El rey vallenato que les dedicó su corona a los niños

El rey vallenato que les dedicó su corona a los niños

El Festival Vallenato 2015 marca la despedida del año de reinado de Gustavo Osorio Picón.

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27 de abril 2015 , 04:45 p. m.

El primer día de Gustavo Osorio Picón como rey vallenato marcó lo que sería su año de reinado. Al oír el anuncio de que había triunfado, pensó en Dios, en su familia, en el sueño cumplido y se acordó de un niñito de su pueblo, Río de Oro (Cesar), que con palabras le había manifestado su apoyo en redes sociales durante todo el proceso. Le había enviado mensajes de bendiciones y de pronósticos de su futuro reinado, pero una vez le escribió: “Sé que vas a ser rey vallenato, y como yo estoy aprendiendo, te pido que si ganas me regales un acordeón viejo”.

Al recordarlo, el rey vallenato 2014 se dijo: “Le voy a regalar el acordeón, pero no uno viejo, sino el nuevo, el que me van a dar entre los premios”.

Se había concentrado tanto en ganar el título, que Osorio no tenía en esos primeros días más idea que disfrutar del triunfo. Pero ese niño y otros después fueron los que le mostraron la misión que tenía su reinado.
Un día, una profesora lo abordó y lo invitó al colegio para un evento cultural: querían que fuera porque había niños que tocaban y tenían talento.

“Les dije que sí –cuenta Osorio– y fui. Era como un hogar infantil, de niños pequeñitos. Al llegar, había carteles que decían: ‘Bienvenido, Gustavo Osorio, rey vallenato. Te queremos’. Los niños llevaban acordeoncitos de pequeñitos y los tocaban”.

Dice Osorio que el rumor de su encuentro con los niños se fue regando y comenzaron a llegarle invitaciones de otros colegios y municipios. “Y me puse en esa labor, a donde quiera que me invitaban, ahí fui llegando”, cuenta el acordeonero que, alternó sus visitas con sus compromisos oficiales con la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y las presentaciones de su grupo musical.

En los niños descubrió la misión de su reinado: “Vi un semillero de acordeoneros. Hay mucha fiebre de acordeón. Así que me puse esa labor por mi cuenta: visitar instituciones educativas en el Cesar y el Magdalena”.

Llegaron a ser tantas las invitaciones que empezó a organizarlas. Agarraba un camino y visitaba en un día varias poblaciones, a veces varios colegios, una hora en cada uno de ellos. Y a veces se enteraban de que estaba en un lugar y llegaban de la institución vecina a pedirle que pasara. Y les sacaba tiempo a todos.

“Me ponía a contarles mi historia: que a los 7 años empecé a tocar acordeón y a los 12 fui rey infantil, que cuando estaba pequeñito en Río de Oro veía a Diomedes Díaz en las parrandas y que desde siempre Colacho Mendoza fue mi ídolo y querer ser como él me impulsaba”.

Por eso, se conmovía tanto cuando algún chiquillo le decía que quería aprender, pero no tenía ni acordeón ni profesor. “El 2 de mayo elegirán a otro rey vallenato, pero yo sigo trabajando, voy a crear una fundación que ayude a esos niños a tener instrumentos y profesores que los puedan orientar”.

Un año después del triunfo que lo convirtió en rey vallenato aún tiene presente la lección de haberlo intentado ocho veces. “A veces no quedaba de nada, pero seguía motivado porque los que ganaron hicieron el mismo camino”. Y ahora que Osorio marca el camino espera inspirar a los músicos del futuro.

“Me dije: Ya logré el sueño de mi vida, que era ser rey vallenato. Ahora vienen los retos. Y he ido a ciudades, a medios de comunicación, a programas de televisión, pero hice mi propia campaña en pos de hacer algo, porque mi nombre quede en alto y porque cuando uno ha pasado las verdes y las maduras sabe lo que es añorar algo y no tenerlo. Y si a mí se me dio una oportunidad, viene con la responsabilidad de contribuir con los demás”.

Como rey vallenato, Osorio estuvo en la coronación de la señorita Colombia. “Fue un orgullo –dice–, pero descubrir el trabajo con los niños ha sido lo más bonito”.

Todavía ve las fotos del niño al que le regaló el acordeón y se alegra. “Es lo que me hace sentir que valió la pena todo lo que he hecho”, afirma.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
Cultura y Entretenimiento

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