Al glifosato le volvieron a llover los cuestionamientos

Al glifosato le volvieron a llover los cuestionamientos

Científicos piden evidencia contra este herbicida usado para controlar cultivos ilícitos.

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18 de abril 2015 , 09:43 p.m.

El debate en torno a los efectos del glifosato sobre la salud revivió en los últimos días por dos noticias. La primera es la inclusión de este herbicida en el listado de sustancias con riesgo probable de producir tumores malignos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (Iarc). Y a esta declaratoria se sumó un estudio argentino que sugiere que su uso aumenta el riesgo de tumores, abortos y malformaciones.

Tras años de un debate promovido por médicos, activistas y ambientalistas, la Iarc, que hace parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), consideró que existe evidencia para clasificar el glifosato en el grupo 2A (el segunda en toxicidad), o sea que “hay pruebas suficientes de que puede causar cáncer a los humanos, pero actualmente no son concluyentes”.

Dicho concepto adquirió más validez tras ser publicado el mes pasado por la revista The Lancet. Casi al tiempo, la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) encontró, en el municipio Monte Maíz, un aumento significativo en la mortalidad por cáncer, así como abortos y deformidades en la población expuesta a la aspersión de glifosato con fines agrícolas.

Medardo Ávila, pediatra miembro del equipo investigador, cuenta que “se encontró un aumento de 17 puntos porcentuales en las afecciones respiratorias comunes y un preocupante incremento en la prevalencia de abortos espontáneos: mientras la prevalencia nacional es del 3 por ciento, en Monte Maíz es del 9,98”.

Los científicos registraron, además, que la tasa de malformaciones congénitas es 72 por ciento más alta que la nacional, con un agravante: solo tuvieron en cuenta los casos de niños sobrevivientes, no los que murieron con alteraciones.

Los nuevos casos de cáncer que se registran cada año en Monte Maíz son tres veces más frecuentes que en las demás regiones. No obstante, los investigadores no creen que los efectos del herbicida se restrinjan al cáncer, pues detectaron un aumento de casi el doble en hipotiroidismo y de casi cuatro veces en enfermedades pulmonares en niños de las zonas fumigadas.

Con estos datos, que se suman a que la probabilidad de enfermar de las personas vinculadas al agro en zonas de aspersión es tres veces mayor en Monte Maíz a la de quienes no se dedican a esa tarea, Ávila infiere que “el glifosato tiene una fuerte relación causal con estos desenlaces, lo que amerita una profundización en el análisis y un consecuente cambio de políticas frente a su uso”.

Daniel Mejía, director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas de la Universidad de los Andes, opina que Colombia debería detener las aspersiones con glifosato porque “varios estudios demuestran que no tienen efecto directo sobre la reducción de los cultivos ilícitos, y en cambio sí generan demostrados costos en la salud”.

Entre el 2003 y el 2007 (durante los picos más altos de fumigación contra los cultivos ilícitos), Mejía analizó los Registros Individuales de Prestación de Servicios de Salud de los municipios de aspersión y halló un aumento potencial del riesgo dermatológico por una exposición de 15 días. También advirtió un incremento significativo de los abortos espontáneos tras una exposición de 9 meses.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, ratificó que, junto con el Instituto Nacional de Salud (INS), está acopiando toda la información sustentada dentro del marco de evidencia médica y científica para tomar decisiones frente a esta sustancia y a otros insumos agroindustriales que han sido cuestionados.

‘El producto es seguro’

La multinacional estadounidense Monsanto, la primera en sintetizar el glifosato –descubierto en Suiza en 1950– y proveedora de este y otros productos químicos para la agricultura, rechazó la decisión de la Iarc.

“Queremos ser claros –señaló la compañía en un comunicado–: todos los usos de glifosato incluidos en la etiqueta son seguros para la salud humana, lo que está sustentado en una de las bases de datos más amplias que se han recopilado hasta ahora sobre productos agrícolas. Cada herbicida a base de glifosato cumple los rigurosos estándares establecidos por las autoridades regulatorias para proteger la salud”.

El glifosato es un herbicida usado contra malezas. Pertenece a las aminas ácidas, que afectan el metabolismo de las planta y les impide formar aminoácidos, por lo que las destruye.

REDACCIÓN VIDA

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