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Una utopía posible

Una utopía posible

En Bogotá no se siente la crudeza de la guerra; la realidad del país se ve por televisión.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de abril 2015 , 06:21 p. m.

Se me puso la piel de gallina cuando le oí decir a Carlos Gabriel Gómez, rector de la Universidad de La Salle, que el lugar que está más lejos de Colombia es Bogotá. Y lo explicaba: en Bogotá no se siente la crudeza de la guerra ni se imaginan las enormes dificultades que enfrentan los habitantes del campo. La realidad del país se ve por televisión, y casi siempre el que se impresiona con las imágenes simplemente cambia de canal.

Se lo oí decir en el departamento de Casanare, sin duda en el campus universitario más emocionante de Colombia. Se llama Utopía y es una finca que la Universidad de La Salle convirtió en sede del programa de Ingeniería Agronómica.

Los profesores de Utopía tienen todos nivel posgradual o doctoral, y la maquinaria, las herramientas y los equipos son de la más moderna tecnología. Todo pensado en ofrecerles lo mejor a los dos centenares de estudiantes, todos de escasos recursos económicos, provenientes de zonas rurales afectadas por la violencia, a los que la Universidad tuvo que ir a buscar a sus lugares de origen.

¡Y todos becados! Allí estudian, allí duermen, allí comen. Allí pasan cuatro años de su vida recibiendo una educación de excelencia. Allí sueñan. Allí sientan las bases de un proyecto que desarrollarán como ingenieros en sus regiones, a las cuales regresan convertidos en líderes para lograr la urgente transformación social que necesita esa Colombia que está tan lejos de Bogotá.

Fue emocionante conocer Utopía, ponerme las botas, meterme al campo, tratar de entender los experimentos y acercarme a las ilusiones de unos jóvenes que, a pesar de que hace muy poco estrenaron la mayoría de edad, llevan a cuestas una historia larga y casi siempre dolorosa. Hablando con ellos en voz baja, conocí muchos que fueron pretendidos por la guerrilla para sus filas. Estaban sentados con otros a los que pretendieron los paramilitares. Una estudiante me confesó que tuvo amigos cercanos en grupos al margen de la ley y también en las Fuerzas Militares. Y la mayoría de sus compañeras tuvo hijos antes que cédula de ciudadanía. Utopía la salvó.

De estas utopías posibles necesitamos muchas más en Colombia. También necesitamos más rectores con la visión de Carlos Gabriel Gómez y con la disposición de ponerse las botas pantaneras. El Gobierno Nacional ha estado tentado a replicar Utopía: ojalá se anime, sin más demora.

Fernando Quiroz
@quirozfquiroz

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