nuevas miradas para acompañar el esfuerzo ingente de Humberto de la Calle, a quien se le nota el peso que está llevando en sus espaldas. Hay que poner a negociar a mujeres con trayectoria en los distintos gobiernos para que aporten al proceso de paz con su estilo gerencial, pragmático, de corazón y cerebro.

Hay que hacer autopistas de la prosperidad, pero atendiendo con urgencia el llamado de todos los sectores a buscar nuevas fuentes de financiación. Hay que perdonar para ser perdonados. Y hay que gobernar sin soberbia, con la capacidad de reconocer errores y con la sabiduría para no desperdiciar los avances logrados, y mucho menos volviéndolos polvo, como haría el Presidente al entregar Isagén a manos extrañas y como está haciendo el Alcalde de Medellín con su famoso Paseo del Río, que avanza cortando árboles bellísimos y necesarios y cerrando vías mientras los indigentes invaden la ciudad y el caos vial y el ruido nos agobian. ¿Por qué no centrar los esfuerzos en lo verdaderamente urgente? ¿Esto es democracia? ¿O a qué le estamos apuntando?


Sonia Gómez Gómez

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