'Réquiem' por los bolardos de Bogotá caídos en desgracia

'Réquiem' por los bolardos de Bogotá caídos en desgracia

Un grupo de ciudadanos realizó un acto simbólico alrededor de los que iban encontrando destruidos.

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27 de abril 2015 , 09:21 p.m.

En total fueron 12 los bolardos destruidos y mutilados que unos ciudadanos recolectaron durante toda la noche del viernes pasado desde el sector de Usaquén hasta Chapinero por toda la carrera 7.ª.

A cada uno le pusieron un par de cintas con los colores distintivos de la bandera de Bogotá (amarillo y rojo) y en ellas escribieron la dirección donde fueron recogidos.

Después de cumplida esta misión, los trasladaron hasta la sede del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), ubicada en pleno centro de Bogotá, para protestar por lo que ellos llamaron su muerte.

La escena era ‘dolorosa’: una cruz pintada de negro con un cinta púrpura abrazándola; una corona de flores con una cintilla blanca en honor al ‘Defensor del peatón’, escrito con letras doradas, y una mujer arrodillada con un pañuelo en la mano que fingía llorar encima de estas moles de cemento, a la vieja usanza de los velorios colombianos. A su alrededor, la consolaban los integrantes del Combo 2600, que, vestidos de negro, miraban lo que ocurría y elevaban una letanía por el eterno descanso de estos bolardos.

De esta manera, este grupo de ciudadanos que propende por rescatar la cultura ciudadana, decidió realizar este acto simbólico, para dejar presente que estos bolardos, que más que cemento, en su vida útil sirvieron para defender al peatón de algún carro desenfrenado que pudo subirse al andén y causar una tragedia, o simplemente proteger ese espacio público que es sagrado para los transeúntes.

“Hay mucho descuido de la Administración Distrital en cuanto a este tema de los bolardos. Cuando estos han caído en desgracia, nadie los recoge y se convierten en basura para la ciudad”, señala Diego Laserna, integrante de este combo y candidato al Concejo de Bogotá.

Para estos jóvenes, más que recoger estos elementos, lo que se busca es que el IDU y la Administración Distrital continúen desarrollando políticas para la defensa del peatón.

“Muchos de estos elementos, que fueron instalados en la alcaldía de Enrique Peñalosa, han sido derrumbados por carros; en otros casos, los mismos comerciantes han pagado para que los destruyan y puedan dar vía a sus parqueaderos”, agrega Laserna.

Parece una paradoja que esos cientos de bolardos que generaron polémica hace 15 años, cuando se expulsó a los carros de los andenes para que los peatones pudieran caminar, hoy sean velados por un grupo de activistas jóvenes: los tildaban de antiestéticos, de despilfarro, de ‘acabapuertas’, porque cuando los carros parqueaban junto a ellos se rayaban al abrir las puertas.

Después de esta jornada, en la que recolectaron estas moles de cemento que pueden llegar a pesar hasta 20 kilogramos, solo esperan la reacción de las autoridades y que la respuesta no sea ‘eso es culpa de los vándalos’ o ‘hace falta educación’, sino que asuman la responsabilidad de recogerlos y reponerlos, porque, por ahora, no existe otra alternativa para defender al peatón y el espacio público, que, aunque es de todos, nadie se responsabiliza por él.

BOGOTÁ

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