Tantas personas mueren en accidentes de tránsito, o quedan con una discapacidad, que ya se considera un problema de salud pública, no solo en Bogotá sino en el mundo entero.
Cada año, más de 1,4 millones de personas mueren en la vía (casi un sexto de la población bogotana) y en la ciudad son casi 500.
Kelly Henning, directora de salud Pública de Bloomberg Philantropies (la fundación privada del tres veces alcalde de Nueva York creó y dirige), asegura que, aunque la situación de Bogotá no es la más crítica de la región, aún tiene muchos retos por afrontar y considera que su tasa de mortalidad (7,7 personas por cada 100.000 habitantes) sigue siendo alta.
Por eso quedó en un grupo de 10 ciudades donde se invertirán 125 millones de dólares en cinco años para reducir las cifras. Las demás son Acra (Ghana), Adís Abeba (Etiopía), Bandung (Indonesia), Bangkok (Tailandia), Fortaleza y São Paulo (Brasil), Ho Chi Minh (Vietnam), Bombay (India) y Shanghái (China).
En entrevista con EL TIEMPO, Henning aseguró que “Bogotá hace parte de un grupo selecto de ciudades que han decidido atajar la accidentalidad y proteger a sus ciudadanos de la inseguridad vial, reducir las muertes y los lesionados”.
¿Por qué escogieron a Bogotá?
Invitamos a 35 grandes ciudades del mundo para que aplicaran al programa y Bogotá envió una aplicación muy fuerte. Nos dijeron cuáles eran los retos en los que quisieran nuestra ayuda. Aunque han trabajado duro para que la cifra de muertos sea inferior a las 500 víctimas por año, aún es muy alta.
En términos de accidentalidad, ¿qué tan graves estamos?
Si se compara su tasa de mortalidad en accidentes de tránsito con países de ingresos medios y bajos, Bogotá está un poco mejor, pero aún hay mucho trabajo por hacer.
¿Por qué Bloomberg aborda la seguridad vial desde la salud pública?
Trabajamos en problemas de salud pública que incrementan significativamente las tasas de mortalidad y en las discapacidades físicas, pero que al mismo tiempo son marginados o ignorados, especialmente en la asignación de recursos.
¿Cómo se ataja la accidentalidad?
Necesitamos estrategias para que la gente use sus cinturones de seguridad, reduzca la velocidad, utilice cascos, reduzca la embriaguez al volante y baje a los ciudadanos del carro para que usen más el transporte público. También se debe mejorar la infraestructura para que las personas estén seguras en la vía.
¿Qué podemos aprender de otras ciudades?
Queremos conectar a las 10 seleccionadas, porque tienen mucho que aprender de las demás. Es un proceso que hasta ahora se inicia y tal vez necesitemos 62 meses para que las ciudades tengan suficiente experiencia.
¿Cuál es el mayor reto de Bogotá?
Tomar los datos disponibles y mirarlos de manera muy crítica, para entender lo que sí da resultado y los errores que está cometiendo el Distrito. Pero lo más importante es la autoridad, hacer cumplir la ley y atar eso a campañas en medios de comunicación que informen a los ciudadanos por qué es tan importante y cuáles son las consecuencias de desobedecer la ley.
En el 2015, mortalidad en accidentes ha caído 29,5 %
En el primer trimestre de este año han muerto 105 personas: el 53 % de ellos eran peatones y el 25 %, motociclistas. La mayoría son también jóvenes de entre 15 y 35 años. Esto representa una reducción del 29,5 % con respecto al mismo periodo del 2014 (cuando fallecieron 149 personas en vía).
Según las cifras de la Secretaría de Movilidad, la tasa de mortalidad es de 7,7 personas por cada 100.000 habitantes. Una cifra mejor que la de Río de Janeiro, que llega a las 15 víctimas por cada 100.000 habitantes, pero peor que la de Singapur y Ámsterdam, donde la tasa es de 2 por cada 100.000 habitantes.
Natalia Gómez Carvajal
Subeditora de Bogotá

