'Las crisis pueden servir para acelerar los procesos de paz'

'Las crisis pueden servir para acelerar los procesos de paz'

Hablan dos excombatientes de El Salvador e Irlanda y observadora del proceso de paz en Filipinas.

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22 de abril 2015 , 08:30 p.m.

Tres preguntas

1. ¿Hubo en su país treguas o acuerdos de cese del fuego en medio de la negociación?

2. ¿Qué impacto tuvieron en la opinión pública eventuales violaciones al cese?

3. ¿Cómo se recuperó la confianza de la gente en el proceso de paz cuando se rompieron los ceses del fuego?

De izq. a der. Facundo Guardado, cofundador del FMLN y negociador de paz de El Salvador, Nikki Philline de la Rosa, observadora del proceso de paz en Filipinas y Henry Patrick Robinson, exintegrante del IRA, en Irlanda del Norte.

Facundo Guardado, cofundador del FMLN en El Salvador

1. En el conflicto de El Salvador no hubo acuerdos de cese al fuego, pero cuando el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) hizo la gran ofensiva militar de noviembre de 1989 (que dejó docenas de muertos), ya estaba instalada la mesa de negociación y se había firmado un primer documento con la ONU. Las negociaciones siguieron porque era el momento oportuno para llegar a la paz. Además, días antes a la firma de la paz, una unidad guerrillera del FMLN derribó un helicóptero en el que viajaban dos asesores de los Estados Unidos, y las negociaciones de paz se estaban llevando a cabo en Nueva York. A pesar de eso las negociaciones continuaron. (Visite el especial: El mundo habla de reintegración)

2. Veo con normalidad el escepticismo de una parte de la población colombiana. Tiene fundamentos para dudar del proceso de paz porque muchos otros intentos han fracasado. El caso del Caguán es uno de los ejemplos más recientes; la gente lo vio como un fiasco.

Por otro lado, tampoco se puede esperar que un acuerdo de paz vaya a gozar de la unanimidad de toda la gente en un país; eso es sencillamente imposible. Siempre habrá gente generando dudas, pero los liderazgos se deben sobreponer a esas dudas. (Lea: 'El problema de la paz requiere hacer cosas extraordinarias')

En El Salvador, después de la ofensiva de 1989, las partes de la negociación comenzamos a darnos certezas, a cumplir la palabra, y eso fue generando confianza.

3. Las acciones militares, de parte y parte, reafirmaban en la mesa de negociaciones la necesidad de alcanzar la paz para los salvadoreños. La paz es un fin supremo y los líderes no pueden dejar de ver el bosque porque un pequeño árbol les tapa la vista.

Si se quiere una Colombia en progreso, democracia y paz, que es la gran oportunidad que veo para este país, se debe ver hacia el futuro.

El camino a la paz no está cubierto de pétalos de rosa, para hacer la guerra no se necesita ni sabiduría, ni inteligencia ni coraje; pero para hacer la paz sí se necesita mucha sabiduría, mucha inteligencia y muchísimo coraje.
Quienes están en la mesa de La Habana deben entender eso. (Seis casos de reconciliación para aprender en Colombia)

Nikki Pilliene de la Rosa, gerente y jefe de operaciones de Internacional Alert, ONG que trabaja en Filipinas

1. Una de las crisis más recordadas es la ocurrida en Masasapana, en la que a causa de una falta de coordinación entre los grupos armados, se violó el cese al fuego, provocando la muerte de 67 filipinos entre policías, sociedad civil y miembros de la guerrilla.

Este hecho causó gran indignación en el país, cuestionando si el Gobierno debía continuar o no con el proceso de diálogo. La oposición tuvo un motivo adicional para criticar el proceso de conversaciones.

A pesar de las dificultades durante los diálogos de paz, el Gobierno Filipino y el grupo Frente Moro de Liberación Islámica lograron la firma del acuerdo de paz el 28 de marzo del 2014, tras 17 años de conversaciones.

2. A pesar de la reacción tan negativa que tuvo la sociedad filipina por sucesos como el de Masasapana y la constante presión ejercida sobre el Gobierno por abandonar el tratado de paz, las partes de la negociación se mantuvieron firmes y comprometidas en que el proceso debía continuar, buscando soluciones que evitaran la repetición de hechos como este.

El proceso de implementación de los acuerdos se ha basado en la sinceridad y el compromiso, por lo que todo lo que se ha firmado debe cumplirse entre las partes negociadoras. Debe existir responsabilidad y confianza a la hora de implementar lo acordado, porque son estas acciones con las que se construye la paz.

También se invitó al sector privado a hacer su aporte en el proceso de diálogo, resaltando que lo ocurrido en Masasapana no era un hecho que debía tratarse de forma independiente al proceso de paz.

3. El primer gran acuerdo en Filipinas tiene relación con la ley Balso Moro, con la que se refieren al territorio que es reconocido como autónomo del grupo de Liberación Islámica. El segundo acuerdo se relaciona con algunos elementos que no quedaron dentro de la firma del acuerdo, sino que son tratados como anexos, pero que deben ser implementados en este gobierno, por lo que no se tiene la certeza de que el próximo presidente elegido en el 2016 desee continuar con el proceso que adelanta el país en este momento.

Desde International Alert (ONG a la que pertenece Nikki Pilliene de la Rosa) se trabajó con campañas públicas y en los medios de comunicación con el fin de revertir el sentimiento de negatividad que se generó entre las personas por los momentos malos en medio del proceso de paz.

Henry Patrick Robinson Exintegrante del IRA en Irlanda del Norte

1. En el conflicto de Irlanda del Norte hubo acuerdos de cese al fuego que se violaron en muchas ocasiones. Sin embargo, las partes continuaron sentadas en la mesa de negociaciones hasta que sacaron adelante el acuerdo de paz.
De hecho, entre más fuertes eran las ofensivas militares, más se pensaba en la necesidad de alcanzar la paz.
Las conversaciones de paz se aceleraban cuando se violaba ese cese del fuego. Aunque la gente no creía en el proceso, se hacían estas preguntas: ¿esto hay que acabarlo? ¿Por qué sigue? ¿No lo vamos a terminar?
El ataque de las Farc en el departamento del Cauca puede quebrar la confianza, pero hay que seguir adelante.

2. A diferencia de lo que sucedió en Irlanda del Norte, en Colombia se está dando un hecho que es muy importante para la opinión pública en cualquier conflicto armado: la preponderancia de las víctimas. Es primordial.

En el caso de Irlanda del Norte, la atención a las víctimas se dio después de la finalización de la confrontación armada.

En Irlanda del Norte no se pensó en el posconflicto como se está pensando desde ahora en Colombia desde el punto de vista de las víctimas, eso es muy importante para la gente.

Lo más importante de los acuerdos de paz es evitar más matanzas, pero también que haya procesos posteriores que en Irlanda aún siguen.

3. La gente era muy escéptica en torno al proceso de paz que se iba a dar, tanto en Irlanda del Norte como en Irlanda como país.

La población pensaba que las partes no estaban interesadas en hacer la paz, lo que puede ser normal cuando uno está en el marco de un conflicto de larga duración, como el de Irlanda, cuya resolución duró más de una década.
Durante esos más de 10 años, hubo muchos reveses y tres intentos para hacer la paz, pero los conflictos no son eternos y algún día deben terminar.

Todos los procesos de paz tienen momentos difíciles, pero las partes tienen la responsabilidad de sacarlos adelante para que la gente crea.

EL TIEMPO

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