Que cambie todo

Reducir la participación de la sociedad en las decisiones del Estado no contribuye con los cambios.

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16 de abril 2015 , 06:35 p. m.

La iniciativa del presidente Santos en Panamá, una nueva institucionalidad continental para mejorar la educación, reviste tal importancia que amerita otra cumbre. Desafortunadamente, no creo que tenga vuelo. Es del tipo de propuestas de largo plazo que no convocan a gobernantes. Y si el tema es la educación, mucho menos. De manera que invocar aquí al poeta Holderlin, como lo voy a hacer, resultará poco menos que utópico. No lo es si tenemos en cuenta que el Ideam acaba de publicar una herramienta del más alto valor científico que demuestra que los efectos del clima sobre la vida pueden ser devastadores en Colombia. Empiezo con Holderlin: ‘Que cambie todo en todas partes’.

Ese y no otro es el desafío de la educación. Atreverse a cuestionar las bases del actual desarrollo y proponer una sociedad más sostenible en el largo plazo, teniendo en cuenta que la ciencia indica que esta no lo es. Educar para la sostenibilidad y para la vida y no simplemente para las habilidades económicas, como sostiene Martha Nussbaum. ¿Para qué? Sencillo, para salvarnos de la catástrofe. Eso no se logra con medidas cosméticas.

Y no soy catastrofista, sino responsable. Es lo que pretendo, como el Ideam, cuando publica los escenarios de cambio climático 2011 2100: el 31 por ciento de Colombia se vería afectada por lluvias en los próximos 25 años, 18.000 hectáreas tendrían problemas para producir alimentos. Y muchos datos más. Muy preocupantes todos, y si bien es necesario mejorar nuestra economía, también valdría la pena que lo que el DNP llama ‘crecimiento verde’ encontrara en las regiones un correlato que tomara en cuenta estos datos. Y que los planes locales de desarrollo incluyan la adaptación como eje de una nueva manera de ocupar el territorio. No en el corto plazo que tienen los alcaldes para actuar, sino en el largo: una política de Estado que atienda la proyección 2011 2100. Y qué bueno sería liderar en América Latina iniciativas como esta. Todos nuestros países necesitan repensar la educación y la adaptación.

Y a propósito: mal comienzo de Juan Carlos Echeverry en Ecopetrol: “No podemos darnos el lujo de no hacer fracking”, dijo. Lo dicho: lo que puede traer consecuencias de largo plazo, así sean malas, no importa. Lo nuestro es el cortoplacismo. Y otrosí: no es reduciendo la participación de la sociedad en las decisiones del Estado como podemos contribuir con los cambios. Es aumentándola.

Manuel Guzmán-Hennessey
@guzmanhennessey

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