Sapo

Sapo

Ordóñez salta de noticia en noticia, pero no es más que un político: animal voraz e inescrupuloso.

notitle
07 de mayo 2015 , 06:44 p.m.

Su credo es el poder. Su camino para llegar allá, a ese clímax, es su ideología: ese dogmatismo, ese endiablado libreto totalitario –no al aborto, no a la legalización de la droga, no al matrimonio homosexual, no a la adopción por parejas del mismo sexo, no a la muerte por piedad, no a suspender las fumigaciones con glifosato, no a la paz si la paz es con las Farc, no a un mundo que no le teme a Dios, no, en resumen, a la realidad– que se sabe de memoria, y ya es lo suyo. Su recio personaje de tirantas, que hoy recorre el país sin corbata, es conocido por el 70 por ciento de los colombianos. De lejos, es el Procurador que defiende la vida. De cerca, es el candidato a la presidencia que la derecha soñó. Y usted está seguro de que él no será elegido porque este país está muy viejo para dar semejante paso atrás, pero es que cuando usted habla de “este país” está hablando de la gente que ve.

Se llama Ordóñez. Parece un sapo, porque salta de noticia en noticia, pero no es más que un político: un animal voraz e inescrupuloso que anda por ahí defendiendo su versión personal de “la democracia”.

Y ahora mismo está en campaña. Y recibe una serenata en piyama tras las rejas de la casa de un exmagistrado en mora de explicar un par de indelicadezas. Se toma fotos con la comunidad LGBTI como si no fuera su peor enemigo, su persecutor. Se pone del lado de Fecode, por poco se va a paro, como si le importaran los maestros. Se lanza contra la eutanasia, aunque morir misericordiosamente sea hoy, en Colombia, el derecho de los enfermos terminales, como aquel sacerdote amenazante que el otro día gritaba al aire –por Dios– “procederemos a cerrar todos nuestros hospitales si insisten en obligarnos a matar”. Defiende la fumigación con glifosato, sirva o no sirva, mate o no mate (y en el colmo de la infamia, ante la serísima petición de no fumigar más, se atreve a hallar “una extraña coincidencia entre la solicitud del Ministro de Salud y la solicitud de las Farc”), porque de tanto en tanto descansa de su papel de patrono de la vida, y prefiere el horror.

Opina, iracundo, sobre todo lo que esté pasando acá en los medios: si las redes sociales han vuelto al ciudadano de a pie propenso a los comunicados, entonces cómo será al Procurador... De tanto oírle sus diatribas contra todo lo que huela a progresismo, en cualquier caso, uno tiende a creer –qué pérdida de tiempo, ay– que las cartas marcadas de Ordóñez están sobre la mesa. Pero lo cierto es que no solo tiende a pasar por encima de los debates de fondo, sino también a socavar por debajo de cuerda las reglas a las que hemos llegado después de años de luchas, de razones. A Ordóñez no le interesa llegar a un pacto de no agresión con sus contradictores, no, para qué diablos. Si lo popular es renegar de las minorías, exclamar, frente a los que acaban de llegar a la película, que unos rojos sueltos por ahí “insisten en obligarnos a matar, a abortar, a meter, a ser maricas”.

El inverosímil José Obdulio Gaviria, senador –hágame el favor– de la República, pronunció este guiño hace apenas unos días: “El Procurador es un hombre de nuestro tiempo”. Se refiere, supongo, al tiempo de ellos: a aquella época en la que los candidatos presidenciales se la jugaban toda por confirmarles a las mayorías sus miedos, sus dogmas, sus supersticiones, sus sospechas. Y los fanáticos, pobres, no sabían cómo portarse cada vez que sus líderes se ponían a defender lo que atacaban. Y a pesar de todo se volvían “ordoñistas”, por ejemplo, porque era mejor ponerse del lado del más peligroso, y era más fácil admirarlo. Escribo en pasado, por supuesto, “de aquella época...”, como un conjuro para que retroceder no sea nuestro futuro. Pero veo que es nuestro presente.


Ricardo Silva Romero
www.ricardosilvaromero.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.