¿Qué tanto influye el prestigio de la universidad al buscar empleo?

¿Qué tanto influye el prestigio de la universidad al buscar empleo?

Jóvenes se quejan de que hay menos opciones si se egresa de una institución con poco renombre.

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02 de mayo 2015 , 08:55 p.m.

El día que Carlos Osorio obtuvo su título de Administrador de Empresas, y una mención especial por excelencia académica, sintió que con ese diploma había cogido el cielo con las manos. No era para menos: creció convencido de que con educación iba a poder conseguir un empleo digno y ser exitoso en la vida.

La desilusión fue mayúscula cuando en una empresa a donde llegó una de las 56 hojas de vida que él envió a través de bolsas de empleo días después de su graduación, le dijeron que las personas que salían de la universidad donde él estudió eran “egresados de tercera categoría”.

“Quienes se forman en instituciones con mucho nombre son, por el contrario, la primera opción”, se lamenta Carlos. Y añade: “Por eso, si te gradúas de administración de una universidad como la mía, te ofrecen puestos de baja categoría en los que tú sabes que crecer es mucho más difícil”.

Carlos se queja de que ni siquiera lo hubieran llamado de la mayoría de las empresas para presentar pruebas. “Nunca me dieron la oportunidad de demostrar que mis capacidades iban más allá del nombre de la universidad”.

El ingeniero de sistemas Alejandro Hernández se queja de que en su campo los primeros elegibles sean siempre egresados de la Javeriana o Los Andes, y la pedagoga Gina Sandoval señala que también tuvo líos para conseguir trabajo porque su universidad no era reconocida. “Pero ahora que esa institución pertenece a los padres Agustinos, y cambió de nombre, sus egresados sí somos requeridos en el mercado laboral”, dice.

Kevin Fajardo, comunicador social, cuenta que su exjefe solo contrataba comunicadores de la Sabana, Javeriana, Externado y Sergio Arboleda.

Casos como estos abundan y ponen en evidencia el hecho de que en Colombia el nombre de la institución de educación superior es determinante en la hoja de vida de una persona, especialmente de los recién egresados. Para el investigador de mercados Hernando Malaver, la proclividad a optar por una u otra institución no siempre está ligada a un tema de calidad.

“Esta situación también es resultado del clasismo con el que a veces se selecciona a los empleados en el país, por eso es muy común ver que un recién graduado no avance en el mundo laboral”, dice.

En esto coincide Keli Campos, gerente de contenidos de Educaedu, quien agrega que infortunadamente hay un sinnúmero de empresas que ubican, en primer lugar, el prestigio de una institución antes que el conocimiento, la experiencia, las habilidades y aptitudes de quien aspira a un cargo determinado, dejando de lado a profesionales muy competentes.

Se trata de un fenómeno común, si se tiene en cuenta que la mayoría de los jóvenes no pueden pagar los altísimos costos de las universidades de renombre y los cupos de las públicas son escasos. Así las cosas, la única opción que queda es formarse en sitios que aunque no gocen de gran reconocimiento están debidamente avalados por el Ministerio de Educación.

¿Cuestión de calidad?

Seleccionadores de personal y funcionarios de recursos humanos insisten en que la experiencia que han tenido con los egresados es determinante para seleccionar trabajadores.

Julio Becerra, gerente de Recursos Humanos de EY Colombia, señala que la universidad sí incide en esta decisión, particularmente el reconocimiento de las facultades. “Si se buscan ingenieros de sistemas o contadores, damos prioridad a aquellas que son reconocidas o han demostrado un alto nivel académico”, dice.

En eso coincide Ricardo Garcés, gerente de Trabajando.com, quien añade que el prestigio se da por el buen nivel que tienen muchos egresados de determinadas facultades del país, lo que genera que los empleadores quieran seguir teniendo en sus empresas profesionales de esos departamentos.

Ese es el caso de Fabio Medina, gerente de una empresa de telecomunicaciones; él asegura que solo contrata ingenieros de la Nacional y de Los Andes, porque, según él, han sido efectivos en sus labores, “mucho más que los de otras instituciones”.

Esta situación no es exclusiva de Colombia. Según The New York Times, hay universidades que cuentan con perfiles más afines a diferentes compañías que prefieren egresados de sus instituciones, por ejemplo, para trabajar en una empresa como Amazon, la recomendación es ir a Ross School of Business de la Universidad de Michigan, pero si la meta es llegar a una compañía como McKinsey & Company, la sugerencia es estudiar en Kellogg School of Management.

Vale decir, sin embargo, que la calidad de la educación no es una opción. En principio, todas las universidades deberían garantizarla. Con ese propósito, el Ministerio propuso crear la Superintendencia de Educación Superior, que asumiría todas las funciones de inspección, vigilancia y control de este nivel educativo en las Instituciones de Educación Superior (IES), públicas y privadas del país.

Esta reforzaría las labores del Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior, cuya función es brindar garantías en los temas de evaluación, certificación y acreditación de la calidad en este nivel educativo.

Dentro de este sistema está el Registro Calificado, una certificación que deben tener todas las universidades, ya que mediante ella se establece que esta institución tiene las condiciones básicas de calidad para ofrecer y desarrollar programas académicos. Esto quiere decir que la universidad que no cuente con este requisito mínimo, no está autorizada para educar.

Pese a todo lo dicho, Julio Becerra reconoce que ha encontrado profesionales de universidades sin mucho reconocimiento que demuestran una marcada orientación al logro y al crecimiento, “lo cual nos impulsa a contemplarlos dentro de nuestros procesos”.

Keli Campos, por su parte, indica que hay universidades e instituciones que no tienen tanto estatus como otras, pero que aun así brindan programas de calidad, fundamentados en lo que el mercado laboral exige.

¿Qué hace a un buen candidato?

Expertos consultados por EL TIEMPO coinciden en que a la hora de contratar personal, los seleccionadores deben hacer un esfuerzo real por valorar las capacidades del candidato. Es decir, se debe medir su formación académica versus los resultados de pruebas específicas, pero también es importante analizar la actitud que tenga frente al trabajo, lo que se traduce en el interés que muestre el sujeto por asumir funciones propias del negocio. “Debemos contratar personas que quieran ‘dejar el alma’ en las labores y retos que se le presentan; de esta manera, nuestras empresas no tendrán que lidiar con altos índices de rotación y podrían enfocarse en tener procesos de producción sólidos y sostenibles en el tiempo”, apunta María Consuelo Pérez Zuleta, asesora de recursos humanos de Burson-Marsteller Colombia.

Lo dicho queda refrendado por los resultados de una investigación mediante la cual Thomas Friedman, columnista del New York Times, analizó las características de los jóvenes que trabajan en la exitosa compañía Google; este concluyó que más que la formación académica, la iniciativa, el liderazgo, la creatividad y las ganas de aprender son las cualidades más relevantes que debe tener una persona que se busque abrir un camino exitoso en el mundo laboral.

TATIANA LIZARAZO CORREA
Redactora de EL TIEMPO

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