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"Quisiera tener la terquedad de Cervantes" / Nahum Montt

"Quisiera tener la terquedad de Cervantes" / Nahum Montt

El escritor habla de la influencia de Cervantes y Shakespare en su obra.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de abril 2015 , 06:48 p. m.

En 2004 obtuvo el Premio Nacional de Novela por El eskimal y la mariposa. Se llama Nahum Montt y es un escritor –y un maestro de escritura– consagrado. En su infancia no tuvo principitos ni capitanes Nemos ni niños perdidos en la selva: sus héroes fueron los sheriffs del lejano oeste de Silver Kane y los mafiosos de Mario Puzo. “¡Qué culpa! –dice– sí a Barranca no llegaban los clásicos sino los libros de matones y mafiosos”.

Allí nació, en la capital petrolera de Colombia. Y ahora que acaba de escribir una novela que se ubica en Valladolid, asegura que como la historia se desarrolla en verano, imaginó aquel valle y aquellos ríos como si fueran los que rodean a Barrancabermeja.

Autor de Lara, una novela que se mete de frente con la violencia colombiana, pues en ella recrea el asesinato del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, en esta oportunidad se interesó por el increíble encuentro entre los escritores Miguel de Cervantes y William Shakespeare. A partir de esta anécdota histórica construyó Hermanos de tinta, su más reciente obra.

Abuelo precoz, Nahum Montt recomienda perder el miedo a leerles a los niños en voz alta, pues asegura que es la mejor estrategia de estudio y una forma de amarlos a través de las palabras prestadas de los libros.

1 Su más reciente novela la protagonizan Shakespeare y Cervantes. ¿Cuál de los dos ha llegado más al fondo de su corazón?

En mi corazón palpitan los ecos de Sancho Panza suplicándole a Don Quijote que no se muera: “No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía”.

2 ¿De qué manera se encontraron en la historia estos dos grandes escritores?

Shakespeare y Cervantes se encuentran gracias a la ratificación del tratado de paz entre Inglaterra y España, firmado en Valladolid en 1605. Cervantes ya ha publicado su Don Quijote, y Shakespeare ya ha montado Hamlet en su compañía de teatro.

3 ¿Adorador del Quijote?

Lector asiduo del Quijote. Creo que el mundo se divide entre quienes leemos Don Quijote y aprendemos de él y los que no lo han leído y se han perdido el maravilloso encuentro con el más hermoso y complejo personaje literario. Personaje que terminó opacando al ser humano que lo concibió.

4 ¿Qué rasgo del carácter del Quijote le gustaría tener?

Su decencia, su integridad, su coherencia. Quisiera que mi epitafio dijera: “Vivió loco como Don Quijote, murió cuerdo como don Alonso Quijano”.

5 Más allá de Don Quijote, ¿qué obras de Cervantes recomienda?

Hermanos de tinta está muy cerca de las Novelas Ejemplares, en particular de El coloquio de los perros, El casamiento engañoso y Rinconete y Cortadillo. Pero la novela ejemplar que más me gusta y que siempre recomiendo para entrar en la obra de Cervantes es El licenciado Vidriera: la historia de un estudiante brillante que es hechizado por una bruja mediocre y amanece convencido de que se convirtió en vidrio. Un hombre de cristal que camina por en medio de las calles por temor a romperse, con una gran sabiduría e ingenuidad. Un chiflado que dice las más grandes verdades.

6 Y de Shakespeare, ¿cuáles son sus personajes favoritos?

Mis entrañables son los secundarios, en escenas memorables, como en Hamlet cuando Polonio le da consejos a su hijo Laertes. Le dice:

“Primero prudencia. No te precipites a decir lo primero que se te pasa por la mente, y piensa dos veces antes de actuar. En tu comportamiento sé simpático, pero jamás vulgar. Si tienes amigos, y lo son a toda prueba, no los sueltes. Aférrate a ellos con lazos de acero. Pero no despilfarres tu dinero en agasajos a cualquier fanfarrón recién aparecido. Tampoco busques lucirte en peleas necias. Pero cuando te toque pelear, pórtate de tal manera que tu contrincante te respete. A todos presta oídos, a pocos da tu voz. Escucha la opinión general, pero que las decisiones en últimas sean tuyas…”.

7 ¿Cuál es la obra de Shakespeare que más veces ha leído?

Hamlet en la traducción de Joe Broderick. Es muy bella, es como sentir que Hamlet era colombiano.

8 ¿Qué virtud de Shakespeare quisiera para su obra?

Su lucidez trágica.

9 ¿Y de Cervantes?
La terquedad.

10 ¿Qué viajes fundamentales formaron parte de la investigación para esta novela?

Viajé al siglo XVI de la mano de Henry James. Este autor me enseñó a conjurar los desafíos técnicos de Hermanos de tinta.

11 ¿Por qué autores se ha sentido influenciado?

William Faulkner y Gabriel García Márquez, que para mí son un mismo autor. Existen otros autores que son aburrídisimos pero a los cuales se les aprende bastante, como Henry James, Joseph Conrad, Virginia Woolf. Y otros que se los lee como un acto de fe en el oficio de escribir: Raymond Chandler y Dashiell Hammett, que también son uno solo. Pero los papás de todos ellos siguen siendo las bellezas de Shakespeare y Cervantes.

12 ¿Escribir para qué?

Perdón si sueno arrogante, pero yo escribo para hacer posible lo imposible, como los magos, como los locos.

13 Usted es un abuelo joven. ¿Cuál es su plan favorito con sus nietos?

Jugar a leerles, jugar a abrazarlos y besarlos. Jugar y jugar con la desvergüenza de un abuelo que perdió el sentido del ridículo y el pudor ante el qué dirán (sentido que sí tenía con los hijos).

14 ¿Cuál es el recuerdo más vivo que tiene de su natal Barrancabermeja?

Son fragmentos que se juntan en una sola imagen: tengo catorce años y hundo mis pies desnudos en la calle: el asfalto hierve con el calor del mediodía y quedo en trance. Respiro el olor a bocachico frito y escucho en la distancia la voz de Rubén Blades: “Dígame, Madame Kalalú, en su bola de cristal qué ve”.

15 Usted ha sido maestro de escritura. ¿Cuál es el más recurrente de sus consejos a quienes quieren aprender a escribir?

Aunque suene a verdad vieja de Perogrullo, no conozco otra manera distinta de enseñar a escribir sino a través de la lectura. Donde leer como escritor y escribir como un buen lector forman parte del mismo proceso de aprendizaje. Eso sí, hay que leer muy atentos, como recomendaba Gabriel García Márquez, leer con los ojos bien abiertos para no dejarse hipnotizar y descubrir los trucos de los grandes escritores, que como buenos magos escondían entre sus líneas las claves de por qué una anécdota funciona mejor que otra o de por qué un personaje encaja mejor en una situación dramática que en otra.

 FERNANDO QUIROZ

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