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'Mantener aspersión con glifosato sentaría precedente antiético'

'Mantener aspersión con glifosato sentaría precedente antiético'

Ministro de Salud defiende y explica su decisión de recomendar la suspensión del uso del glifosato.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de mayo 2015 , 07:16 p. m.

Echando mano de su obligación de proteger la salud pública, y “acatando las órdenes de la Corte Constitucional”, Alejandro Gaviria, ministro de Salud, emitió el lunes una comunicación sin precedentes en este sector.

La dirigió al Consejo Nacional de Estupefacientes (rector de la política contra las drogas) al que le recomienda suspender, de manera inmediata, el uso del glifosato en las operaciones de aspersión aérea para la erradicación de cultivos ilícitos en Colombia.

En la carta, Gaviria argumenta que la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (Iarc, por sus siglas en inglés), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyó este herbicida en el grupo 2A, que clasifica sustancias con posibilidad de generar cáncer en humanos.

La OMS hizo ese anuncio el 20 de marzo, después de conocerse los resultados de la revisión de la evidencia disponible sobre los efectos de esta sustancia.

La recomendación del Ministro también se soporta en un auto de la Corte Constitucional que habla de la aplicación inmediata del principio de precaución con respecto al glifosato, cuando existan criterios técnicos y científicos que definan su riesgo para el medioambiente y la salud de la gente.

La carta desató una batalla política entre defensores y contradictores del uso del glifosato, que van desde los productores, que aseguran que la sustancia es inocua, pasando por funcionarios que (como el Procurador) insisten en seguir utilizándolo, hasta académicos que piden hacerle caso a la evidencia científica.

En el centro de la tormenta está Gaviria, quien en entrevista con EL TIEMPO dijo que su “deber es con la salud pública, más allá de las discusiones políticas”.

Si las decisiones de la Iarc no son vinculantes, ¿por qué se basó en ellas?

Porque estas resumen la totalidad de la evidencia científica. La Iarc, que es una entidad de prestigio asociada a la OMS, no se basó en estudios aislados o en un indicio adicional, sino en el análisis serio de toda la evidencia sobre el asunto.

Altos funcionarios del Estado han dicho que la Iarc es una instancia frágil, a la que no debería dársele tanta importancia. ¿Qué opina?

Pues que esa es una descalificación a la que no debería dársele tanta importancia.

La Iarc clasifica como posibles carcinogénicos, junto al glifosato (grupo 2A), el arte en vidrio, el trabajo por turnos y la exposición ocupacional de los peluqueros. ¿Por qué frente a estos no hay recomendaciones similares?

Aquí hay un elemento adicional: un auto de la Corte Constitucional que nos dice que si hay probabilidad de daño debe aplicarse el principio de precaución; esto es, suspenderse las fumigaciones. Además, la responsabilidad del Estado es mayor si la sustancia en cuestión hace parte de un programa estatal.

¿Pero en productos que sí producen cáncer, como el asbesto, no hay medidas de este tipo?

Insisto: una cosa son los desafíos regulatorios del asbesto o del cigarrillo, por ejemplo, y otra muy distinta es el uso de productos potencialmente dañinos en el contexto de políticas o programas estatales.

¿Por qué la recomendación no abarca a los 750 productos que contienen glifosato?

Hay que usar con cautela el poder regulatorio del Estado. Habría que examinar los diferentes productos en cada contexto, pero en el caso de las aspersiones aéreas no teníamos alternativa. Por mera lógica, las fumigaciones deben suspenderse.

Expertos en salud pública aplauden la medida, pero en el Gobierno no tiene aceptación...

Cumplo con mi obligación de velar por la salud pública. Sin embargo, sé que este es un asunto complejo, que desborda las preocupaciones del Ministerio de Salud. El debate era esperable pero necesario.

Antes de formular la recomendación, ¿lo consultó con el presidente Santos?

Por supuesto, en varias oportunidades.

¿Qué va a pasar si no frenan las aspersiones? ¿Se sentiría desautorizado?

Desautorizado no, pero sí frustrado. Se sentaría un precedente antiético, por decir lo menos. Es como si dijéramos que la salud de las comunidades afectadas debe supeditarse a otro tipo de consideraciones.

¿Es consciente de que vendrán demandas al Estado por el uso del glifosato?

Por supuesto, pero tengo claro que peores demandas vendrían si no hacemos nada, ahora que conocemos estos conceptos.

En Estados Unidos y los fabricantes de glifosato insisten en que este es un producto seguro. ¿Está tranquilo con su decisión?

Sí. Tengo claro que la recomendación es consecuente con la evidencia científica y con nuestro orden institucional.

CARLOS F. FERNÁNDEZ
Asesor médico de ELTIEMPO

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